I. DEBATES
2.
¿Por qué crecen las economías?
Rafael Antonio Barberá de la Torre
La economía del crecimiento a largo plazo, con estos dos libros, muestra de nuevo el interés que despierta el debate que existe en torno a las preguntas, tales como ¿por qué crecen las economías?, ¿por qué unos países crecen más rápidamente que otros? y ¿por qué existen países ricos y países pobres? Estas son cuestiones que los economistas llevan planteándose al menos desde la publicación de la Riqueza de las naciones de Adam Smith.
Estamos ante dos libros muy interesantes, escritos por dos excelentes economistas, que ayudarán al lector a entender cómo funciona el crecimiento de las economías y cómo, con los modelos neoclásicos actuales, se pueden plantear políticas que permitan crecer más rápidamente a los países menos desarrollados para de este modo alcanzar mayores niveles de vida. Evidentemente, ninguno de ellos presenta la solución definitiva al problema de la pobreza, pero sí dan pistas sobre algunas cuestiones que los gobiernos deben tener en cuenta a la hora de tomar decisiones en su intento de conseguir llevar a las economías más desfavorecidas hacia un crecimiento sostenible para, de este modo, reducir sus niveles de pobreza. En cualquier caso, como ya señaló Easterly (2001) y también deja claro Rodrik, las panaceas no existen y, por tanto, el crecimiento en sí mismo tampoco lo es, a pesar de que permita mejorar el nivel de vida de los países y, en consecuencia, de su población.
Aunque los dos libros abordan el tema del crecimiento económico a largo plazo, se enfrentan a temas diversos relacionados con éste, pero que no siempre son coincidentes. Así, mientras el libro de Helpman está estructurado en siete capítulos (los hechos, la acumulación, la productividad, la innovación, la interdependencia, la desigualdad, las instituciones y la política) el de Rodrik está dividido en tres partes (crecimiento económico, instituciones y globalización) con tres capítulos en cada una de ellas.
En el capítulo primero, Helpman expone los datos que se pueden observar en los diferentes países desde la II Guerra Mundial y muestra cómo, desde el final de ésta, la renta mundial per cápita ha subido considerablemente a pesar de las diferentes tasas de crecimiento experimentadas por los distintos países. En los tres capítulos siguientes revisa aquellos factores que habitualmente se han considerado por la literatura como los principales responsables del crecimiento económico, es decir, la acumulación de capital físico y humano, la productividad y la investigación, el desarrollo y la innovación, conocido como I+D+i. Posteriormente, dedica un capítulo a la desigualdad, un tema que, como señala Alonso (2006), no suele ser habitual en los libros sobre crecimiento económico.
Por su parte, Rodrik también inicia el libro con un primer capítulo dedicado a la situación del crecimiento en los últimos cincuenta años. Un punto importante que se desprende de su análisis es que no es lo mismo arrancar el crecimiento económico que mantenerlo en el tiempo. Según deja claro, para iniciar un proceso de crecimiento simplemente es necesario aplicar un conjunto de reformas. Sin embargo, hacer que el crecimiento sea sostenible es bastante más complicado y, sobre todo, considera que es necesario el establecimiento de las instituciones correctas. En este sentido, señala que “en el largo plazo la principal cosa que asegura la convergencia con los niveles de vida de los países avanzados es la adquisición de instituciones de alta calidad”. El estudio de la evolución del crecimiento le sirve también defender el análisis económico neoclásico, pero señala que es mucho más flexible que aquellos que habitualmente lo practican. Seguidamente, en los capítulos dos y tres, establece una estrategia para evitar las rigideces que, según él, tienen planteamientos como el defendido por el Consenso de Washington. Así, establece tres elementos: a) análisis de diagnóstico para determinar dónde se encuentran las principales restricciones al crecimiento; b) diseño de políticas creativas e imaginativas que permitan eliminar las restricciones detectadas, y c) institucionalización de los procesos de diagnosis y respuesta política para garantizar el dinamismo de la economía y, de este modo, el crecimiento.
En la segunda parte del libro, dedicada a las instituciones, empieza por defender la política industrial como un elemento fundamental para el desarrollo de las economías más atrasadas. Según él, la política industrial adecuada es aquella que se comporta como un proceso de descubrimiento en el que las empresas y los gobiernos mantienen una coordinación estratégica. Además establece como un segundo elemento fundamental para la innovación tener en cuenta no solamente las restricciones que afectan a la oferta, sino también las que repercuten sobre la demanda. Su planteamiento está basado en que la demanda por innovaciones suele ser baja porque los empresarios consideran que las nuevas actividades no reportan suficientes beneficios.
La cuestión del efecto de las instituciones, desde una perspectiva más relacionada con la política, en el crecimiento es un aspecto abordado por ambos libros, y sobre el que se espera que se produzcan importantes aportaciones futuras junto a las que actualmente están apareciendo. Téngase en cuenta que la incorporación de las instituciones al análisis del crecimiento económico y del desarrollo intenta justificar la gran diferencia en la renta per cápita entre los diferentes países, que no puede explicarse únicamente por la acumulación de factores. Asimismo, con la introducción de las instituciones en el análisis del crecimiento se busca incorporar uno de los pilares fundamentales de la economía de mercado. Entre las instituciones, Rodrik destaca los derechos de propiedad, los organismos reguladores, las instituciones dirigidas a mantener la estabilidad macroeconómica, los seguros sociales (v.g. seguridad social, seguro de desempleo, seguro de depósitos…) y las instituciones que manejan los conflictos (el Estado de Derecho, el poder judicial de alta calidad, las instituciones políticas representativas, las elecciones libres, los sindicatos independientes…). En cualquier caso, hay que señalar, que a pesar de la importancia que los diferentes autores otorgan a las instituciones como un elemento fundamental de la explicación del crecimiento, hay trabajos como el de Glaeser et al. (2004) donde se señala que “la unión causal entre instituciones y crecimiento económico ha resultado extremadamente difícil”.
La globalización es el otro elemento que se trata en ambos libros, y sobre el cual se mantienen posturas diferentes. Para Helpman, el proceso de integración económica que se está produciendo en el mundo lleva a que aquellos países que se incorporan al proceso, en general, mejoran sus tasas de crecimiento. Estas mejoras tienen su explicación fundamental en que esa mayor integración facilita el comercio y, por tanto, la especialización de los países, así como la difusión de los conocimientos y el desarrollo de la I+D. En consecuencia, el proceso de globalización o interdependencia se presenta como algo positivo que puede ayudar, si no a erradicar, al menos a reducir de forma intensa la pobreza existente en muchos países del mundo.
Por su parte, la propuesta de Rodrik es menos alentadora. En primer lugar, él defiende la existencia de un importante dilema en la medida en que, a largo plazo, será necesaria una política tan globalizada como la economía, de modo que surja la existencia de un federalismo global que choca contra la existencia de la nación-Estado en el corto plazo. En relación con las restricciones legales y jurisdiccionales que impone la existencia de fronteras, introduce una idea original a partir de la conocida trinidad incompatible de la macroeconomía abierta, y habla de Political Trilemma de la economía mundial. En esa trinidad política incompatible se establece la imposibilidad de cumplir simultáneamente la integración económica, la nación-Estado y la política de masas. También plantea que la globalización es algo muy poco desarrollado, incluidos los aspectos financieros, que no presenta ventajas claras en cuanto a los beneficios que generalmente se señalan en relación con la reducción de la pobreza. En cuanto a su postura, defiende que es necesario hacer el proceso globalizador más amigable para los países menos desarrollados, permitiendo que esos países lleven a cabo su propia estrategia para levantar sus propias instituciones e iniciar el proceso de convergencia. Al mismo tiempo, indica que “quizás lo más difícil de todo, ¡los economistas tendrán que aprender a ser más modestos!”
Los libros que se han comentado son dos alternativas que puede tener el lector que desee acercarse a los problemas del crecimiento y del desarrollo. Mientras que el libro de Helpman es un repaso crítico sobre algunos de los principales aspectos de la economía del crecimiento y sobre cuáles pueden ser las líneas de investigación futuras, el de Rodrik, sin embargo, pretende dar una visión sobre cuáles son, en su opinión, las principales políticas que deben aplicar los gobiernos para conseguir un crecimiento sostenido a partir del análisis de la evolución de los diferentes países. Para aquellas personas que deseen leer ambos libros, algo que recomiendo ampliamente, les sugeriría que empezaran por el libro de Helpman, en la medida en que les situará con facilidad en los principales debates de la literatura y les permitirá conocer el estado de la cuestión de la disciplina. Con esta visión general será más fácil ser crítico con el libro de Rodrik, que es mucho más provocador, al plantear cuestiones sobre las que en muchos casos no existe acuerdo ni entre los economistas profesionales ni, por supuesto, entre los defensores de las distintas ideologías políticas.