Libros de Economía y Empresa - Fundación Caja Duero

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I.   DEBATES

3.
Dr. Frieden y Ms. Klein

Blanca Sánchez Alonso

Blanca Sánchez Alonso

La compasión es una virtud inherente a la mayoría de los seres humanos. Por ello, uno siente una innata compasión ante la crueldad de comparar el libro de Naomi Klein, The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism, con el trabajo de Jeffry A. Frieden, Capitalismo global. El trasfondo económico de la historia del siglo XX. Es injusto e inmisericorde juzgar un trabajo no académico con standards académicos, y es obvio que Ms. Klein no entra en el concepto de académico, ni siquiera en el de intelectual, que en su acepción orteguiana sería aquel académico con proyección pública. Pero si la señora Klein se lanza a juzgar y condenar teorías y escuelas económicas, debe aceptar que se juzgue su trabajo con los criterios y exigencias de los economistas. Si el trabajo recorre la historia de la segunda mitad del siglo XX, debería ser juzgado también con criterios de historiador y exigir por ello a su autora veracidad y objetividad en los hechos y rigor en el manejo de las fuentes. Desde el punto de vista de las dos disciplinas, economía e historia, el libro de Ms. Klein es, parafraseando su título, un auténtico desastre.

El libro mezcla sin pudor opiniones con hechos y maneja todo tipo de fuentes con absoluta ligereza: entrevistas y artículos de prensa, memorias, entrevistas suyas personales, informes de organismos internacionales y de la administración pública estadounidense, informes de ONG…, todo vale y todo se sitúa en el mismo plano de autoridad intelectual una vez digerido por Ms. Klein.

Ms. Klein desconoce los principios básicos de la economía y su trabajo es ajeno a todas las normas de rigor académico. Puede que ese no fuera su propósito, pero no es lo mismo ser incisiva y tener un estilo brillante en un artículo de prensa (el punto fuerte de Naomi Klein) que entrar en polémicas acerca del modelo de mercado, la acción de los poderes públicos, la política monetaria y la estrategia de las empresas globales.

El libro de Klein apasionará sin duda a los convencidos de que nada bueno puede esperarse de la globalización, de que el sistema capitalista, especialmente cuando se pone el énfasis en el libre mercado, la libertad individual y la integración económica internacional, es intrínsecamente injusto, perverso y generador de desigualdades. Les emocionará también descubrir que el capitalismo y la globalización forman parte de una conspiración que tiene un líder con nombre y apellidos: Milton Friedman, pues siempre es reconfortante ponerle cara al maligno. Ms. Klein, sin embargo, sufriría un shock si supiera que una de las tesis que defiende con más ardor en su trabajo hubiera sido aceptada sin mayores problemas por el propio Friedman, a saber, que las recomendaciones de política económica basadas en el libre juego del mercado no son nunca populares entre los ciudadanos. Sin embargo, de ahí a sostener que de esa impopularidad se deriva la necesidad de crear shocks entre la población para imponer las doctrinas neoliberales de reducción del tamaño del Estado media un salto cualitativo de tal magnitud que sólo gustará a aquellos dispuestos a no realizar ningún esfuerzo intelectual, ni a ajustar sus ideas preconcebidas a la realidad.

Es difícil resumir el libro de Ms. Klein, pues, a pesar de sus 543 páginas de texto, la denuncia anticapitalista reiterada a través de los capítulos da, como era de esperar, poco juego. El trabajo no recorre la historia del capitalismo del siglo XX, sino la peculiar visión de su autora. Así, el lector salta desde las torturas de la CIA en la década de los cincuenta del siglo pasado, que sin duda inspiraron a Friedman y a la Escuela de Chicago sobre la necesidad de las terapias de shocks (Klein dixit), al huracán Katrina y el tsunami de Sri Lanka (aquí la naturaleza se alió con los capitalistas internacionales), pasando obviamente por la dictadura chilena de Pinochet, la ocupación de Iraq, la masacre de Tiannamen o los ataques terroristas del 11 de Septiembre. No es, por tanto, una verdadera historia del siglo XX, sino sólo la de aquellos hechos que convienen a la tesis del shocks y del “capitalismo del desastre”. Si Ms. Klein fuera rigurosa con los hechos históricos, debería haber dedicado esfuerzos a explicar por qué tras el shock de la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar en Europa el surgimiento de un modelo capitalista centrado en el Estado del Bienestar o por qué su añorado New Deal (quizá la mayor restricción al libre mercado en los Estados Unidos del siglo XX) se aplicó en un momento de shocks y crisis de la economía estadounidense. Otra ausencia clamorosa es el stalinismo de la Unión Soviética, pues nadie negará que Stalin sí necesitó crear el terror y el desconcierto entre la población para imponer el paraíso comunista. Tampoco explica Ms. Klein por qué la India no ha necesitado de ningún shocks para embarcarse en un proceso de desregulación de mercados y apertura e integración de la economía mundial que ha situado al país entre los grandes del crecimiento económico del siglo XXI. En ningún momento del trabajo explica Ms. Klein por qué la libertad económica (y la libertad en general) resultan atractivas para la mayor parte de la humanidad y no se necesitan ni torturas ni shocks para que los individuos aprecien y demanden libertad. Tampoco admite que los mercados puedan en algún momento generar consecuencias positivas para el bienestar y el nivel de vida y, lo que es más clamoroso, las instituciones están totalmente fuera del análisis de Ms. Klein. En su denuncia anticapitalista (nunca sabemos cuál es su modelo alternativo, aparte de las loas a Evo Morales y Hugo Chavez ) no cabe la defensa de un sistema de justicia con tribunales independientes, del Estado de derecho, del establecimiento de reglas claras del juego con penalización para los comportamientos corruptos y fraudulentos, de protección a los derechos de propiedad… y de un sin fin de variables que preocupan desde hace años a los economistas serios del desarrollo y profundos conocedores de la globalización y sus efectos. El debate intelectual está ya muy lejos del “Consenso de Washington”, pero eso no conviene a la retórica emocional de Ms. Klein.

Libro: Capitalismo global. El trasfondo económico de la historia del siglo XX
Libro: The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism
Libro: La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre

El libro del Dr. Frieden, solamente por la virtud de la comparación, aparecería como una obra excelente. Sin embargo, Capitalismo global. El trasfondo económico del siglo XX sobresale por sus propios méritos. Jeffry Frieden muestra un dominio y una capacidad de síntesis extraordinaria en tres aspectos cruciales: la economía (en concreto los movimientos internacionales de capital, tipos de cambio y política monetaria), la política (no en vano es profesor de Government en Harvard) y la historia. No es un libro de investigación, sino un trabajo de alta divulgación muy bien escrito (y muy bien traducido) que realiza un auténtico tour de force comparando economías nacionales, integración regional y mundial, evoluciones políticas, cambio tecnológico, patrones de comercio, ideologías... desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. El libro es excelente, especialmente en el análisis de la economía mundial después de 1950 y hasta los años 80. Desarrolla una inteligente y bien trabada narración de prácticamente todas las opciones de política económica del periodo: desde la democracia social, la industrialización sustitutiva de importaciones y el nacionalismo económico, el modelo soviético y la variante china del comunismo hasta los modelos export-led-growth de algunos países asiáticos. La comparación es absolutamente coherente y sistemática y requiere una capacidad de síntesis extraordinaria. Por el contrario, el cambio demográfico y sus consecuencias para las economías nacionales e internacional están prácticamente ausentes del análisis del Dr. Frieden.

Para los historiadores económicos profesionales el libro añade pocas novedades, puesto que sintetiza trabajos bien conocidos; del mismo modo, los economistas encontrarán demasiado sucinta la presentación de teorías y modelos (por ejemplo, Heckscher-Ohlin, Friedman o Mundell), pero de todo ello resulta una inteligente y equilibrada síntesis que podría ser útil para los alumnos actuales, productos LOGSE, de Economía, Ciencia Política o Historia. Los resúmenes biográficos a lo largo del texto, sintetizados en una o dos páginas, de personajes como Nathan Mayer Rothschild, Keynes, Schacht o George Soros, entre otros, son un magnífico contrapunto de la teoría de la conspiración de fuerzas ocultas moldeando el capitalismo global a base de shocks que nos presenta Ms. Klein.

Es difícil discrepar de la conclusión del Dr. Frieden. Quizá peca en exceso de corrección política y neutralidad ideológica pero, excepto Ms. Klein, pocos discreparán en que la integración de la economía mundial expande oportunidades para la mayor parte de la población y es buena para las sociedades. El reto del capitalismo global en el siglo XXI, concluye, es combinar la integración internacional con gobiernos políticamente receptivos y socialmente responsables. En el fondo, Frieden acepta la premisa de que en la globalización hay ganadores y perdedores, y los gobiernos no deben entorpecer la carrera de los ganadores y sí encontrar, simultáneamente, fórmulas para compensar a los perdedores. Cuál sería el mecanismo correcto para este segundo objetivo no está muy claro: “políticas comprometidas con el progreso social” es una fórmula demasiado ambigua. Con todo, es un libro de lectura muy recomendable, especialmente para aquellos que deban recuperarse del shocks de leer a Ms. Klein.