Libros de Economía y Empresa - Fundación Caja Duero

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III.   ESTADO DE LA CUESTIÓN

13.
Economía para bachilleres

Teresa Freire Rubio

La enseñanza de Economía en el Bachillerato español aparece en la opinión pública como una novedad del nuevo Bachillerato establecido a raíz del reordenamiento del sistema educativo español, con la publicación en 1990 de la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE). Sin embargo, la inclusión de contenidos, e incluso de materias de carácter económico, en la enseñanza no universitaria tiene una trayectoria más dilatada, es más, tal y como señala Grabriel Travé en su estudio sobre la didáctica de la Economía en Bachillerato (Travé, 2001), rebuscando en nuestro ordenamiento legislativo podemos encontrar en él algún tipo de enseñanza económica desde mediados del siglo XIX, aunque los problemas y análisis económicos se han desarrollado con frecuencia como apoyo o herramienta de la Geografía y la Historia, en menor medida asociados al Derecho y, de forma independiente, en asignaturas específicas del Bachillerato. Por tanto, para ver cómo han ido evolucionando los manuales o textos de Economía en nuestro Bachillerato, debemos hacerlo viendo la evolución de nuestra legislación educativa, que nos llevará hasta la actual Ley Orgánica de Educación (LOE) de 2006.

Debemos tener en cuenta que, frente a la larga trayectoria histórica de la Geografía y la Historia como disciplinas escolares, hasta la década de los cuarenta del siglo XX no existió una titulación específica de Economía, ubicándose los estudios universitarios relacionados con el ámbito económico principalmente dentro del Derecho, titulación en la que se impartía Economía Política y Hacienda Pública. Este lento desarrollo de la Economía como ciencia social en nuestro país, así como el carácter técnico y aplicado que se ha dado a estos contenidos, y las dificultades detectadas para su aprendizaje, junto con su destacado componente ideológico, pueden llegar a explicar, entre otros factores, la escasa importancia concedida a los contenidos económicos en el currículo no universitario hasta hace pocos años. Con el paso del tiempo, y una vez que se han ido superando todas estas barreras al estudio de los conceptos y teorías económicas, y sobre todo dada la creciente demanda universitaria, en los últimos treinta años, de los estudios de Economía y Empresa, se ha ido haciendo cada vez más necesario el incorporar en los niveles educativos inferiores, Secundaria y Bachillerato, estudios específicos de economía y de análisis de la empresa.

A pesar de los avances conseguidos a partir de la reforma educativa marcada por la LOGSE, todavía desde muchos ámbitos educativos se reclama la necesidad de ampliar estos estudios al ámbito de la educación obligatoria, actual Secundaria, cuestión que generó expectativas de lograrse con la Ley Orgánica de educación (LOE) aprobada en 2006, pero que al final se quedó en el borrador y no llegó a incorporarse. Por tanto al día de hoy, sigue siendo una materia a impartir únicamente en Bachillerato, bajo la estructura de: Economía en primer curso y Economía y Organización de Empresas en segundo curso.

Demos un breve repaso a los orígenes de la enseñanza de los contenidos económicos en nuestros diferentes sistemas educativos, lo cual nos dará una visión general de cómo hemos llegado a estructurar los actuales estudios de Economía dentro del Bachillerato y los consiguientes textos o manuales que han acompañado a esta formación. Por tanto, hasta hace muy pocos años (1990) no podemos hablar de manuales específicos de Economía para Bachillerato.

Como señalábamos anteriormente, los estudios de los conceptos económicos han estado tradicionalmente asociados e incorporados dentro de las materias de Geografía e Historia; es más, el análisis económico se incorporó más tempranamente en Geografía que en Historia, donde los geógrafos abordaban esta temática en el marco de la descripción de los países, destacando la preocupación por la riqueza de las naciones, sus recursos económicos y producción, su población y su comercio. A partir de 1875 puede ya hablarse de la Geografía Económica como disciplina específica, caracterizada ante todo por su fuerte carga descriptiva (Méndez, 1997).

Los referentes históricos, en relación con la inclusión en el nuevo Bachillerato LOGSE de asignaturas específicas de Economía, tenían una orientación más hacia la formación de administrativos, contables o peritos mercantiles. Capel y Arteaga (1986), al analizar los planes de estudio españoles, describen cómo en el plan de 1868 las nociones económicas se estudiaban bajo la denominación de Elementos de Agricultura, Industria Fabril y Comercio. En el plan de 1873, esta disciplina estaba asociada al Derecho, como Nociones de Derecho Político Penal y Procesal y Economía. En el plan de 1880 aparece ya una asignatura específica que lleva el nombre de Economía Política y Legislación Mercantil e Industrial, junto a una Geografía y Estadística Comercial. En 1900 vuelve a encontrarse asociada al Derecho y la Ética como Derecho Usual con Ética y Economía Política. En 1926, durante la dictadura de Primo de Rivera, se pone en marcha una nueva reforma de la enseñanza secundaria a través del Plan Callejo, apareciendo en el cuarto curso de Bachillerato Elemental una asignatura común a las secciones de ciencias y letras, denominada Geografía Política y Económica.

Sin embargo, en el nivel de educación elemental hay que esperar hasta 1899 para encontrar el primer referente legislativo donde se pone de manifiesto la preocupación por la enseñanza de contenidos de carácter económico. Esto sucederá con la promulgación del Reglamento de Escuelas Graduadas Anejas a las Normales, en donde se propone una serie de innovaciones al amparo de la renovación pedagógica auspiciada por la Institución Libre de Enseñanza (López del Castillo, 1982). El objetivo era inculcar la idea del ahorro y del control de gastos entre los estudiantes, para lo cual se indicaba la creación de las cajas escolares de ahorro, en cuya contabilidad intervendrían los niños de mayor edad, lo que constituiría un aprendizaje pragmático de los conceptos económicos, o más bien contables.

Ya en el primer tercio del siglo XX, surge entre algunos pedagogos españoles la recomendación de que en las escuelas femeninas se enseñe economía doméstica, como se hace en otros países europeos y en Estados Unidos con carácter obligatorio. El objetivo de estas enseñanzas eran las tareas del hogar, aunque en un sentido más amplio se relaciona con el orden moral, la religión, etc., y, sin abordar una problemática propiamente económica, intentaba una racionalización de ciertas actividades domésticas, como el presupuesto familiar. Esta recomendación surtirá efecto a partir de los cuestionarios elaborados por la Sección Femenina para las niñas, que se plasmará en el Manual de Economía Doméstica (1945), dirigido a las alumnas de cuarto, quinto y sexto de Bachillerato. En su introducción recoge claramente la idea y orientación de esta formación:

¿Qué entendemos por Economía? La Economía en general (según la definición de la Academia de la Lengua) es la administración recta y prudente de los bienes ¿Cuáles son los fines de la economía doméstica? La economía doméstica, cuyo ejercicio corresponde tradicionalmente a la mujer, se limita a la administración de bienes que se USAN Y CONSUMEN en la casa u hogar. ¿Qué entendemos por administrar? Si la ECONOMÍA DOMÉSTICA es la recta administración de la casa, ahora conviene saber el significado de la palabra ADMINISTRAR ADMINISTRAR significa: gobernar, regir, cuidar, etc (según el diccionario). De ahí.”El gobierno de la casa” consistirá, por tanto, en aplicar las leyes y principios económicos al mejor APROVECHAMIENTO Y CONSERVACIÓN de los bienes que la constituyen.

Esta introducción, y el último capítulo de este manual, titulado: XIV.– La economía en todos sus aspectos- Presupuesto familiar– Distribución de los ingresos– contabilidad doméstica, y dejando al lado toda connotación discriminatoria, recogen la síntesis de la enseñanza de la Economía a un alumno profano en la materia: “Cómo administrar unos recursos (dinero, factores, etc.) escasos, para obtener el mayor aprovechamiento (rendimiento, satisfacción, etc.) posible.”

La II República supuso una reforma del Bachillerato cuya mayor novedad en relación con la enseñanza de contenidos de carácter económico se debería en este caso a la Historia, donde se incluyen valoraciones de aspectos económicos y sociales, aunque de forma muy narrativa, ya que desaparece del nuevo plan de estudios la Geografía Política y Económica del plan anterior. En cuanto a la Enseñanza Primaria, quizá la novedad más llamativa sea la que introduce el Gobierno republicano en 1937, en plena guerra civil, al publicar el nuevo Plan de Estudios Primarios, en el cual, dentro del bloque denominado Conocimiento de los Valores Humanos, se incluyen los denominados conocimientos económicos y sociales, donde los niños ven los problemas generales de la organización del trabajo, las relaciones de las diversas fuerzas sociales, los modos de distribución y comercio (López del Castillo, 1982). La importancia de este nuevo plan es que será la primera vez en que, dentro del ordenamiento legislativo de la Educación Primaria, aparece explícitamente el conocimiento de nociones económicas y sociales diferenciado de la Historia y la Geografía.

Desde la guerra civil se suceden cuatro planes de estudios hasta la aprobación de la Ley General de Educación de 1970. A lo largo de este periodo, cabe destacar la publicación de uno de los manuales de economía, dirigido a los alumnos de sexto de Bachillerato, que más influencia ha tenido en la formación de la mayor parte de nuestros economistas actuales: Política Económica, de Fuentes Quintana y Velarde Fuertes, cuya primera edición se publicó en 1959, y en 1966 iba ya por la 6ª edición. En la carta introductoria de los autores, estos justifican la importancia para los bachilleres de estudiar Economía, intentando convencerles de lo importante de la asignatura para su formación, ya que las cuestiones económicas ocupan la mayor parte del tiempo de los individuos y son cuestiones que le preocupan profundamente. Estas cuestiones alcanzaban una mayor relevancia en esa época de España, en la cual la pobreza era un tema demasiado cercano. En el manual se llevaba a cabo un análisis de la actividad económica referida en particular de la economía española, analizando la renta nacional; la producción nacional, dedicando a esta última un análisis individual por sectores (producción rural, minería, industria, transportes, comunicaciones y comercio interior); la organización monetaria, y el comercio exterior; para finalizar analizando la intervención del Estado en la vida económica.

A partir de la Ley de 1970, se lleva a cabo un gran cambio en el Bachillerato tradicional, ya que se reestructuran parte de los cursos dentro de la Educación General Básica (de 6 a 14 años) y se implanta la Formación Profesional (FP) como vía de escolarización alternativa al nuevo Bachillerato Unificado Polivalente (BUP). Con la nueva ley, y en el ámbito curricular, aparece la asignatura de Geografía Humana y Económica en segundo de BUP, que se centra en el análisis de las actividades económicas de los sectores de producción. Lo más relevante de esta época es la creciente importancia de los contenidos económicos en la práctica educativa, y en particular en los libros de texto.

Libro: The Economics of Climate Change

A partir del salto experimentado durante esta década en la relevancia obtenida por la formación económica, no resulta extraño que se hayan introducido dos asignaturas de Economía en el nuevo Bachillerato. Este hecho pone de manifiesto una realidad, que es la necesidad de contar con conocimientos básicos de Economía y del funcionamiento de las empresas en todo tipo de disciplinas, materias y profesiones, así como en la vida diaria. Aunque no se ha conseguido implantar en todas las modalidades del nuevo Bachillerato la formación económica, como veremos, por lo menos cubre la demanda de gran parte de estudiantes que quieren orientar su formación universitaria hacia la empresa o que, sin ser ése su objetivo final, quieren adquirir conocimientos económicos fundamentales para su desarrollo personal. Durante la elaboración de la LOE, se crearon muchas expectativas sobre una posible ampliación de esta formación económica a todo el ámbito del Bachillerato, expectación que no se vio cumplida, ya que se siguió relegando a una única especialidad.

La implantación del Bachillerato LOGSE en su modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales, introduce las asignaturas de Economía en primer curso y de Economía y Organización de Empresas en segundo curso de Bachillerato, como oferta de formación específica de Economía. El objetivo de estas asignaturas es conseguir la captación de conceptos económicos básicos, unida a la comprensión de los sistemas económicos y la de la empresa como una unidad de decisión económica.

La formación económica en el currículo de los alumnos de Bachillerato posibilita tener una visión más amplia de la sociedad actual y sus problemas económicos, tales como la inflación y el desempleo, y de sus dimensiones productivas, de distribución y administración de los cursos que generan.

La metodología a seguir para impartir la materia de Economía en Bachillerato ha de ser la que presente los problemas económicos relacionados con el contexto sociocultural en el que se encuentre el alumno (LOE, 2006). Se establece que se expondrá la Economía como una ciencia social en evolución. Para la enseñanza de la asignatura se dispondrá de libros de texto específicos, junto con materiales audiovisuales, y adicionalmente se acompañará de algún paquete informático, como hojas de cálculo, y el acceso, a través de Internet, a bases de datos relevantes. La tendencia en nuestro país ha sido, sin embargo, que los libros de texto sean el recurso más empleado, e incluso, en algunos casos, el único.

Se aprecia, en general, en los libros de texto de Bachillerato un marcado sesgo conceptual que sitúa a veces las referencias económicas más cerca de un alumno universitario que de uno de Bachillerato, con lo que no se tienen en cuenta las dificultades que los alumnos de estas edades más tempranas tienen a la hora de asimilar los conceptos. En este sentido, podemos comprobar, que los textos de Economía de primer curso de Bachillerato, tienen una estructura casi idéntica a la de cualquier manual clásico de Introducción a la Economía de primer curso de licenciatura de Economía o Empresa.

Si analizamos los libros de texto de Economía de primer curso de Bachillerato (Mochón, 2002), vemos que las primeras unidades se dedican al análisis microeconómico, donde se estudian los agentes y sistemas económicos junto con el funcionamiento del mercado, para a continuación plantear un análisis macroeconómico sobre las magnitudes nacionales (Contabilidad Nacional), para posteriormente dedicar una parte final al análisis del dinero y los sistemas financieros, junto con una breve descripción de economía internacional y análisis de la Unión Europea.

En el segundo curso de Bachillerato, dentro de la asignatura de Economía y Organización de Empresas, se aborda el estudio de la empresa como unidad económica de producción de bienes y servicios, en el complejo engranaje del sistema socioeconómico. Esta materia estudia la empresa, y las distintas funciones que desarrolla, desde el punto de vista de su propio funcionamiento en la planificación, la definición e implementación de estrategias, la toma de decisiones y la introducción de aquellas modificaciones que le permitan dar respuesta ágil y oportuna a los constantes cambios del entorno en el que se desarrolla su actividad y de las innovaciones tecnológicas. Cabe destacar la importancia cada vez mayor que se da dentro de los libros de texto de esta asignatura al tema de la responsabilidad social corporativa (Alfaro, 2004), tan importante al día de hoy para las empresas.

En estos manuales de Organización de Empresas (Casani, 2003), se empieza analizando la empresa como unidad de producción, para posteriormente ver los diferentes aspectos de la empresa: comercial, financiero, marketing, recursos humanos, planificación estratégica y desarrollo tecnológico. En definitiva, existe un objetivo claro, que es que el alumno llegue a comprender y evaluar críticamente informaciones sobre hechos relevantes en el ámbito empresarial.

La formación económica y didáctica del profesorado de Bachillerato es un problema de mayor envergadura y de una enorme complejidad. Gran parte del profesorado que imparte hoy en día clases en Bachillerato no ha estudiado ninguna materia de economía, sino que en su mayoría son licenciados en Geografía e Historia. Este hecho ha limitado, y sigue limitando, en gran medida la impartición de la formación económica a los alumnos de Bachillerato.

Podemos concluir que el camino seguido por los estudios y libros de texto de Economía dentro del Bachillerato español se ha ido perfilando a lo largo de siglo y medio siguiendo el ritmo y los cambios establecidos por las diferentes legislaciones educativas, ya que de representar sólo algún apartado o cuestión de análisis secundario dentro de las áreas de Geografía, Historia o Derecho, poco a poco ha ido ganando terreno y adquiriendo una entidad propia e independiente, gracias a la percepción cada vez mayor, por parte de la población y de los legisladores, de la necesidad de estudiar estos conceptos, por su gran importancia en la vida cotidiana.