VI. INFORMES
15.
Modesto avance en innovación
María Nieves García Santos
La Fundación Cotec pretende fomentar la innovación tecnológica en la empresa y en la sociedad españolas. Esta fundación tiene un origen empresarial privado, y en ella participa un gran número de empresas españolas de diversos sectores. Nació en 1990, como organización promovida por un grupo de empresarios que recogieron una sugerencia de S. M. El Rey, y en 1992 adoptó la forma jurídica de Fundación. Su trabajo, desde entonces, se ha consolidado, y se puede afirmar que constituye una fuente de impulso y apoyo a la innovación tecnológica, y que contribuye a incrementar la sensibilidad social por la tecnología.
La actividad de la Fundación Cotec se concreta en tres fines que son: 1) la promoción de la cultura tecnológica y de actitudes innovadoras; 2) el análisis de los efectos de la innovación, y 3) la presencia institucional. Es decir,
que la Fundación pretende que la innovación tecnológica sea una norma de conducta empresarial y que se estudien de forma continua cuáles son las consecuencias de la innovación en las empresas y en la sociedad, de forma que las instancias públicas puedan tenerlo en cuenta en el diseño de políticas económicas.
Cotec se organiza en diferentes comisiones para la realización de sus trabajos. Así, existen las comisiones de Marco de la Innovación, Transferencia de Tecnología, Recursos para la Innovación, Gestión Empresarial de la Innovación y Efectos Económicos de la Innovación. Como resultado, la Fundación organiza conferencias y encuentros empresariales, realiza encuestas y estadísticas y elabora diversas publicaciones. Estas pueden ser estudios, documentos Cotec, códigos de buenas prácticas empresariales, libros blancos sobre sistemas de innovación nacional o regionales, etcétera.
Con periodicidad anual, elabora un Informe, que es el que aquí se reseña, que recoge los principales indicadores sobre la situación de la innovación y la tecnología en España para ofrecer un análisis de su evolución y de su situación relativa en comparación con otros países de referencia. También incluye un índice sintético de opinión de un panel de expertos sobre tendencias de evolución del sistema español de innovación.
El Informe Cotec está estructurado en dos partes y un anexo. La primera contiene el análisis de la situación y la segunda la información numérica. El anexo recoge los criterios de elaboración del índice Cotec de opinión sobre las tendencias del sistema español de innovación, los índices de gráficos, tablas y cuadros, las siglas y acrónimos utilizados y la bibliografía de referencia.
A su vez, la parte I comprende seis capítulos, el último de los cuales contiene las consideraciones finales. El primer capítulo tiene como título “Tecnología y competitividad”, y su contenido se dedica a explorar las vías de conexión entre esas dos magnitudes. Las empresas de tecnología intensiva, o de alta tecnología, son importantes para la competitividad porque suelen dedicar una partida importante de gasto a I+D, su producción es de alto valor añadido y, además, suele crear externalidades.
En este capítulo se analiza también el esfuerzo en I+D realizado por España y por sus regiones, así como se compara con el de otros países de la OCDE.
La conclusión es que se ha avanzado, pero aún queda mucho camino para poder alcanzar una situación que se pueda calificar de satisfactoria. Según la información disponible, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, entre 1995 y 2006 el gasto en I+D ha pasado de representar el 0,79% del PIB al 1,2%. La media de la Unión Europea es del 1,74%, y la de la OCDE, de 2,25%. Aunque el aumento ha sido superior en el ámbito empresarial, hay que señalar que partía de un nivel muy bajo y que en 2006 apenas representaba el 0,67% del PIB. También han aumentado en este periodo las personas dedicadas a esta actividad, aunque el aumento de investigadores ha sido inferior a la media de este colectivo.
En el capítulo segundo (“Ciencia, tecnología y sociedad”) se analizan los efectos de la innovación en la sociedad. El sector público contribuye a un mayor bienestar social mediante infraestructuras más avanzadas o servicios de gestión más eficientes. También desempeña un papel dinamizador sobre las empresas, al solicitar de ellas soluciones novedosas y eficientes en los concursos públicos. Este impulso de la demanda pública genera también un efecto de promoción, que repercute en posteriores demandas privadas. Precisamente en este capítulo, el Informe Cotec destaca el importante papel de la demanda pública en el fomento de la innovación. Así, se define el término de “Compra Pública de Tecnología innovadora“, se describen las novedades que en este campo introduce la nueva Ley 30/2007, de Contratos del Sector Público, y se ofrecen recomendaciones tanto para la demanda por los organismos públicos como para la oferta por parte de las empresas. Por último, se enfatiza la necesidad de contar con otros instrumentos que sugiere la Comisión Europea, como es la contratación directa de I+D, que contribuirían a fomentar la innovación empresarial.
El capítulo tercero se centra en la empresa, ya que la incorporación de tecnología a sus procesos productivos se traduce en aumentos de su productividad, en incorporación de una calidad superior o en reducción de sus costes y, por tanto, contribuye a mejorar su posición competitiva en los mercados. Además, las empresas determinan la tecnología que necesitan y el gasto en I+D apropiado, gasto que pueden optar por desarrollarlo ellas mismas, externalizar o realizarlo en colaboración con otros organismos. Estas decisiones, por otra parte, están influidas por la actividad que se desarrolle sobre la materia en otras instituciones, bien sean administraciones públicas o centros de investigación. Hay, por tanto, una interlocución entre quienes desarrollan la investigación y quienes la aplican, y entre los ámbitos público y privado. Esto explica que en este capítulo se analice el gasto en I+D realizado por las empresas, el avance en innovación tecnológica según se obtiene de la encuesta que realiza sobre el tema el Instituto Nacional de Estadística y los mecanismos de financiación de la investigación e innovación empresarial, en especial vía capital riesgo. Se destaca que, aunque las empresas realizan el 55,7% del gasto nacional en I+D, sólo el 34,8% de los investigadores trabaja en el sector privado. Esto implica una disfuncionalidad respecto a la norma europea, donde el gasto por investigador del sistema público es claramente superior.
En cuarto lugar, el Informe dedica el capítulo “Políticas de ejecución y financiación de la innovación” a las diversas actuaciones administrativas en España que se dirigen a crear un marco que facilite la innovación tecnológica. El fomento de la investigación y de la innovación se realiza a través de múltiples iniciativas. El capítulo comienza con un análisis de la realización directa de I+D en el sector público, incluyendo universidades y centros de investigación. En segundo lugar, se reseñan las partidas relacionadas con investigación incluidas en los Presupuestos Generales del Estado para 2008 y se comparan con la ejecución presupuestaria de 2006. También se da cuenta de las actividades del CDTI. Por otro lado, se muestran los resultados y se señalan las principales características de diversos programas, como son el Plan Nacional de I+D (para los años 2004-2007 y 2008-2011) o el programa Ingenio 2010, que comprende los programas Cénit y Consolider y el Plan Avanz@). Además, se revisan políticas comunitarias de I+D, como son el VII Programa Marco, el Programa de Innovación y Competitividad, y Fondo Tecnológico, o los Eureka, Cyted e Iberoeka. Estos programas son de especial importancia en el caso español. Por último, se comenta el inicio de la andadura en 2007 del Consejo Europeo de Investigación (ERC) y del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología.
Uno de los capítulos más interesantes del Informe es el quinto, que, bajo el título de “Indicadores Cotec”, ofrece las opiniones de un panel de expertos, funcionarios, empresarios e investigadores sobre los problemas de la innovación en España y su evolución. En total han sido 66 los expertos que han contribuido a caracterizar la situación y perspectivas de la innovación. El mecanismo utilizado es un cuestionario donde se identifican previamente los posibles problemas (24) y las tendencias (10). En el análisis que se hace, basado en las respuestas, se identifican como problemas muy importantes la falta de dedicación de recursos financieros y humanos por parte de las empresas, la desconexión entre la investigación teórica desarrollada por universidades y centros especializados y las necesidades de las empresas, que puede ser el resultado de una falta de ambiente de colaboración entre ambos tipos de entidades, y la falta de demanda de productos que incorporen innovación. Estos problemas permanecen a través de encuestas e informes anteriores. La evolución es, por tanto, muy lenta. No obstante, los expertos consideran que se han producido avances en la disponibilidad de fondos públicos para el fomento de la I+D y que ahora han cobrado mayor importancia las políticas de fomento a la innovación dentro del conjunto de políticas públicas.
En este capítulo también se presenta el llamado “panel de innovación tecnológica”, PITEC, realizado en colaboración por Cotec, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), el Instituto Nacional de Estadística y un grupo de investigadores españoles. El panel está constituido por varias muestras de empresas clasificadas según su tamaño y según realicen gasto en I+ D, y ofrece datos sobre la evolución de sus ventas, empleo, intensidad de gasto en innovación, e innovación en productos y en procesos. Estos datos resultan muy útiles para el análisis de esta actividad.
En las “Consideraciones finales”, el Informe ofrece una evaluación mixta de la evolución de la innovación tecnológica en España. Se destaca como aspecto positivo el crecimiento de varios de sus indicadores, como pueden ser el gasto en I+D efectuado por las empresas o las personas trabajando en investigación. Sin embargo, como factores menos positivos se señala la peculiaridad de que, a pesar de que el porcentaje de población con titulación superior es de los más altos de Europa, el número de empleados que ejercen trabajos de científicos o ingenieros en las empresas es mucho menor que la media europea. Los datos de output de innovación también muestran un panorama pobre en términos, por ejemplo, de publicaciones científicas de origen español, de patentes o de valor añadido por sectores manufactureros de tecnología alta o alta media. Aunque se está haciendo un esfuerzo en todos esos ámbitos, el nivel alcanzado nos sitúa por debajo de la media europea.
La parte II, sobre información numérica, se divide, a su vez, en tres capítulos que agrupan temáticamente los diversos datos. El primero pone el énfasis en la competitividad, el segundo en la empresa y el tercero en las políticas de ejecución y financiación de la innovación, que son los capítulos I, III y IV de la primera parte, a los que proporcionan base estadística, y cuya numeración repiten. La imagen que proporcionan los datos refuerza la impresión que se obtiene de todo el Informe. Los gastos en I+D en España son escasos, tanto se haga una medición respecto al PIB como en función de los habitantes. En concreto, se puede destacar que estas proporciones son menos de la mitad de lo que gasta Alemania. Nuestro nivel es similar al de Italia. No obstante, como factor positivo se encuentra que la tendencia es creciente, al contrario que en Italia, aunque el ritmo debería ser superior para siquiera acercarnos a la media europea.
Como resumen, se puede decir que España está realizando un esfuerzo visible en las actividades dirigidas a la innovación. El gasto, pero sobre todo las personas dedicadas a tareas de investigación teórica y a I+D, está aumentando gradualmente, tanto en el ámbito público como en el privado. Además, cada vez son más numerosas las empresas que están involucradas en estas actividades. Sin embargo, el camino por recorrer todavía es largo. Por una parte, hace falta más gasto para acercarnos a otros países desarrollados. Por otra parte, y esto constituye un factor muy negativo, sigue existiendo una brecha amplia entre la investigación y las necesidades de las empresas. Para cerrarla, deberían realizarse aproximaciones desde ambos lados: las universidades o centros de investigación tendrían que ser más sensibles a las necesidades de las empresas y éstas deberían ir especializándose en áreas de mayor valor añadido tecnológico que les lleven a demandar innovación aplicada y a financiar I+ D.