Libros de Economía y Empresa - Fundación Caja Duero

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II.   RESEÑAS

8.
Algo sobre Jacob Mincer, padre de la moderna economía del trabajo.

Rocío Albert López-Ibor

Libro: Jacob Mincer. A Founding Father of Modern Labour Economics

Este libro es el primero de una colección publicada conjuntamente por IZA y Oxford University Press. En él Pedro N. Teixeira, realiza un estudio sistemático del conjunto de la obra de Jacob Mincer, considerado el padre fundador de la economía laboral moderna. A lo largo del libro, se va desgranando la teoría del capital humano para convertirla en el eje vertebrador de toda la obra de este magnifico economista, que supo trasmitir la importancia de esta teoría hasta convertirla en uno de los fundamentos de la economía laboral contemporánea y, por extensión, de la teoría económica.

El relato de los capítulos se corresponde con la secuencia histórica de las publicaciones de este gran economista. Tras un capítulo introductorio en el que se subraya cómo Mincer, junto con otros miembros de la Escuela de Chicago como Gary Becker y T.W Schultz, introduce la importancia económica de la educación para explicar las diferencias entre los trabajadores, se analiza, de forma cronológica, la conformación y el desarrollo de la teoría del capital humano, para, en los capítulos siguientes, profundizar tanto en la influencia de dicha teoría en aspectos fundamentales de la economía laboral (distribución de la renta, diferencias salariales por razón de sexo, movilidad etc.) como en la importancia que se otorga a la evidencia empírica para fundamentar dicha tesis. De esta manera, a lo largo del capítulo tercero, se presenta su primera obra, su tesis doctoral, donde se establecen las bases de la teoría del capital humano, esto es, la influencia de variables como la educación y la experiencia en la determinación de las diferencias de los ingresos entre los trabajadores. Así, su tesis doctoral como su trabajo posterior Schoolling, Experience and Eranings (1974) sirven para consolidar la teoría del capital humano y recalcar cómo la obra de Mincer está influida por el análisis económico de la distribución de la renta. Dentro de esta estructura, se analiza la conocida función de salarios minceriana, que se convertirá en una de las herramientas fundamentales del análisis económico de los mercados de trabajo.

A continuación, el capítulo cuarto, se centra en los debates que esta teoría del capital humano suscitó entre los economistas de principios de los setenta, destacando que las críticas vertidas sobre esta tesis sirvieron para que Mincer profundizara en la fundamentación empírica de su teoría, estimulando a sus contemporáneos a desarrollar mejores especificaciones de los modelos y a realizar estudios empíricos que cuantificasen la importancia tanto de las variables del capital humano como de otras también importantes como la habilidad innata o el nivel socioeconómico de los trabajadores. El siguiente capítulo, el número cinco, se centra en el estudio de la etapa de su vida durante la cual Mincer introdujo en su obra la idea de que, para que la economía laboral tuviera entidad suficiente y pudiera desarrollarse al mismo ritmo que otras ramas de la ciencia económica, era necesario profundizar en el papel de la racionalidad, de los incentivos y de las elecciones de los agentes económicos que participan en el mercado laboral. Para ello, Mincer dedicó una buena parte de su investigación al análisis del comportamiento de las fuerzas del mercado de trabajo a largo plazo usando la metodología neoclásica. Mediante la conexión que estableció entre la oferta de trabajo y el capital humano, este economista consiguió crear un nuevo camino en el estudio de patrones de vidas laborales y participación en los mercados de trabajo. Esta relación (ofertamercado de trabajo) sirvió a su vez para comprender mejor las denominadas diferencias salariales, sugiriendo que una buena parte del diferencial salarial entre hombres y mujeres podía ser explicado por la experiencia, educación, etc., o, dicho de otra manera, por diferencias en capital humano entre los trabajadores. Es importante también señalar la importancia que este economista, en su análisis microeconómico del mercado de trabajo, otorga al hogar. Mincer considera que tanto las decisiones sobre consumo y sobre inversión en capital humano como el comportamiento de los individuos en el mercado laboral vienen determinados por las elecciones que se realizan simultáneamente dentro del hogar. J. Mincer incorpora a lo largo de su obra la importancia de introducir las decisiones de la familia para explicar la participación de los individuos en el mercado de trabajo, de modo que “los hogares” se convierten en las unidades de análisis apropiadas para comprender las decisiones sobre comportamiento de consumo de los individuos, así como sus determinaciones de distribución del tiempo entre ocio y producción de bienes y servicios en el hogar.

El capítulo sexto sirve para analizar cómo Jacob Mincer y su teoría del capital humano son piezas claves para explicar al auge experimentado por la economía laboral a finales de los sesenta. De esta forma, el capital humano se convierte en el hilo conductor que conecta aspectos muy diversos que forman parte de lo que hoy se considera la economía laboral contemporánea. Se analiza en esta sección la etapa de la vida de Mincer en la que, con el fin de explorar las implicaciones de las inversiones en capital humano en el mercado de trabajo, centra su atención en la movilidad de los trabajadores y el desempleo. Los resultados de sus trabajos sirven para subrayar la importancia de las diferentes políticas de empleo, especialmente en temas de formación, para comprender los perfiles de los salarios de los trabajadores, el desempleo e inclusive el rendimiento de los trabajadores inmigrantes en el mercado de trabajo. En este sentido, se destaca que algunos de los efectos negativos existentes en el mercado de trabajo a largo plazo son el resultado de la ausencia de políticas de formación por parte de las empresas, así como de las políticas de los sindicatos, que reducen las posibilidades de preparación de los trabajadores a través de la tendencia a igualar los salarios.

En el siguiente capítulo, se destaca el papel de este gran economista como maestro e impulsor de estudios, sobre todo empíricos, basados en la teoría del capital humano. Mincer estimula a numerosos discípulos a realizar investigaciones entre las que cabe destacar las relacionadas con la distribución de ingresos, las comparaciones de salarios entre grupos de población diferentes y los estudios de los efectos del capital humano en las carreras de los trabajadores a largo plazo. En este capítulo se destaca la claridad y el rigor de Mincer tanto en sus clases como en sus escritos, consiguiendo que numerosos alumnos se convirtieran en sus discípulos. Es importante reseñar que la faceta de este economista como maestro no se limitó a que sus estudiantes simplemente reprodujesen o imitasen su propia teoría, si no que su modo de incentivarlos determinó que sus discípulos tuvieran plena autonomía para buscar nuevas áreas de investigación, en ocasiones completamente alejadas del análisis del capital humano. A lo largo de todo este capítulo se pone de manifiesto la dedicación de Mincer al mundo académico, la claridad en sus razonamientos y en sus investigaciones, basadas en teorías simples con comprobaciones empíricas robustas. Frente a una aparente simplicidad de sus hipótesis, hay que subrayar el rigor de Mincer en el uso de los datos que le permitieron llevar a cabo investigaciones que han conformado, como ya hemos señalado, la base de la economía laboral, y que también sirvieron de punto de partida de las investigaciones de muchos de sus discípulos. En este sentido, hay que señalar que, si bien a lo largo de los distintos capítulos se desprende la importancia que Mincer otorgaba a la parte empírica de su obra, los datos de sus artículos no son analizados con profundidad, con lo que una posible extensión de este libro podría ser un estudio detallado de los resultados de sus trabajos más empíricos, analizando tanto las series estudiadas como la metodología y, por último, la consistencia de los resultados obtenidos.

Finalmente, el último capítulo presenta las principales conclusiones de este libro, y recoge la importancia de la ingente obra de este economista, que le convierte en el fundador y principal exponente de la economía laboral contemporánea. El análisis de la obra de Mincer sirve para poner de manifiesto que introdujo un mayor rigor teórico y metodológico en dicha disciplina a través del uso de la economía neoclásica.

De izquierda a derecha: James J. Heckman, Jacob Mincer y Klaus F. Zimmermann

Una de las mayores cualidades de este libro es que es capaz de transmitir lo que fue el leiv motiv de Jacob Mincer: el uso de la teoría del capital humano como la estructura básica para analizar temas diferentes de la economía del trabajo, convirtiéndose así esta teoría en el núcleo fundamental. La idea de la continuidad está presente a lo largo de todos los escritos de Mincer, de forma que toda su obra puede ser considerada una única obra que comienza con su tesis doctoral y continúa a través del trabajo de sus colegas y discípulos. Es más, me gustaría reseñar que una de las cuestiones más interesantes de este libro es la presentación de los debates con los economistas de la época, y especialmente su relación con su colega y amigo Gary Becker, sobre temas tan interesantes como las inversiones en capital humano y la importancia de dicha teoría para comprender las diferencias existentes (gap salarial por razón de sexo, de nacionalidad etc.) en el mercado de trabajo, y el coste de oportunidad del tiempo en el trabajo. Las descripciones de estos debates son de una precisión digna de mención y pueden ser consideradas como uno de los mayores atractivos de este libro; se desprende claramente de sus páginas que el autor tuvo el honor de conocer a Jacob Mincer, y que las reflexiones de éste han sido fielmente reproducidas a lo largo de los capítulos.

En definitiva, considero que este libro es una obra de obligada lectura para todos aquellos que quieran comprender no sólo la importancia de la teoría del capital humano, sino también los fundamentos de la economía laboral moderna. El autor de este libro ha sabido recoger de forma sistemática todo el saber de Jacob Mincer, por lo que recomiendo este texto tanto a los profanos como los expertos en temas de economía del mercado de trabajo que quieran profundizar en esta rama de la ciencia.