Libros de Economía y Empresa - Fundación Caja Duero

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I.   DEBATES

5.
Balance de las reformas de las economías latinoamericanas: Las economías andinas, a la vera de mestizos redomados e indígenas increpantes.

Kerstin Blirkenau y Stephan Kaiser

A lo largo de los dos últimos años (2005–2007) los países andinos cobraron una inusitada relevancia en los editoriales y en las columnas de opinión de los principales diarios españoles. Esto contrasta notablemente con lo que había venido sucediendo en los años precedentes, en los que estos países eran prácticamente ignorados, y sus eventos más relevantes no eran capaces de superar las modestas páginas internas de los periódicos editados en España. Pero las causas de este renovado interés, lejos de fundamentarse en noticias relacionadas con la prosperidad de las economías peruana, ecuatoriana y boliviana, o en la pujanza y dinamismo de sus sectores industriales, se sustentan en hechos que están estrechamente relacionados con sus economías, pero cuyo mayor peso reposa en las excentricidades, las falsedades estridentes y la cateta contumacia de sus gobernantes, todo ello aderezado con el antipático componente de que sus mandatarios son declarados amigos del golpista Hugo Chávez o sus acérrimos enemigos, con los avatares que todo ello implica.

Vista panorámica de Machu Picchu, Cuzco

Encontrar libros que traten sobre las economías andinas no es cosa fácil, en especial si lo que buscamos es algo que linde con la calidad y seriedad que prima en la mayoría de las editoriales europeas que publican títulos sobre temas de economía (una muestra evidente de ello, por ejemplo, es que, en general, carecen de consejo editorial). No es que haya escasez de títulos publicados por las casas editoriales locales, sino que los que salen a la luz están tan ideológicamente contaminados que muy rara vez son capaces de soportar una réplica medianamente argumentada. La polarización ideológica, como era de esperar, terminó por alcanzar al mercado editorial de estos países. En muchos casos me consta que los autores de los libros han caído en la penosa trampa que es la adulación fácil o la crítica desmedida al quehacer de los respectivos gobiernos, como si en ello les fuese el auto-convencimiento de en qué lado están, si a favor o en contra del presidente en cuestión, lo que es igual a manifestar que se está a favor o en contra de las políticas liberales, del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, de Chávez o de Estados Unidos. Pero, curiosamente, en lo único en lo que todos se ponen de acuerdo es en reconocer que son muy bienvenidas las ayudas, vengan de donde vengan, sean de los petrodólares que generosamente comparte la revolución bolivariana, de los emigrantes que religiosamente envían las benditas remesas o de la cooperación al desarrollo. En el caso de España, no ha sido hasta fechas muy recientes, y debido fundamentalmente a la masiva inmigración de peruanos y bolivianos, y fundamentalmente de ecuatorianos, acaecida en los últimos diez años, cuando se han empezado a reconocer los matices que diferencian a estos países. No obstante, en el resto de Europa aún no se ha superado la bochornosa simplificación de meter en el mismo saco a Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, siendo así que, como veremos, son diferentes (de hecho, me atrevería a asegurar que más de alguno cree que Paraguay y Uruguay, y tal vez Argentina y Chile, forman parte de la misma ensalada).

Libro: The Politics of Market Reform in Fragile Democracies: Argentina, Brazil, Peru and Venezuela
Libro: Illegal Drugs, Economy and Society in the Andes

Creo que los cuatro libros que hemos seleccionado para esta reseña son capaces de aportar una visión amplia de lo que sucede en las economías de estos países, y en particular de los principales problemas que aquejan a sus sociedades: narcotráfico, corrupción y pobreza (entendida ésta bajo sus dos acepciones, la de la pobreza en sí misma y la de las desigualdades). Estos tres flagelos penetran en todas las capas de la sociedad y comprometen seriamente la superación de la condición de atraso que prevalece, por mucho que en los últimos años estén proliferando los edificios con una altura que da vértigo, principalmente en torno al área que rodea a la ciudad de Lima. En alguna ocasión escuchamos decir a Mario Vargas Llosa, quien probablemente es el peruano con vida más ilustre, que la corrupción es una gangrena de la que no está libre sociedad alguna, pero la diferencia es que en las sociedades avanzadas se detecta con más facilidad y se la puede combatir mejor, mientras que en las dictaduras y en los países en desarrollo es mucho más difícil, porque ella es el aire natural que respiran esas sociedades, en las que la ley no es respetada, y porque quienes deberían hacerla respetar son los primeros en transgredirla.

De los tres países, el que tiene mejores potencialidades para aspirar a un estatus superior es, sin duda alguna, Perú. Luego de una reñida campaña electoral sostenida entre el chavista Ollanta Humala, furibundo nacionalista e indigenista, y Alan García, decidido a demostrar que los errores cometidos en el pasado al frente de su gobierno, tan inepto como corrupto, eran cosa del pasado, todo parece indicar que ganó, si bien por un estrecho margen, la opción más sensata y, con diferencia, más democrática. El actual gobierno encabezado por Alan García felizmente ha optado por reconocer que la mejor medicina para combatir el subdesarrollo es la de asimilar los patrones que dicta la globalización de la economía. Hoy en día, se puede decir con seguridad que Perú se debatió entre el averno del populismo y la esperanza de la libertad, y que optó por la segunda, aunque con más dudas que certezas.

Libro: TThe Articulated Peasant: Household Economies in the Andes
Libro: Peruvian Street Lives: Culture, Power and Economy among Market Women of Cuzco

El libro de Kurt Weyland aborda las reformas políticas que han tenido lugar en Argentina, Brasil, Perú y Venezuela. En anteriores números de esta revista se han estudiado libros que versan sobre las economías de Argentina, Brasil y Venezuela, razón por la cual consideramos que este libro es un buen complemento a las lecturas anteriormente analizadas. El libro parte de preguntarse por qué, pese a los notables síntomas de molestia que prevalecen en el electorado, en los casos analizados las alternativas políticas han refrendado la continuidad de los proyectos políticos y económicos. Esta ha sido la dinámica, y no otra, en los casos de la reelección de Luiz Inácio “Lula” da Silva en Brasil, la muy reciente victoria de Cristina Fernández de Kirchner (esposa del anterior mandatario, Nestor Kirchner) y Alan García, el cual, si bien con muchos matices, ofrecía la continuidad de los planteamientos que rigieron durante el gobierno de Alejandro Toledo (de la simulación democrática que existe en Venezuela, mejor no hablar, porque corremos el riesgo de ponernos enfermos). Ahora la pregunta es: ¿acaso los electores optaron por ir a lo seguro, a lo que ya conocían, aun a sabiendas de que era malo, o en realidad están convencidos de que, después de todo, la apertura económica brinda mejores alternativas de progreso? El autor no da la respuesta, cosa que se agradece enormemente, porque de hacerlo seguro que no hubiera acertado. No obstante, se aventura a decir que los electores se comportan como los consumidores en modelos semejantes a los de la elección racional, en los cuales aquéllos son capaces de percibir el alto coste que les representará una desafortunada elección. En fin, esta tesis, todo hay que decirlo, no nos la creemos, porque estos modelos no toman en cuenta que los electores en realidad no son libres de elegir, sino que constantemente son bombardeados por una insufrible propaganda que presagia el cataclismo si sale elegida la contraparte y porque, particularmente, salvo en el caso de Venezuela, los procesos electorales denotan un alto porcentaje de abstencionismo, lo que, en términos reales, se traduce en un desinterés ciudadano sobre el estado de la cosa pública.

De izda. a dcha.: la Ciudad de La Paz Bolivia), Machu Picchu en Cuzco (Perú), vista panorámica de Quito (Ecuador) y cabeza de Alpaca

A diferencia del libro de Weyland, que se interesa en problemas de coyuntura, el libro de Enrique Mayer (profesor en la Universidad de Yale) es uno de los trabajos más sólidos y recomendables para conocer el camino que han transitado las economías de los países andinos desde la época precolombina hasta la actualidad. La visión que brinda Mayer es la de un antropólogo que, desde hace más de treinta y cinco años, se ha interesado en el desarrollo económico de los países de la región. El contenido del libro se articula en diez ensayos que pueden ser leídos de forma continuada o por separado. Los temas que aborda van desde las estructuras organizativas del comercio que prevalecieron en la civilización inca, los modelos de explotación minera en tiempos de la época colonial, la formación de los estamentos que a la postre conformarían los latifundios y la repartición de la tierra a partir de la Independencia de la corona española, los actuales sistemas de cultivo y distribución de la hoja de coca, hasta la inmersión de estos países en la globalización. En suma, es un libro que presta fundamental atención a examinar las circunstancias en las que tuvieron lugar los cambios históricos y las circunstancias por las que han atravesado las economías domésticas de los países andinos.

Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales

Los libros de Francisco E. Thoumi y Linda J. Seligmann se especializan en dos de los problemas más acuciantes de los países andinos: el del narcotráfico y el de la pobreza. El trabajo de Thoumi explica con destreza cómo los sistemas económicos de Perú y Bolivia están contaminados por los tentáculos del narcotráfico. El juicio de Thoumi se debate constantemente entre cuestiones económicas y morales, pero su análisis no siempre sale airoso. En particular, yerra cuando cae en el fácil argumento de que el engranaje económico de estos países se lubrica con el dinero del narcotráfico, y que el culpable mayor de todo ello son los Estados Unidos, sus políticos y sus malévolos ardides. Nadie con dos dedos de frente podría obviar la pésima gestión de los dos gobiernos de George W. Bush en materia de política exterior hacia los países de América Latina, pero tampoco salen bien parados los gobiernos nacionales, que en muchos casos se han dejado seducir por las bondades del dinero fácil, aunque éste provenga del narcotráfico.

De izquierda a derecha: vista del centro de la ciudad de Quito, la avenida de la República en Lima y el actual presidente de Perú, Alan García.

El libro de Seligmann es, más que un trabajo de investigación, un magnífico testimonio de vida. La autora ha vivido muy de cerca los problemas derivados de la pobreza en Perú. Lo que nos explica es cómo, en medio de tanta ignominia, un pequeño grupo de mujeres se ha organizado, al margen de las estructuras gubernamentales y empresariales, y a partir de ello ha sido posible poner orden, y algunas pinceladas de desarrollo, en el caos de miseria generalizado. Las pequeñas y modestas factorías dirigidas por las mujeres de Cuzco han ido adoptando paulatinamente modernos esquemas de producción, lo que ha conducido a que los artículos que se producen en la región empiecen a ser exportados. A la luz de los primeros resultados, lo que es posible ver es que el desarrollo autogestionado por estas mujeres está haciendo posible la erradicación de la discriminación por género y por origen racial, desafortunadamente tan comunes en los países andinos que ya casi todo el mundo las ve como algo natural.

Calle de la ciudad de La Paz, Bolivia

De la lectura de los cuatro libros aquí reseñados se puede deducir que, en realidad, Perú, Ecuador y Bolivia son países muy diferentes entre sí. Mientras que en Ecuador, y más aún en Bolivia, los respectivos gobiernos se están esmerando en construir un nuevo modelo de Estado, bajo la premisa de crear un nuevo orden constitucional que coincida con el ideario de la revolución bolivariana, el cual, por cierto, deja al margen a la población que no está con Rafael Correa y con Evo Morales, por contrapartida, en Perú sólo están interesados en superar y, en nada más que en superar, su condición de subdesarrollo. Con frenética avidez, Correa y Morales (más Morales que Correa, hay que reconocerlo) se han hecho eco de fórmulas populistas, pero no nos engañemos, el relativo éxito de sus reformas se funda en las ayudas del corrupto régimen de Chávez y en que, por ahora, el precio de barril de crudo linda los 100 dólares. Pero el día en que no haya forma de financiar la demagogia, Ecuador y Bolivia se toparán con una realidad de muy difícil asimilación.

Por contrapartida, en Perú se están registrando resultados positivos y que están al margen de las caprichosas oscilaciones del precio del crudo. Una muestra de ello es que en 2007 su economía registró una tasa de crecimiento del 7,5%, una inflación controlada, unas reservas superiores a los 20.000 millones de dólares (cifra nunca antes vista), un reciente Tratado de Libre Comercio firmado con Estados Unidos que le permite un acceso preferencial a ese inmenso mercado, una adecuada gestión en la explotación y venta de los cada vez más apreciados metales, tan abundantes en las minas del país y tan demandados en todo el mundo, y en particular que la otrora convulsa economía peruana se ha convertido en el codiciado destino de inversores chilenos, colombianos, españoles, chinos y estadounidenses, que buscan con avidez escenarios menos agitados que el ecuatoriano y el boliviano, y que al mismo tiempo ofrezcan un mercado fresco y en franco crecimiento, a diferencia del chileno, en el que casi todo está hecho.

Mapa de Suramérica

A propósito de la fábula de la hormiga y la cigarra, Perú sería la hormiga, mientras que Ecuador y Bolivia la tristemente célebre cigarra, más acostumbrada a pedir que a trabajar. Una muestra de los sueños locos que comparten los mandatarios Rafael Correa y Evo Morales es que, junto a los presidentes de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner; de Paraguay, Nicanor Duarte; de Uruguay, Tabaré Vázquez; de Brasil, Lula da Silva, y del innombrable Hugo Chávez, el 9 de diciembre del año pasado presentaron en sociedad al Banco del Sur. Este banco, con un capital inicial de 4.783 millones de euros, es la apuesta personal de Chávez para operar como alternativa a los organismos tradicionales de crédito para la financiación al desarrollo. Tanto Michelle Bachelet, presidenta de Chile, como Alan García no sólo han mostrado dignidad al no rubricar este enésimo proyecto del sátrapa de Caracas, sino que han evidenciado que tanto Chile como Perú no desean formar parte de un grupito de marginados, sino que buscan ser elocuentes actores en el escenario de la economía global.

Finalmente, quisieramos terminar esta reseña con una reflexión: lejos de los anacrónicos convencionalismos, lo cierto es que España debería estar más próxima a Perú, Ecuador y Bolivia, pero no sólo por el interés que representa el trasiego de la inversión extranjera directa española, sino por el más genuino interés de saber qué suerte corren aquéllos que un día, si bien muy lejano ya, fueron parte de un mismo todo.