Libros de Economía y Empresa - Fundación Caja Duero

  • Inicio
  • Contactar
  • Búsqueda
  • Mapa
Logotipo de la Fundación Caja Duero Logotipo de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

I.   DEBATES

7.

Imagen: Valencia

Ilusiones y trabas de la Comunidad Valenciana

Diego Such Pérez

Libro: Cien empresarios valencianos
______

Libro: La Comunidad Valenciana ante los nuevos retos de competitividad
______

Libro: Residuos urbanos y sustentabilidad ambiental.

Uno de los activos más importantes de cualquier espacio económico es, sin duda, el capital humano que en él reside. Esta afirmación jamás ha sido tan cierta como cuando se trata de explicar el crecimiento de la economía valenciana a lo largo del tiempo. En el libro de Javier Vidal Cien empresarios valencianos, se observa cómo ha existido una base empresarial innovadora y dinámica que ha llevado a cabo todas las iniciativas empresariales que, con más o menos riesgo, han permitido un desarrollo económico sin parangón. Sirva de ejemplo el caso de Pedro Zaragoza, el alcalde de la Vespa, que tuvo la osadía de convertir un pequeño pueblo de pescadores en una de las ciudades internacionalmente más conocidas en el mundo: Benidorm. Por supuesto, se trata de un fenómeno tan admirado como criticado, pero que, sin dejar indiferente a nadie, es sin lugar a dudas un polo internacional de turismo con proyección mundial, y a pesar de los agoreros que han predecido su derrumbe, el crecimiento de Benidorm ha ido in crescendo de manera ininterrumpida en las últimas décadas.

No menos importante es la figura de Carmen Vidal, otro ejemplo de las oportunidades que esta tierra brinda a sus gentes. Nacida en Argelia en 1915, su vida ha transcurrido entre su país natal y la provincia de Alicante. Tras varias estancias en la provincia de Alicante, es en 1966 cuando vuelve definitivamente a Alcoy, donde creará Germaine de Capuccini. Prácticamente de la nada, desarrolla una marca de cosmética que ha seguido los pasos de otra de las grandes, como Elisabeth Arden, para convertirse en la primera empresa española de venta directa a centros de belleza, alcanzando 8.000 clientes activos de los 12.000 potenciales del mercado nacional. A la vista de su éxito actual, vale la pena recordar que Carmen Vidal cargaba de recipientes el interior de su Gordini verde visitando los distintos centros, a la vez que formaba al personal a cargo de la sección de estética de los mismos.

Como consecuencia de este dinámico tejido empresarial, la Comunidad Valenciana participa activamente en el conjunto de la economía española, convirtiéndose en uno de sus motores fundamentales, tal y como puede apreciarse a través de las diversas ratios correspondientes a indicadores generales relativos a su extensión, dinámica de población y vivienda, que se recogen en el siguiente cuadro.

GRÁFICO 1: Participación de la Comunidad Valenciana sobre el conjunto de España y GRÁFICO 2: Distribución VAB Comunidad Valenciana a precios corrientes por ramas de actividad

No obstante, además de los factores internos de crecimiento, el proceso de desarrollo de la Comunidad Valenciana también se ha visto influido por otros externos, en su mayoría derivados de nuestra incorporación a la Unión Europea. Todos ellos, de manera conjunta, han sido analizados en una reciente publicación dirigida por Javier Quesada que lleva por título La Comunidad Valenciana ante los nuevos retos de la competitividad, donde se recogen los principales datos y cifras relativos a su evolución reciente, y entre los que cabe destacar:

– Una reducción respecto al diferencial de la renta per cápita media de la Unión Europea que, partiendo de menos de un 75% (objetivo 1 de la UE) ya alcanza el 82%.

– Una disminución drástica de la tasa de paro, cuyo nivel estaba en el 22% y que actualmente se sitúa en el 8%.

– En los últimos veinte años el PIB ha crecido un 80%, mientras que la población ha aumentado el 25%, lo que supone un crecimiento de la renta per cápita del 44% durante dicho período.

– La incorporación de la mujer y de los jóvenes al mercado de trabajo ha sido progresiva, aunque ambos colectivos presentan valores aún superiores a la tasa de desempleo media.

– El nivel medio de formación de la población ocupada es elevado y sigue creciendo (casi un tercio de los empleos generados en la Comunidad Valenciana se destinan a universitarios).

GRÁFICO 3: Ratio PIB/ocupados

Dicho crecimiento económico se ha visto sustentado, en parte, por el cambio experimentado en el peso relativo de los principales sectores de nuestra economía regional. Así, el sector primario ha visto reducida su participación en el conjunto de la economía valenciana, pasando del 3,7% en 1995 al 2,6% en 2005; el sector secundario también ha visto disminuir su importancia relativa del 33,8% al 31,1% en el mismo período, y pese a ser la construcción uno de los sectores que ha experimentado una expansión más acentuada durante esos años. Como consecuencia, se aprecia una notable terciarización de la economía valenciana, con un crecimiento en su peso respecto al total del 62,5% al 66,3% en el decenio de referencia. Sin lugar a dudas, la apuesta de la Comunidad Valenciana por el desarrollo de su sector terciario ha surtido efecto, y constituye el lógico resultado de la potenciación de una larga tradición conocida internacionalmente, que tiene como buque insignia al sector turístico y que ha convertido a nuestra región en una de las principales fuentes de ingresos de divisas a escala nacional.

No obstante, y pese a lo positivo de las cifras anteriormente descritas, para llevar a cabo un análisis riguroso resulta imprescindible examinar, por un lado, los diversos factores de riesgo, tanto endógenos como exógenos, que pueden limitar en un futuro inmediato nuestras posibilidades de desarrollo, y por otro, la dimensión temporal del objetivo del crecimiento, sobre todo en lo relativo a su sostenibilidad a medio y largo plazo. Todos estos aspectos son tratados de manera resumida a continuación.

En primer lugar, examinaremos las posibles limitaciones endógenas al crecimiento, y para ello analizaremos la evolución de la ratio PIB/población ocupada de la Comunidad Valenciana con el objeto de comprobar si el crecimiento del PIB se ha producido como consecuencia de una mayor productividad de la mano de obra, o bien se ha conseguido a través del aumento de la población ocupada basado en puestos de trabajo que en su mayoría requieren un escaso nivel de formación avanzada.

Como se puede observar en el gráfico 3, el nivel de la ratio ha ido disminuyendo desde 1996, con cifras de partida superiores a 31.000, para acabar en poco más de 28.000 en 2004. Por lo tanto, el crecimiento del PIB valenciano no responde a mayores dosis de productividad de la mano de obra, sino que ha sido la consecuencia del crecimiento de la población ocupada derivado de la expansión de sectores intensivos en mano de obra, que en su mayoría se han nutrido de la incorporación de población inmigrante, atraída en gran medida por un sector de la construcción con un crecimiento espectacular.

A nadie escapa que el modelo económico empleado por la Comunidad Valenciana ha sido efectivo en la primera fase de la Unión Europea y los fondos de cohesión. Sin embargo, la apuesta de la Comunidad Valenciana para el futuro ha de basarse en la mejora obligatoria y necesaria de la ratio PIB/ocupados para evolucionar hacia un nuevo modelo de crecimiento, tal y como recoge el informe reseñado, al concluir que las nuevas circunstancias han acelerado la obsolescencia del modelo anterior de crecimiento y que hay que substituirlo por uno distinto que cuente con nuevos propulsores, ya identificados.

Por otra parte, y en segundo lugar, la necesaria evolución hacia un nuevo modelo de crecimiento que permita a la Comunidad Valenciana mantener e incrementar la posición de privilegio que ha conseguido en los últimos años basada en la combinación de esfuerzos de los empresarios y políticos valencianos, puede verse verdaderamente comprometida por una serie de limitaciones exógenas especialmente preocupantes para todos los valencianos.

Dichas limitaciones encuentran un origen común en la orientación claramente política que ha guiado las últimas decisiones adoptadas por el Gobierno central, con una evidente y negativa repercusión sobre la economía valenciana, entre las que cabe destacar las siguientes:

Imagen: Proyecto de ampliación del puerto de Valencia

– La campaña de descrédito orquestada en torno a la clase empresarial valenciana dedicada al sector de la construcción, utilizando la etiqueta del "urbanismo depredador" para descalificar, con carácter genérico, a uno de los principales sectores impulsores del crecimiento y generadores de puestos de trabajo de toda la economía española, que ha convertido a la Comunidad Valenciana en uno de los grandes núcleos generadores de ocio y esparcimiento de toda la Unión Europea.

– El importante desarrollo del sector terciario, ya comentado, necesita de una política de gestión del agua desde una perspectiva global, y a nadie escapan las graves consecuencias que en este ámbito se están produciendo en la Comunidad Valenciana derivadas de unas decisiones que, en lugar de guiarse por el sentido económico y solidario desde el punto de vista territorial, se han adoptado desde la óptica del interés político.

– Finalmente, y no menos importante, la ralentización experimentada a escala estatal en la ejecución de las infraestructuras en particular, y de los planes de inversiones en general, necesarios para el desarrollo económico de nuestra comunidad.

Todos estos factores, en caso de no corregirse, pueden afectar negativamente al laborioso proceso de generación de confianza y expectativas positivas y de progreso que la economía valenciana ha provocado en los diversos agentes económicos nacionales e internacionales en estos últimos años.

Finalmente, y siguiendo con el esquema señalado con anterioridad, examinaremos los aspectos relacionados con la sostenibilidad del modelo de crecimiento experimentado por la Comunidad Valenciana en las últimas décadas.

Después de la reunión preparatoria en Rhône-Alpes (Francia) los días 28 y 29 de noviembre de 1996, la Tercera Conferencia de los Ministros y Responsables Políticos de las Regiones de la Unión Europea se reunió en Göteborg (Suecia) los días 18 al 20 de junio de 1997. Las resoluciones adoptadas en Göteborg van a desempeñar un papel muy importante para la Comunidad Valenciana, ya que en ellas se estipulan algunos criterios fundamentales para la asignación de los fondos estructurales por parte de la Unión Europea:

– Las acciones han de conservar los recursos no renovables y maximizar los beneficios obtenidos mediante el uso eficiente de todos los recursos, conjuntamente con la satisfacción de las necesidades económicas, sociales y culturales.

– El desarrollo económico ha de ser compatible con la protección medioambiental y las necesidades sociales, y este marco ha de ser la base de todas las formas de financiamiento mediante los fondos estructurales.

– La Comisión Europea apoyará la resolución de los problemas medioambientales en los fondos estructurales. Los fondos estructurales han de asegurar un modelo de desarrollo sostenible que mejore la calidad de vida mediante la creación de actividad económica que respete los objetivos del desarrollo sostenible.

En este marco de actuación, el libro de Bono Martínez y Tomás Carpi nos lleva al análisis de la sustentabilidad ambiental de la Comunidad Valenciana y los residuos urbanos. En sus primeras páginas, hace referencia a las conclusiones de "Evaluación de los Ecosistemas del Milenio", y entre ellas podemos destacar cómo la voracidad del ser humano ha hecho que en los últimos cincuenta años se haya consumido más agua dulce, madera, combustible y recursos naturales que en ningún otro período anterior; la degeneración de los ecosistemas han seguido procesos no lineales y presenta, en un 60% de los casos, una sobreexplotación o un aprovechamiento no sostenible de estos recursos naturales. El proceso es parejo con el agravamiento de la pobreza de algunos grupos sociales y zonas del planeta. Sin embargo, la reversión de dicha degradación implica unos nuevos escenarios que han de ir unidos a cambios radicales y significativos en las políticas, instituciones y prácticas.

Siguiendo a los autores, la nueva economía habrá de basarse en la confluencia de tres factores, que van a provocar un nuevo panorama radicalmente diferente en el ejercicio de la actividad económica:

– En primer lugar, la propiedad de los recursos naturales que van a intervenir en los procesos productivos.

– En segundo lugar, los propietarios de los sistemas productivos, que deberán tener en cuenta la gestión de los recursos para lograr una actividad sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

– Y por último, los tenedores de derechos de emisión, que podrán negociar con éstos para facilitar la actividad económica de empresas, sectores o regiones.

En esta línea argumental, hemos de señalar la voluntad por parte de la presidencia alemana de la UE de recortar las emisiones de CO2 un 60% para el horizonte de 2050, con unas primeras decisiones que suponen la reducción de las emisiones antes de 2020 en un 20%. Igualmente, en 2011 las aerolíneas que operen en Europa habrán de participar en las bolsas de cuotas de emisión de CO2, y los fabricantes de automóviles tendrán que reducir las emisiones de sus motores a partir de 2012.

Sin embargo, Bono y Tomás señalan acertadamente que la política de residuos de la Unión Europea no responde a una unidad de criterios ni es homogénea entre los países miembros, pero sí se está imponiendo como un prerrequisito a cualquier política o estrategia la sostenibilidad de la actividad económica a desarrollar para ser susceptible de recibir fondos europeos. No obstante, el modelo norte-sur también es aplicable a la gestión medioambiental, donde los países septentrionales buscan en la sostenibilidad una estrategia a la gestión de los residuos, mientras que los países meridionales lo abordan más desde el punto de vista de un requisito necesario para la gestión.

Nuestra Comunidad tiene delante de sí un reto que no sólo ha de afrontar, sino que tendrá que aceptarlo, vencerlo y ¿por qué no?, liderarlo, si quiere mantenerse en la primera línea del desarrollo económico y empresarial. El avance en el tratamiento de los residuos, el reaprovechamiento de éstos o la incorporación de materiales reciclables en los bienes de consumo son aspectos que, en la actualidad, pueden generar una imagen de diferenciación del producto respecto a los principales competidores de la Unión Europea que no respeten el protocolo de Kyoto. Tal y como concluyen los profesores Bono y Tomás en su libro, en la medida en que se desarrolle la política de residuos de la Comunidad Valenciana, daremos un paso importante para acercarnos al modelo de la Unión Europea destinado a conseguir un desarrollo ecoeficiente y sostenible.

En cualquier caso, las beneficiosas implicaciones de la cultura de la sostenibilidad dependen directamente del consenso y la mesura en la utilización de sus preceptos. En este sentido, queremos señalar que en muchas ocasiones, el concepto de crecimiento sostenible está siendo enarbolado como un estandarte bajo el cual personajes de toda índole e ideología, intentan asignarse un liderazgo que les permita dirigir el rumbo de los futuros desarrollos económicos. La figura de Al Gore está siendo abrazada por toda la izquierda valenciana, considerándolo como el nuevo gurú de la sostenibilidad planetaria, aunque en el fondo sólo se trata del resultado de una gigantesca y magnífica campaña de marketing made in USA bajo el auspicio del "cambio climático" y abriendo nuevas formas de negocio.

Así pues, será el compromiso y la labor por parte de la Administración autonómica el generar las condiciones necesarias para afrontar el nuevo horizonte de las empresas valencianas; un horizonte en el que las reglas de la financiación de la UE van a cambiar, y los beneficiarios serán los nuevos países que se han incorporado a la Europa de los 25 el 1 de mayo de 2004.

Imagen: Ciudad de las artes y las ciencias, Valencia
Imagen: Ciudad de las artes y las ciencias, Valencia

La resolución de Göteborg habrá de marcar la nueva política de ayudas de la UE para el desarrollo industrial, una política encaminada a un crecimiento económico "meditado", lejos de las formulas desarrollistas de principios de la década de los sesenta y centrado en el crecimiento cuantitativo del PIB. En la actualidad, nuestra economía ha de afrontar la asignatura pendiente de la productividad, aspecto que es vital para la competitividad de nuestras empresas en el contexto de la globalización.

En cualquier caso, no debe olvidarse que el crecimiento sostenible, además de una componente ecológica evidente, habrá de contemplar un producto competitivo, de calidad y avanzado tecnológicamente que permita situar a la industria valenciana en el lugar que le corresponde en el ámbito internacional. Para conseguir este objetivo, la Administración deberá propiciar las condiciones necesarias para que surjan las inversiones que desarrollen los avances técnicos que se incorporarán en un futuro a nuestros productos. Así, los centros tecnológicos, las empresas con base tecnológica o las compañías especializadas en el desarrollo de proyectos e innovaciones han de encontrar en nuestra Comunidad las sinergias necesarias para su crecimiento y desarrollo, siempre de la mano vital de los propios empresarios, y no de una gran masa funcionarial.

Si nuestras autoridades no establecen el marco idóneo para el desarrollo de la actividad empresarial en la Comunidad Valenciana, figuras como las de Carmen Vidal o Pedro Zaragoza serán personajes históricos, sin sucesores ni visos de continuidad.

Serán recordadas como figuras que habrán marcado una época en una Comunidad Valenciana dinámica, creyente en su propia capacidad, con la osadía y el valor necesario para emprender proyectos que, sin el apoyo, la complicidad o la permisividad de las autoridades, habrían sido considerados cuanto menos utópicos.