I. DEBATES
5.
Andalucia, insuficiente crecimiento económico
Camilo Lebón Fernández
Empezando por los agentes originarios de la producción, territorio y población, Andalucía figura como segunda región de España en superficie, con 87.597 km2 , que suponen el 17,3% del territorio nacional. La población andaluza era en 2006 de 8.093.237 personas, lo que representa el 17,8% del conjunto nacional, siendo la región más poblada de España. Con participaciones muy similares de territorio y población en el conjunto nacional, Andalucía tiene también una densidad muy próxima a la media nacional, de 92 habitantes por km2 en Andalucía y 90 en España. Por provincias, Málaga presenta la mayor densidad, con 206 habitantes por km2 , y Jaén la menor, con 50.
En el pasado, ha sido habitual distinguir entre la Baja Andalucía (Occidental), integrada por las provincias de Sevilla, Cádiz, Córdoba y Huelva, con agricultura e industria más próspera, más rica en resumen, y la Alta Andalucía (Oriental) formada por las provincias de Málaga, Granada, Jaén y Almería, de territorio más seco, árido y montañoso, o sea más pobre. En época reciente, se distingue también entre la Andalucía del litoral y la del interior. La población tiende con el tiempo a desplazarse desde el interior hacia la zona costera, la cual incrementa también su dinamismo y su nivel de actividad económica, apoyada en el turismo y en un importante sistema de puertos, a lo largo de 800 km. de costa. Entre esos puertos destaca el de Algeciras, situado en pleno estrecho de Gibraltar, en una de las zonas de mayor tráfico marítimo del mundo, bañada por dos grandes masas de agua, el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. Algeciras es el puerto con mayor volumen de tráfico no sólo de España, sino incluso del mar Mediterráneo. También cabe resaltar el puerto de Sevilla, único interior de España, a 90 km. del mar. Como señaló el profesor Victorio Valle en su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Sociales y del Medio Ambiente de Andalucía, en 2003: “La renta por habitante media de las provincias costeras supera de forma estable y permanente a la de las provincias del interior en su conjunto”. La población andaluza residente en la zona marítima, que representaba en 2002 el 32,56% del total, generaba el 37,22% de la renta regional, mientras que la Andalucía del interior, con el 67,44% de la población, sólo producía el 62,78 de la renta. Estos datos nos permiten ya afirmar que el atraso económico de Andalucía se localiza en los municipios del interior, cuya renta por habitante sólo alcanza en torno al 60% de la media española.
En consecuencia, si partimos del 17,8% que la población andaluza representa sobre el total nacional, vamos a ver si los principales indicadores figuran a la altura de esa participación. Efectivamente, en 2006 el conjunto de los sectores productivos de Andalucía obtenía una producción o renta regional que suponía el 13,65% del total nacional, lo cual nos indica que la producción por habitante en Andalucía venía a ser el 76,7% de la media española por habitante. Visto en perspectiva, cabe indicar que hace unos 50 años, en 1955, el PIB andaluz por habitante equivalía al 70,1% del español medio, en 1975 al 73% y en 1995 al 71,7%. Se aprecia por lo tanto una mejora a lo largo del tiempo, pero es evidente que el avance es muy lento. La existencia de transferencias positivas a Andalucía procedentes del exterior de la región, hace que la renta familiar bruta disponible alcanzara en 2006 el 14,22% del total nacional, dato muy alejado del 17,8% de población. Hay, por lo tanto, un nivel relativo de renta familiar, o sea de bienestar social, superior al que corresponde a su PIB. A su vez, el ahorro generado ese año en Andalucía fue del 9,5% de la renta regional, el más bajo de todas las autonomías (excepto Asturias), incluidos sus tres componentes: el ahorro familiar (9,52%), el ahorro de las empresas (8,09%) y el ahorro negativo de las administraciones públicas (-5,26%), lo cual explica también en buena medida el atraso económico de Andalucía.
Por sectores productivos, únicamente destaca en Andalucía el agrario, que aporta el 25,4% de la producción agraria nacional, o sea, que la cuarta parte de la renta agraria de España procede de Andalucía, región que presenta una alta especialización en agricultura. La aportación al conjunto nacional de los otros tres sectores está por debajo de la que corresponde a la población: la industria (9,7%), la construcción (16,2%) y los servicios (14,2%). Se puede afirmar que Andalucía sigue siendo una región predominantemente agrícola, y en los últimos decenios se ha convertido también en una región turística, a lo que se ha unido más recientemente el boom de la construcción, en parte vinculado al fenómeno turístico. La principal carencia de Andalucía para alcanzar la media nacional en renta por habitante ha sido tradicionalmente, y sigue siendo en la actualidad, el sector industrial, como lo demuestra ese escaso 9,7% que su producto supone respecto al conjunto de la industria nacional, y que convierte a Andalucía en la autonomía menos industrializada, excepto Canarias.
Si vemos esta cuestión desde el punto de vista de la aportación de cada sector productivo al producto regional y su comparación con la media nacional, tenemos para el año 2006 el siguiente cuadro 1.
Se aprecia claramente en el cuadro que la producción de bienes y servicios en Andalucía descansa sobre todo en el sector servicios (públicos y privados), que supone el 61% de la producción regional, casi dos tercios del total, frente a un conjunto nacional que asciende al 56,9% del total. Los tres sectores productivos restantes aportan en Andalucía el 39% del producto regional, poniéndose nuevamente de manifiesto el escaso peso que la industria tiene en Andalucía, con solamente el 21,8% del producto regional, frente al 29,6% que supone en el conjunto nacional. Finalmente, la agricultura y la construcción tienen en Andalucía un peso mayor que la media nacional.

La gran dimensión que supone el sector servicios en Andalucía exige considerar atentamente el turismo, que es uno de sus principales componentes. El turismo genera el 12,1% del PIB regional, o sea, aproximadamente el 20% del total de los servicios. En 2006, el número de turistas en Andalucía fue de unos 25 millones de personas, el 60% españoles y el 40% extranjeros. Málaga es la principal provincia turística, con la tercera parte del total de visitantes, seguida de Cádiz, Sevilla y Granada, con el 16% aproximadamente cada una. El impacto económico del turismo en 2006 se ha calculado en 17.200 millones de euros, y el empleo en 334.000 personas (144.000 de empleo directo y 190.000 de indirecto), lo que supone el 11% del empleo total de Andalucía. El peso del turismo en la región es pues considerable, confirmando las grandes posibilidades turísticas de Andalucía a las que ya se refería Antonio Bermúdez Cañete en la década de 1930.
El tejido empresarial es otro indicador que refleja el potencial de crecimiento de una región. En Andalucía hay (2006) un total de 486.674 empresas de los sectores no agrarios, lo que supone el 15,3% del total nacional, consolidándose como la segunda autonomía en número de empresas, tras Cataluña. El número de empresas creció el último año el 4,8%, tasa superior a la media nacional, que fue de 3,6%, habiéndose creado 23.837 empresas y disuelto 1.763. Destaca la creación de empresas de servicios, sobre todo comercio y actividades inmobiliarias, pero pocas empresas industriales, para seguir la tradición.
Esta insuficiente actividad productiva, sobre todo en la industria, se refleja en el empleo y en el paro. En 2006, Andalucía contaba con 3,61 millones de personas de población activa, de las que estaban ocupadas 3,08 millones y 535.200 en paro. Ese desempleo supone el 14,8% de la población activa, el más alto de las autonomías y superior en más de 5 puntos a la media nacional, que era en 2006 de 9,3%. Además, dos provincias andaluzas del interior registraban tasas de paro superiores al 18% de la población activa: Córdoba (18,6%) y Jaén (18,1%). La cifra de ocupados se distribuye por sectores en la forma siguiente (en miles): agricultura y pesca (364), industria y energía (295), construcción (361), servicios privados o de mercado (1.565) y servicios públicos o de no mercado (495). La distribución del empleo en porcentajes es la siguiente: Agricultura y pesca (11,8%), industria (9,6%), construcción (11,7%), servicios de mercado (50,8%) y servicios de no mercado (16,1%). Llama nuevamente la atención el escaso peso que supone el empleo industrial, así como la elevada proporción que representa en Andalucía el empleo en la agricultura y en la construcción en relación con la media española. De este total de personas ocupadas, 2.530.000 son asalariados y 550.000 no asalariados. El paro es más grave en tres grupos de desempleados: jóvenes con menos de 24 años (25%), mujeres (20%) y paro de larga duración (24%).
Todo ello se traduce en que la renta familiar bruta en poder de compra por habitante es en Andalucía (2006), la más baja de las 19 autonomías, incluidas Ceuta y Melilla, con un índice de 82,2 incluyendo las transferencias recibidas, y 78,3 sin las transferencias (base=100 para el conjunto nacional). No es menos revelador de la insuficiente capacidad de producción y desarrollo económico de Andalucía el hecho de su déficit exterior, ya que en 2006, frente a unas ventas de bienes y servicios al extranjero y a otras provincias por importe de 118.697 millones de euros, se registraron unas compras de 144.347 millones de euros, lo que supone un déficit de 25.650 millones de euros en sólo un año. Esta elevada cifra merece algún detalle adicional. Las ventas a países extranjeros de bienes y servicios fueron en Andalucía en 2006 de 31.902 millones de euros y las compras al extranjero ascendieron a 28.989 millones, lo cual supone un superávit de 2.913 millones de euros para Andalucía. En cuanto a las ventas a otras provincias españolas suman ese año 86.795 millones de euros mientras que las compras a otras provincias fueron de 115.358 millones de euros, lo que supone un déficit para Andalucía de 28.563 millones de euros. En ventas a países extranjeros destacan los aumentos en los últimos años a nuevos países industrializados (NPI), sobre todo Singapur. En las compras también se registran incrementos considerables a los NPI y a los países de la OPEP (Nigeria, Venezuela, Arabia Saudita, Irán), por el alza en los precios del petróleo.
Por otra parte, Andalucía no constituye un conjunto homogéneo, ya que al carácter más dinámico de la zona costera, ya comentado, cabe también añadir las diferencias entre provincias, lo cual se pone de manifiesto en el índice de convergencia europea en renta por habitante. De las diez provincias españolas con menor índice de convergencia, seis eran andaluzas en 2006 (base Unión Europea UE-15=100): Jaén (67,2), Granada (67,3), Cádiz (70,4), Córdoba (72,8), Sevilla (75,3) y Málaga (76,5). El conjunto de Andalucía también en este indicador está a la cola de las 19 autonomías, con un índice de convergencia de 74,08.

Los datos y consideraciones anteriores no impiden poner de manifiesto que Andalucía mantiene desde hace años un crecimiento del producto y de la renta total superior a la media nacional, como lo demuestra el hecho de que entre los años 2000 y 2006 fue la segunda autonomía en crecimiento económico con el 3,6% anual, tan sólo superada por la región de Murcia, con el 4,1%. Lo que ocurre es que también ha crecido la población en forma apreciable, aunque algo menos que la media nacional, y entonces los datos por habitante muestran escasa variación año tras año. El índice de convergencia europea de Andalucía ha pasado de 69,61 en 2000 al indicado 74,08 en 2006, lo que supone, a pesar de todo, una apreciable mejora de 4,47 puntos en seis años.
Las consideraciones finales al comentario que he realizado sobre la situación económica de Andalucía, pueden ser las siguientes. En 1960 Andalucía generaba el 14% de la producción y de la renta nacional, porcentaje que en 2006 se situaba en 13,65, o sea prácticamente lo mismo que hace unos 45 años. Efectivamente, Andalucía ha crecido mucho, nadie lo niega, ha experimentado una transformación económica relevante, pero también España en su conjunto se ha transformado y crecido intensamente. Por todo ello, la posición relativa de Andalucía respecto a la media nacional no ha cambiado sustancialmente, sólo ha experimentado una pequeña mejoría que se concreta en lo señalado más arriba de que la producción por habitante en Andalucía respecto a la media española ha pasado del 70,1% en 1955 al 76,7% en 2006. Ese débil comportamiento productivo de Andalucía, sobre todo en el sector industrial, se traduce en una especie de endémica enfermedad de subdesarrollo, sólidamente instalada a lo largo del tiempo. Indudablemente, no es posible cambiar la situación en unos pocos años, pero sí cabe desde los poderes públicos adoptar las medidas de política económica que hagan posible acercar la producción por habitante en Andalucía a la media española. Esas medidas pasan por impulsar la industrialización de Andalucía y equilibrar el desarrollo de los sectores productivos. Medios y recursos tiene Andalucía en cuantía y calidad suficiente para ello, tanto humanos como materiales, se trata de establecer las actuaciones y ayudas necesarias, entre otras, pero no la única, la de fomentar la capacidad emprendedora y el espíritu empresarial. En todo caso, si los poetas han definido a Andalucía como “la maravilla incansable de los viejos olivos”, hoy Andalucía necesita una nueva filosofía que genere mayor bienestar para todos.