II. RESEÑAS
13.
John Stuart Mill: “el hombre de acción”
Miguel Ángel Galindo Martín

Cuenta el filósofo, critico e historiador francés Hippolyte Taine, en su ensayo publicado en 1864 titulado Le positivisme anglais. Étude sur Stuart Mill, que cuando visitó Oxford para asistir a unas sesiones de la British Association for the Advancement of Learning, quedó sorprendido de la organización científica, de la aptitud para asociarse y trabajar, etc., de los ingleses. Sin embargo, lo único que se hacía era leer actas, verificar detalles y modificar fórmulas. Pensando en esta cuestión, le comentó a un amigo inglés que “carecen ustedes de filosofía, de lo que denominan los alemanes filosofía. Tienen ustedes sabios, pero no pensadores… Recogen plantas y conchas. La ciencia está decapitada, pero no importa, la vida práctica sale ganando y el dogma no se altera.” A esto su amigo inglés contestó que los franceses forjan una teoría general a partir de un hecho, y que en veinte años estarían en Londres las ideas de París y de Berlín. Ante esta contestación, Taine le comentó que al fin y al cabo serían ideas de esos países, pero no inglesas, y le preguntó ¿qué ideas originales tienen? La respuesta que le dio el inglés fue “tenemos a Stuart Mill”. Y cuando Taine le preguntó quién era, le respondió: “Un político. Su breve escrito On Liberty es tan bueno como malo el Contract Social de vuestro Rousseau…” Ha elevado “la economía política a la altura máxima de la ciencia, y ha subordinado la producción al hombre, en vez de subordinar el hombre a la producción.” Respecto a la filosofía “es un lógico profundo”, de su propia escuela, no es hegeliano (“es hombre de pruebas y datos), sus maestros son “En primer lugar, Locke y Comte, después Hume y Newton” (…) “Tiene gran capacidad para precisar una idea, desarrollar un principio, comprobarlo a través de casos diferentes, refutar, distinguir, argumentar. Tiene la agudeza, la paciencia, el método y la sutileza de un médico forense…”

En esta larga cita se exponen las características esenciales del pensamiento de John Stuart Mill, considerado como uno de los pensadores más importantes del siglo XIX, y que son recogidas en gran medida en el libro de Reeves. A los aspectos que expone Taine en su ensayo, habría que añadir otras cuestiones referentes a la defensa del feminismo (Reeves titula el capítulo 14 de su libro “el padre del feminismo”) y una vida que resulta bastante curiosa ya desde sus inicios, cuando su padre, el entonces famoso James Mill, que también se dedicó a la economía, decidió que era mejor que John Stuart no acudiera a la escuela y fuera él mismo quien se encargara de su educación, que no fue en ningún modo suave a tenor de los resultados: aprendió griego a los tres años, leía Platón a los siete, etcétera.
La finalidad del libro objeto de este comentario, a lo largo de los quince capítulos y el epílogo que lo componen, es tratar de exponer los acontecimientos biográficos y las ideas más relevantes de John Stuart Mill de una forma amena y clara que nos muestra la trayectoria de este pensador que si bien es sobre todo conocido por sus escritos económicos, tiene una obra restante que no es menos interesante. Ahora bien, en este libro no se encontrarán grandes y amplias exposiciones sobre las ideas de Mill. No se busca desarrollarlas, sólo exponer los rasgos generales y situarlos en el contexto en el que se produjeron. Su autor, Richard Reeves, es columnista del Observer, New Statement, Guardian y Prospect, y trata temas sociales y políticos. Asimismo, ha realizado actividades investigadoras en el Institute for Public Policy Research.
Los cinco primeros capítulos del libro se centran principalmente en su formación, en la generación de ideas, cómo indica Canterbury (2003: 140), de un niño que busca cariño y se encuentra con un padre duro y sarcástico y una madre que podría considerarse ausente. Una persona a la que le gusta la poesía, especialmente Wordworth, y se encuentra con un Bentham que ridiculiza la poesía, ya que la considera un “juego infantil”.
La obra que cita Taine en la anécdota anterior, On Liberty, es objeto de análisis en el capítulo 11, y su obra económica más relevante, los Principles of Political Economy, en el capítulo 9, exponiendo su fase de elaboración, algunas de su principales ideas, así como los comentarios de otros economistas sobre la obra, como los de J. M. Keynes. En este sentido, como señala Barber (1982:88), “John Stuart Mill consideraba sus escritos económicos, que eran sólo una parte de su más amplia empresa intelectual, fundamentalmente como un ejercicio de síntesis de los hallazgos de la tradición clásica. Su objetivo confesado no era desarrollar, sino consolidar el análisis clásico llevado a cabo desde Smith. De hecho, sin embargo, su contribución a la economía fue mucho más allá de su meta declarada.”
El utilitarismo, sus ideas filosóficas y políticas, y su defensa del feminismo, son analizados en los capítulos 10 al 15. En este ámbito, como señala Trincado (2003:204-205), J. S. Mill reúne “en su filosofía social buena parte de las críticas y utopías de la Revolución francesa, sin renunciar a las denuncias que realizaban los autores contra- utópicos a esas transformaciones sociales. Su moderación le llevó a aunar en su teoría todas las tendencias,…”
En definitiva, el libro de Reeves es una buena oportunidad para conocer la vida y la obra de un gran pensador, que realizó un importante avance, en lo que a nosotros nos interesa, en el análisis económico. Como indica Reeves en el epílogo de su libro, sus aportaciones siguen despertando un gran interés hoy en día. Los problemas que analizó y por los que se interesó (justicia, libertad, feminismo…), siguen siendo de actualidad. Y para comprenderle es necesario no sólo referirse a su obra, sino también a su vida, ya que “El legado de Mill no descansa sólo en el poder de su pensamiento, sino también en la conducta de su vida.” (p. 486). Y, en este sentido, el libro objeto de este comentario cumple sobradamente con el objetivo de exponer con claridad los aspectos esenciales referentes a John Stuart Mill, siendo especialmente interesante para todos aquellos que quieren conocer a este pensador y no buscan grandes desarrollos ni profundizaciones en su obra, lo que no reduce en absoluto el interés que tiene el libro.