II. RESEÑAS
6.
La empresa
multinacional española
César Camisón Zornoza

La dinámica internacional de la empresa española durante las dos últimas décadas es la historia de un crecimiento continuo, basado en la mejora de la eficiencia, el progreso técnico, la modernización de las estructuras, la profesionalización de la dirección y la innovación organizativa. Quizás el signo más visible de la mejora de la competitividad de las empresas de un país sea el número y la relevancia de sus empresas multinacionales. El último cuarto de siglo ha sido testigo de un raudo crecimiento de la inversión directa española en el extranjero, hasta el punto de que en 2005 España se ha convertido ya en el octavo país inversor directo en el exterior. La consecuencia ha sido la aparición de un número importante de empresas multinacionales españolas, que, según los informes del UNCTD (2003), alcanzarían las 857 desde 1998. La oleada de compras y procesos de expansión han convertido a algunas empresas españolas en compañías multinacionales que rivalizan en plano de igualdad con competidores mundiales de primera fila, e incluso lideran importantes mercados internacionales. Aunque la participación de los grandes grupos empresariales españoles es importante, este país es uno de los pocos países industrializados con un peso significativo de pymes multinacionales, como lo atestigua que la mayoría de empresas multinacionales españolas tienen menos de 1.000 empleados (UNCTD, 2003), y muchas de ellas son compañías familiares, e incluso algunas con la forma jurídica de cooperativas.
El libro de Mauro Guillén llega pues en el momento oportuno. El propio autor señala en su prefacio que “hasta hace poco, un libro sobre la empresa multinacional española se consideraría una obra de ficción”. Mientras las estrategias y prácticas de internacionalización de la empresa exportadora española han sido ya objeto de un minucioso análisis (Alonso y Donoso, 1998), las empresas multinacionales españolas son una realidad bastante desconocida hasta bien entrado el siglo XXI. Aunque una selecta lista de casos relevantes de empresas multinacionales españoles había sido ya estudiada por Durán (coord., 1996, 1997), mereciendo atención especial el Banco Santander en otra publicación del propio Guillén (Guillén y Tschoegl, 2007), el desmenuzamiento de las claves del proceso de multinacionalización de las empresas españolas tiene escasos precedentes (Durán, coord., 2005; Cátedra SCH, 2003; Chislett, 2003; Toral, 2001). El trabajo reseñado presenta un análisis convincente y documentado del auge de la empresa multinacional española desde la década de 1980, hasta competir a imagen y semejanza de sus pares europeos en el mercado global, con una atención especial a la globalización de los bancos y de firmas de sectores intervenidos, así como a la multinacionalización de empresas familiares y cooperativas. La investigación aquí plasmada es el mejor análisis hasta ahora publicado de la expansión internacional de la empresa española, abordando con acierto las causas del despegue de la inversión extranjera directa nacional, revelando la falsedad de ciertos mitos que la opinión vulgar mantiene al respecto y extrayendo valiosas lecciones para la dirección internacional de empresas (en especial, las alusivas a los problemas de la internacionalización tardía, los efectos del tamaño y la forma jurídica en la expansión exterior, y la necesidad de las capacidades tecnológicas).

Pero el ámbito de interés de este libro no se ciñe al management internacional, pues se adentra igualmente en las consecuencias financieras, económicas, políticas y sociales del crecimiento de las empresas multinacionales españolas. El estudio toma elementos del análisis estratégico, económico y sociológico para extenderse no sólo sobre las causas, sino también sobre las consecuencias, de las inversiones españolas en el extranjero. El nuevo papel financiero de España en la economía mundial, las implicaciones para la política exterior, los problemas de imagen y de marca que las empresas españolas sufren cuando compiten en el extranjero, el debate interno alrededor de la globalización y la empresa multinacional, y las políticas más adecuadas para mejorar las oportunidades económicas y diplomáticas de España en el mundo, son otros tantos puntos de gran interés que se abordan en la parte segunda del libro.
Sobre todos estos aspectos, el autor brinda un penetrante y provocador punto de vista, que entra sin tapujos en algunos puntos controvertidos en la escena nacional actual. El primero de ellos, la paradoja de que, justo en estos momentos de gloria para la empresa multinacional española, con múltiples estrellas que brillan con luz propia en el mercado mundial, sea más llamativo el hecho de que la mayor parte del tejido industrial hispano esté ausente de los mercados exteriores y otra jugosa cuota de aquellas firmas que han logrado expandirse allende las fronteras nacionales lo han hecho de forma esporádica o sin comprometer recursos en demasía, o sufren de desventajas notables de corte intangible (capacidades directivas, organizativas, tecnológicas, reputación, marca, etc.) o financiero ante sus competidores extranjeros (Camisón, 2006, 2007). Aunque el autor hable de la entrada de la empresa española en la mayoría de edad, no duda en afirmar que muchas multinacionales españolas están lejos de sus competidores extranjeros en capacidad financiera, organizativa, directiva y tecnológica.
Una segunda contradicción puede elucidarse al comparar la brillantez de los casos seleccionados de éxito internacional y la evidencia empírica de que la economía hispana tiene serias dificultades para adaptarse a las nuevas circunstancias del entorno global. La balanza por cuenta corriente de España se ha deteriorado notablemente durante los tres últimos años, al igual que la capacidad exportadora neta, al tiempo que disminuye la cuota de mercado de las exportaciones sobre los mercados mundial y comunitario. Ello ha propiciado un debate, aún incipiente, sobre si el denominado “milagro económico español” ha llegado a su fin, y sobre las causas y la sostenibilidad de nuestro déficit exterior. Este desequilibrio no ha provocado aparentemente ninguna alarma en el Gobierno español, encantado de haberse conocido cuando maneja la buena evolución de indicadores macroeconómicos como el crecimiento del PIB, la inflación, el paro y las cuentas públicas. El ejecutivo de turno intenta vender un “país de las maravillas”, donde la bonanza económica sería incuestionable, hasta el punto de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no ha tenido empacho al afirmar que “España juega en la Champions League de la economía mundial (...) Hemos entrado en el grupo de las ocho economías más potentes (...) España es la que más partidos gana, la que más goles ha metido y la menos goleada”. Su predicción: España es la economía del mundo con “más margen para afrontar los retos del futuro”. En cambio, el déficit comercial sí ha provocado la inquietud en otras instituciones, desde la patronal al Consejo Superior de Cámaras de Comercio de España, el Centro Económico y Social y los sindicatos, pasando por la Comisión Europea, la OCDE, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, y continuando en analistas privados como los servicios de estudios, bancos de inversión y empresas de rating. Todos ellos se basan en la idea de que el déficit comercial es el espejo donde se reflejan los problemas de fondo de la economía: su falta de competitividad. El autor, en base a un incisivo repaso de las políticas gubernamentales que han acompañado la salida de inversiones españolas al extranjero, toma partido en el debate y concluye que el país y su Gobierno, al igual que la empresa, parecen relativamente poco preparados a la hora de enfrentar las consecuencias de la multinacionalización, y que España “continúa siendo un país de segunda división, aspirando pero no logrando formar parte del club de los países más avanzados y poderosos del mundo”.
El aluvión de datos e ideas que el estudio ofrece hacen de él una lectura recomendada, e incluso me atreviría a decir insoslayable, para empresarios, directivos, estudiantes de economía y empresa, políticos, administradores públicos y demás agentes sociales, de cara al debate apenas entreabierto sobre la inserción mundial de la economía española. Por un lado, algunas de las ideas y conclusiones expuestas son, sin duda, controvertidas y provocadoras, lo cual no hace sino aumentar el valor del libro si contribuyen a despertar la visión estratégica de todos los agentes económico-sociales sobre el significado del irreversible proceso de cambio en el rumbo de la empresa española, y las capacidades directivas y organizativas con que la nación cuenta en tal empeño. Por otra parte, son un input esencial para enriquecer la comprensión de la transformación del papel que España está desempeñando en el mundo, con un claro desplazamiento desde un rol pasivo a expensas de las jugadas de compañías internacionales (plasmadas en múltiples fusiones y adquisiciones que han conducido a la desaparición o pérdida de identidad nacional de firmas primordiales de nuestra historia económica, como Seat) hasta un rol más activo e incluso de cierto protagonismo en áreas reseñables de la economía mundial (América Latina en primer lugar, pero también Europa, donde el éxito internacional de la empresa española ha coadyuvado a nuevas dinámicas competitivas en ciertos sectores), siempre bajo el impulso emprendedor de las nuevas compañías multinacionales españolas y con un escaso apoyo institucional. La nueva imagen de España en el mundo que este cambio ha inducido no ha ido acompañada del debate (principalmente entre ciudadanos, políticos y organizaciones patronales y sindicales) sobre la imagen que tienen del propio país y de su empresa, y sobre qué acciones empresariales, macroeconómicas y políticas deberían acompañar este fuerte posicionamiento para afianzarlo y extraer de él los mejores frutos; así como tampoco ha suscitado reflexiones ponderadas sobre los tópicos habitualmente manejados alrededor de la globalización, la gran empresa y la compañía multinacional, denostados con una frecuencia rayana en la ignorancia o el dogmatismo. La lectura de este trabajo aporta datos, juicios y opiniones de gran valor para avanzar sobre las limitadas ideas manejadas en el debate público y privado respecto al futuro de la empresa española y de la propia nación dentro de la marea de la globalización.