II. RESEÑAS
10.
Pobreza infantil en España.
Laura de Pablos Escobar
El problema de la pobreza infantil tiene especiales connotaciones éticas y sociales. Es conocido que crecer en familias desfavorecidas tiene especiales consecuencias en el desarrollo y las oportunidades futuras de los niños, produciéndose una transmisión intergeneracional de la pobreza.
El libro de la fundación FOESSA Familia, infancia y privación social, escrito por tres expertos en materia de exclusión y desigualdad –Luis Ayala, Rosa Martínez y Mercedes Sastre–, constituye una aportación de singular importancia al análisis y el conocimiento del fenómeno de la pobreza infantil en España.
El primer capítulo del libro comienza realizando una serie de precisiones metodologías importantes y se comentan algunos datos de otros estudios que analizan la pobreza infantil en países de nuestro entorno económico. En este sentido, cabe destacar que el enfoque de la pobreza que se mantiene a lo largo del estudio reseñado es el europeo, es decir, se considera como pobres a aquéllos cuyos recursos son tan limitados que no alcanzan a tener un nivel de vida aceptable. Además de ofrecer una introducción acerca de las principales características de la pobreza infantil, su dinámica y las condiciones de vida de la población infantil, se aportan algunos datos para los países de nuestro entorno económico que dejan patente que la preocupación por el bienestar de la infancia es muy dispar según el país. Noruega o Finlandia son países con un grado de preocupación muy alto, mientras que, por ejemplo, Estados Unidos manifiesta una orientación del problema muy distinta. Estas diferencias se reflejan en el rango de pobreza, que oscila del 3,4% de Finlandia al 26,3% de Estados Unidos. En el ámbito de la Unión Europea, el rango oscila del 20% que presentan Inglaterra y los países mediterráneos al 5% de media de los países nórdicos.
En el segundo capítulo del libro se explota la información disponible en el Panel de datos europeo con el objetivo de calcular los niveles y la evolución de la pobreza en España y de describir sus características. Para ello, se toman una serie de decisiones metodológicas bastante convencionales, como es tomar la renta como indicador de capacidad económica y el hogar como unidad de referencia, aplicando escalas de equivalencia de uso común en los estudios que realiza la OCDE. Se ofrecen cálculos de los niveles y evolución de la pobreza en España atendiendo a diferentes fuentes de datos: Encuesta continua de presupuestos familiares (ECPF), Panel de datos europeo (PHOGUE) y Encuesta de condiciones de vida (ECV), y considerando umbrales de pobreza alternativos. Los resultados relativos a la evolución de la pobreza en España varían según la fuente de datos utilizada. Si se utiliza como base de datos la ECPF, parece ser que los niveles de la pobreza se reducen desde 1980 hasta 2002, tanto si se toma como umbral el 50% de la renta media como si se baja al 40% de ésta. Sin embargo, los resultados con los datos del PHOGUE muestran que durante la década de los noventa los niveles de pobreza se resisten a bajar. En este caso, los umbrales de pobreza que se consideran abarcan un rango muy amplio 60%, 50%, 40% y 25% de la renta mediana equivalente, y también se ofrecen umbrales respecto a la renta media del 50% y 40%. Lo que sí muestra el análisis de forma clara es un cambio importante en el perfil de la pobreza, siendo los jóvenes, las mujeres y los desempleados los colectivos más afectados. Termina el capítulo ofreciendo los niveles y evolución de la pobreza en las diferentes regiones españolas y en los países de la Unión Europea.
Después de destacar la importancia de la materia y ofrecer cifras generales de pobreza, los capítulos III, IV, y V abordan el objeto central del libro: el análisis de las situaciones de pobreza en la infancia.
El capítulo III analiza tres aspectos preliminares importantes en torno a la población infantil. En primer lugar, se ofrecen las características básicas de la población infantil en España (sexo, edad), su perfil socioeconómico y el perfil laboral de los hogares con niños. En segundo lugar, se ofrecen datos sobre la evolución 1994-2001 de esas características, y finalmente se analiza la distribución de los hogares con población infantil por niveles de renta.
En el capítulo IV se calculan los niveles de pobreza infantil en España. La metodología de análisis es similar a la utilizada en el cálculo de los niveles de pobreza generales para toda España, si bien, en este caso, se subraya que el reparto de la renta dentro del hogar considerado para los diferentes cálculos es el igualitario. Se utilizan, de nuevo, varias fuentes de datos (ECPF, PHOGUE y ECV) al objeto de contrastar la consistencia de los resultados, y se ofrece como indicador de pobreza el de riesgo de ser pobre o, lo que es lo mismo, el porcentaje de población que se sitúa por debajo de los umbrales de pobreza escogidos (60%, 50%, 40% y 25% de la renta equivalente). Los resultados más interesantes apuntan que los niños se ven más afectados que los adultos por la pobreza, tanto si consideramos umbrales de pobreza moderada (60% de la renta mediana equivalente) como si consideramos umbrales de pobreza más extrema (40% y 25% de la renta mediana equivalencia). Además, los datos del PHOGUE muestran con claridad que los niveles de pobreza infantil en España se han incrementado desde 1994 hasta 2001 de una manera lenta, pero constante. Los niños en edad escolar aparecen como los más afectados, junto con los pertenecientes a hogares en los que el sustentador principal es una mujer menor de 30 años (en este caso se multiplica por tres el riesgo de pobreza). La situación laboral también aparece como un condicionante importante de la pobreza infantil, siendo la situación de asalariado la que se relaciona con menores índices y la de desempleado con índices más elevados.
En el capítulo V se analizan las condiciones de vida de la infancia. En concreto, se calcula el nivel de bienestar de la infancia en diferentes ámbitos como el de la vivienda, la alimentación, el consumo de bienes duraderos, etc. Se elaboran diferentes índices en relación con las condiciones de bienestar, siendo destacable el índice básico de bienestar, índice que sintetiza el grado de acceso del hogar a una serie de bienes y actividades de consumo que podríamos considerar normales en la sociedad española actual. A partir de este índice básico, se obtiene la tasa de privación como el porcentaje de personas con tres o más problemas en el índice básico. Los resultados muestran una gran correlación entre los niveles de pobreza monetaria y los índices de privación, concentrándose los valores más elevados en los hogares monoparentales con niños, o de parejas con tres o más hijos. Se completa el capítulo con un estudio de la evolución de las condiciones de vida de la infancia a lo largo de la década de los noventa.
El capítulo VI completa el trabajo añadiendo indicadores de pobreza desde una perspectiva dinámica. Estos indicadores se aplican al análisis de la pobreza en general, e infantil en particular, para España y para la Unión Europea. El enfoque dinámico permite describir más adecuadamente la intensidad y los factores determinantes de la pobreza. En el caso español, es importante la dinámica de la pobreza por las características especiales que ésta presenta: niveles bajos de pobreza extrema, pero mucha pobreza moderada. Este hecho hace que la sociedad española sea especialmente vulnerable a los cambios económicos de carácter cíclico. En este capítulo se ofrecen, en primer lugar, datos de indicadores de persistencia de la pobreza en España y en Europa. Los indicadores utilizados son muy simples e intuitivos, pero útiles y muy ilustrativos. Lo que se hace es observar el tiempo que los hogares permanecen en situación de pobreza en el periodo comprendido entre 1994 y 2001, que es el período para el que se dispone de datos tipo panel. En España, tan sólo un 2,6% de los hogares han permanecido en situación de pobreza moderada durante los ocho años considerados. Con todo, es uno de los países europeos con pobreza más persistente, junto con países como Grecia, Portugal y el Reino Unido. Adicionalmente, resulta preocupante el hecho de que más del 46% de la población haya permanecido bajo el umbral de pobreza moderada al menos un año (dato superado únicamente por Grecia). Estos datos se agravan si se toma en consideración únicamente a los hogares con población infantil, y este empeoramiento se produce en toda Europa. Particularmente, en España la pobreza persistente (ocho o más años en situación de pobreza) alcanza a más del 4% de la población infantil. De nuevo España junto con Grecia, Portugal, Reino Unido, Italia e Irlanda, presenta los datos más preocupantes. En cuanto a los factores que parecen incidir en dicha persistencia, las conclusiones de los autores son claras: la situación de desempleo del sustentador principal constituye la principal explicación.