I. DEBATES
4.
La economía catalana y sus retos de futuro
Marta Reynal-Querol
El dinamismo general de la economía catalana se ve reflejado también en la gran cantidad de informes y monografías que se escriben sobre ella. Muchos de estos libros tienen una visión especializada que hace referencia a algún sector (por ejemplo, la industria automovilística o la textil) o algún problema concreto (por ejemplo, la falta de infraestructuras). Con el objetivo de centrar el tema, en este artículo me referiré únicamente a la reseña de libros que presentan una visión de conjunto de la economía catalana. En segundo lugar, los libros seleccionados presentan algún tipo de originalidad metodológica que los hace especialmente sugerentes. Finalmente, una característica de las monografías reseñadas es su tratamiento de la estructura de la economía y no el análisis coyuntural. El panorama bibliográfico de análisis coyunturales de la economía catalana es muy extenso, pero está fuera de los objetivos que se persiguen con esta reseña. El lector interesado por la evolución coyuntural de la economía catalana puede consultar, por ejemplo, el informe Situació: Catalunya, elaborado periódicamente por el Servicio de Estudios del BBVA o los informes del Servicio de Estudios de La Caixa. Otra fuente de información excelente sobre la economía catalana es la Nota d’Economia que publica el Departamento de Economía y Finanzas de la Generalitat de Catalunya. El número 87 está dedicado a las nuevas tablas input-output catalanas. Fue publicado el primer cuatrimestre de 2007 y contiene un análisis detallado de la estructura de la economía catalana y sus fuentes estadísticas.
El volumen sobre las tablas input-output de Nota d’Economia presenta la visión más actualizada de la estructura económica de Cataluña. El segundo artículo del volumen, escrito por Gemma García y Martí Parellada, resume la evolución de la economía catalana entre 1987 (año de la anterior tabla input-output) y 2001 a partir de la información de las tablas. Entre estos dos años el PIB catalán se ha triplicado. Desde el lado de la demanda ha aumentado el peso de la formación bruta de capital, mientras ha perdido peso el consumo y el sector exterior. A pesar de esto, han aumentado las exportaciones e importaciones con el extranjero y, en menor medida, con el resto de España. Desde el lado de la oferta se ha producido un creciente proceso de terciarización. En 2001 el 63,1% del VAB es atribuible a los servicios, 14 puntos menos que en 1987. Por el contrario, el sector manufacturero ha pasado a representar el 25,4% del VAB catalán (frente al 37,2% de 1987). Dentro de las manufacturas, la evolución de los subsectores ha sido bastante diferente. Mientras el textil, la madera y el corcho, y la química han perdido peso relativo, otros subsectores han aumentado su participación en el VAB catalán (hostelería, inmobiliario y servicios empresariales). Finalmente, el artículo utiliza los índices de Rasmussen para establecer la clasificación sectorial. Entre los sectores clave figuran los de alimentación, bebidas y tabaco; papel, edición y artes gráficas; metalurgia; construcción; comercio, y transporte y comunicaciones. En el grupo de sectores estratégicos aparecen dos: la intermediación financiera y el sector de servicios a empresas e inmobiliarios.
El volumen de Nota d’Economia también incluye otros once análisis derivados de los datos ofrecidos por las nuevas tablas input-output como por ejemplo los efectos interindustriales del gasto en investigación y desarrollo, la emisión de CO2, los costes fiscales de la imposición directa o los márgenes comerciales y los canales de distribución.
La falta de inversión en infraestructuras en Cataluña es una queja secular del sector empresarial catalán y de la clase política que vuelve a estar muy de actualidad. Reig y Picazo (1998) analizan el crecimiento de la economía catalana a largo plazo a partir de la acumulación de factores productivos, con especial referencia al capital público. Este libro fue una de las primeras referencias serias que se utilizaron para argumentar que las infraestructuras catalanas no estaban mejorando al ritmo que crecía su economía. El volumen fue merecedor del Premio Cataluña de Economía en su edición de 1997. Aunque los datos tienen más de diez años, el libro tiene la ventaja de ofrecer una perspectiva de largo plazo de la economía catalana (1955-1995)1 y un enfoque innovador basado en la aportación al crecimiento de las diferentes formas del capital (humano, público y privado). Además, el volumen ofrece información sobre la evolución de las variables básicas de la economía catalana (producción, renta per cápita, estructura productiva) y una discusión sobre la distribución de la renta. La tesis principal del libro señala que Cataluña sigue siendo una de las comunidades autónomas con mayor renta per cápita, pero que desde mediados del siglo XX su ventaja frente a otras comunidades españolas se ha reducido como consecuencia, fundamentalmente, de la recepción neta de flujos migratorios. La productividad del trabajo en Cataluña ha sido un elemento clave del aumento sostenido de la renta per cápita. A diferencia de lo que ha sucedido en otras comunidades, el aumento de la ocupación también ha sido un factor positivo en el aumento de la producción.
El libro Catalunya futur: impulsem l’ economia catalana (2003) presenta una síntesis de un proyecto complejo de diagnóstico de la economía catalana y propuesta de futuro, basado en jornadas con expertos, reuniones entre políticos y expertos, y entrevistas con empresarios catalanes. El segundo capítulo (García-Montalvo, 2003) contiene un análisis DELPHI con las opiniones de los cien empresarios y profesionales más importantes de Cataluña. Cada entrevista tuvo una duración aproximada de dos horas. Los empresarios consultados representaban empresas que producían, en su conjunto, un elevado porcentaje del PIB de Cataluña. Los resultados del estudio muestran cómo el 79,8% de los empresarios considera la educación y la formación como primera prioridad para la economía catalana. La segunda prioridad son las infraestructuras (69,1%). No aparecen en los primeros lugares de la lista de prioridades la financiación ni la dimensión empresarial.
Entre los retos transversales, los empresarios catalanes señalan la mejora de la enseñanza de idiomas extranjeros, la planificación a largo plazo, la coordinación entre las administraciones públicas y la necesidad de contar con suficiente músculo financiero. Sobre las infraestructuras, la opinión generalizada es que existe un déficit muy importante que reduce la capacidad de la economía catalana para ganar competitividad y limita su proyección exterior. Un aspecto destacado es la necesidad de que las administraciones públicas catalanas adopten una estrategia coordinada para impulsar los proyectos que se consideran esenciales para el futuro económico de Cataluña. Entre los principales retos figura la insuficiente capacidad del aeropuerto y la falta de vuelos internacionales; el colapso frecuente de carreteras y autopistas, la falta de comunicaciones transversales y los peajes; las deficiencias en el servicio de energía eléctrica y su falta de fiabilidad (estas opiniones son del año 2003, mucho antes del apagón de 2007), y la falta de conexión intermodal entre el puerto y el ferrocarril.
En términos de descripción y análisis global de la economía catalana, es difícil alcanzar el nivel de los volúmenes resultado de la colaboración entre el BBVA y el Departamento de Economía y Finanzas de la Generalitat de Catalunya. Su publicación es periódica, normalmente cada diez años (1974, 1984, 1994). El libro de 1994 tiene por título La economía catalana ante el cambio de siglo. El análisis más actualizado se presenta en el último libro, hasta el momento, de esta serie que se titula Economía Catalana: Retos de Futuro (2007) y que aparecerá próximamente. Al igual que en los anteriores volúmenes, los capítulos han sido escritos por especialistas reconocidos. Cada uno trata un tema relevante de la economía catalana. Una parte del libro analiza el crecimiento económico catalán desde mediados del siglo XX y sus factores explicativos. El bloque comienza con una perspectiva general sobre el crecimiento a cargo de Ángel de la Fuente, para continuar con un análisis detallado de los inputs productivos: demografía e inmigración (escrito por Anna Cabré y Andreu Domingo); el capital humano (Josep Lluis Raymond y José Luis Roig); la dotación de infraestructuras (Teresa García-Mila y Germà Bel), y la investigación y el desarrollo (Isabel Busom y Walter García Fontes).
La otra parte del libro Economía Catalana: Retos de Futuro (2007) está compuesta de artículos sobre sectores o temas específicos como el mercado inmobiliario (José García-Montalvo), la competitividad (Vicente Salas y Enric Genescà), el sector público (Núria Bosch y Marta Espasa) o las políticas de bienestar (Guillem López Casanovas).
1 Publicaciones posteriores como MAS, PÉREZ y
URIEL (2005) actualizan la información sobre el volumen
del capital público y privado tanto para toda
Cataluña como para sus provincias.