I. DEBATES
6.
Las cuentas económicas de la televisión
Karen Arriaza Ibarra
Desde hace varios años, la televisión pública europea se encuentra en la palestra en muchos sentidos. Por un lado, el surgimiento de la televisión privada desde mediados de la década de los ochenta ha constituido para el medio público un obstáculo a vencer, y nada desdeñable a juzgar por los ingresos económicos que han nutrido sus arcas en la última década; por el otro, el inminente aumento de la oferta televisiva a las puertas de un proceso tecnológico de digitalización que es ya una realidad en muchos países (incluido España), ha hecho que se alcen voces, tanto a favor como en contra, sobre su función de ser un conducto vital para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a la información veraz y objetiva, por lo cual, ésta debería quedar excluida de los intereses puramente comerciales.
En España la controversia ha sido aún mayor, ya que la Reforma del Ente Radio y Televisión Española (RTVE) llevada a cabo en la legislatura recientemente terminada (2004-2008), y que culminó en un “Acuerdo Marco” que entró en vigor recientemente, ha vuelto a poner de actualidad las ventajas e inconvenientes de un sistema público de televisión que, a pesar de tener destinado un presupuesto anual proveniente de los fondos del Estado, se finanza, además y en gran medida, gracias a la publicidad, como cualquier televisión comercial. Este modelo, que se distancia de los otros métodos de financiación europeos, regidos básicamente mediante un canon o tasa anual, sólo es comparable al de la televisión pública en los Países Bajos, que pasó de tener un canon a establecer una financiación estrictamente estatal desde 1999, aunque con muchas más restricciones publicitarias, y que fue objeto de una gran polémica.
Debido a toda esta controversia, los expertos y la ciudadanía en general han tomado partido. Por un lado, están los fervientes defensores de la televisión pública, que, independientemente de la calidad de la programación y las cambiantes exigencias del mercado, defienden su existencia y ven en ella un intemporal servicio cultural e informativo al que todos los ciudadanos deben tener acceso. Por otro, los que no cesan de manifestar su disconformidad (algunos incluso poniéndola de manifiesto ante los organismos competentes de la Unión Europea, como es el caso de Tele 5, que ha acusado repetidamente a RTVE de competencia desleal) como un continuo desacuerdo por un modelo de televisión que consideran obsoleto en coincidencia con los tiempos que corren, además de injusto y claramente diferenciador.
El primer libro, Comparing Media Systems: Three Models of Media and Politics, reúne a dos expertos en el estudio de los medios que provienen de escuelas de pensamiento diferentes, y de ahí gran parte de su valor analítico. Daniel C. Hallin, de la Universidad de San Diego, ha publicado varios libros y es editor de la prestigiosa revista The Communication Review. Como buen estadounidense que se precie de ser liberal, defiende aquellos sistemas en los que el poder político da luz verde a los medios, les acepta como elementos indivisibles del concepto de democracia y subyace una mínima intervención del Estado en su quehacer diario. Paolo Mancini, por su parte, catedrático de la Universidad de Perugia, muestra una visión más europeísta y pone el énfasis en el sentido de la misión de los medios en la sociedad, en sus orígenes y en la evolución de sus sistemas en el contexto histórico y político de cada país.
Mancini hace un excelente contrapeso al análisis de Hallin, pero en las últimas páginas ambos autores plantean una catalogación de los sistemas audiovisuales que imperan en cada una de las principales sociedades, tanto europeas como de Estados Unidos y Canadá. La propuesta definitiva se resume en tres modelos, que son los que dan título al libro y que han sido origen de varios seminarios y conferencias internacionales (el más notable celebrado en abril de 2007 en Wroclaw, Polonia, en donde tuvimos la satisfacción de presentar una ponencia en representación de la parte española).
El libro aporta un exhaustivo análisis comparativo entre países y medios (sobre todo escritos) partiendo de varios conceptos estrechamente vinculados al poder político. En la primera parte explica algunos términos, tales como: 1) el papel que ha desempeñado el Estado en relación con los medios; 2) si se trata de democracias recientemente constituidas o si son países con una larga tradición democrática, y 3) el concepto de “pluralismo” (si éste es individual u organizado, moderado o polarizado). En la segunda se muestran tres modelos, a saber: 1) el Modelo Mediterráneo, denominado como Polarizad Pluralist Model, que según su criterio es el que impeimpera en Francia, Grecia, Italia, Portugal y España; 2) el Modelo Democrático Corporativista, o Democratic Corporatist Model, es el que prevalece en Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia, Suiza, y 3) el Modelo Liberal o del Atlántico Norte, o North Atlantic or Liberal Model, en el que están comprendidos los países anglosajones (Canadá, Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos). Finalmente, el libro incluye una tercera parte, en donde se vaticina sobre el futuro de cada uno de los modelos y donde se argumenta lo que es el subtítulo de aquél, “el triunfo del modelo liberal”.
Enrique Bustamante es, sin discusión, la máxima autoridad sobre televisión en España. Miembro del Comité de Sabios, tuvo a su cargo la difícil tarea de someter a la radiotelevisión pública española a un proceso “quirúrgico”, que más que una operación superficial debía ser un “cambio radical” (parafraseando uno de los programas de mayor audiencia de los últimos tiempos), ya que el Ente público había incurrido en niveles de déficit nunca antes conocidos en la Unión Europea y el fracaso de su anterior gestión era un hecho ampliamente conocido (en tiempos del segundo gobierno de José María Aznar). En todo caso, y a pesar de que el éxito de dicha renovación se constatará con los años, Bustamante ha sabido compaginar su labor como catedrático de la Universidad Complutense de Madrid con un genuino interés por la investigación de los medios y las industrias culturales, por lo cual sus trabajos son una obligada referencia tanto en Europa como en América Latina.
En este libro, Bustamante va directamente al grano. Empieza por vincular conceptos tales como producción, programación y difusión en un mercado audiovisual que los considera como claros productos económicos en el seno de un mercado altamente competitivo. En su argumentación, excluye a la televisión pública por considerar, según sus propias palabras, que “no vende nada a nadie” (p.20) y porque la sociedad se encuentra atravesando un periodo de crisis del servicio público. Por ello, dedica un capítulo a las desregulaciones nacionales del Reino Unido, Italia, Francia, Alemania y España. En todo momento, su catalogación de los modelos fundadores en televisión resulta ser altamente ilustrativa.
A partir del capítulo V y posteriores, Bustamante vuelca su atención en la televisión privada, de la que afirma que tiene como propósito la maximización de audiencias fieles (p. 73), y no sólo el conseguir la máxima inversión publicitaria (o, más bien, para hacerlo de forma más eficaz y eficiente). Ofrece algunos conceptos básicos sobre ratios de la empresa de televisión (p.78) y aporta un ejemplo de organigrama de televisión comercial.
Finalmente, Bustamante se muestra ampliamente optimista respecto al futuro de la televisión en Europa, gracias al inminente proceso de digitalización (que en España será efectivo a partir del 4 de abril de 2010). Y si bien pronostica la continuidad de la televisión pública como un garante de la pluralidad informativa y educativa a la que tienen derecho todos los ciudadanos europeos, manifiesta su preocupación por la upper gateway question (control de los operadores sobre la selección de proveedores) al identificar que las relaciones privilegiadas con los proveedores de contenidos propios alteran gravemente la neutralidad y competencia transparente en la selección de canales.
Lo mejor de la obra de Bustamante es que expone con claridad los conceptos que distinguen a la televisión pública de la privada. En suma, se trata de una obra altamente informativa cuya lectura está al alcance de todos los interesados en la televisión, y no sólo a nivel de expertos.
El Anuario de la Comunicación DirCom, Nuevas Perspectivas/2007, editado por la Asociación de Directivos de Comunicación, es la décima primera entrega desde su creación (en 1996). Su permanencia y su valor lo han hecho imprescindible tanto para las empresas públicas y privadas que están relacionadas con el mundo de los medios como para las universidades, donde en ocasiones hace tanta falta una visión realista del mercado en términos y cifras más que en buenos deseos o planteamientos teóricos.
Este año, además de presentar como de costumbre el escenario de la comunicación en todas sus vertientes, también hace referencia a nuevas cuestiones, como la fragmentación de audiencias gracias a la implantación de la Televisión Digital Terrestre (TDT) y demás variables relacionadas con el inminente proceso de digitalización de la televisión en España, y continúa en la acertada línea de restarle carácter meramente estadístico al Anuario gracias a la colaboración de la pluma de conocidos profesionales del sector y profesores universitarios, quienes dan una visión equitativa y equilibrada del panorama audiovisual tanto en España como en el resto del mundo.
El Anuario DirCom es plenamente consciente de que los profesionales de los medios no se pueden permitir lagunas de información o, peor, de información tergiversada, porque hoy en día es latente la influencia que puede llegar a tener en este lado del mundo un grupo audiovisual del otro lado del mundo. Por ello, su análisis es tan amplio que abarca todas las áreas geográficas y una amplia diversidad de medios, escritos y audiovisuales, Internet, agencias informativas y agencias de publicidad.
En el apartado de noticias más relevantes de la comunicación (en este caso, las de 2006) muestra un recuento cronológico de todas aquellas que han sido influyentes en el sector, y en el apartado de “factor humano y formación” hay una auténtica guía sobre las mejores escuelas y los mejores masters y cursos de formación en comunicación en España, acerca de los que aporta todo lo necesario (coste, duración y dirección de Internet) para establecer contacto.
Finalmente, este anuario también es un directorio, por lo que se incluyen las direcciones, teléfonos y formas de contacto de todas las empresas que trabajan con los medios. Por esta razón, el Anuario es en sí una valiosa fuente de información/documentación y es un útil directorio. Cabe recordar que la versión en papel incluye un CD con la versión en Pdf. En un país donde los estudios privados y estadísticos son cada vez más costosos, el Anuario de la Comunicación DirCom sigue siendo uno de los más accesibles y reconocidos de su género.