Libros de Economía y Empresa - Fundación Caja Duero

  • Inicio
  • Contactar
  • Búsqueda
  • Mapa
Logotipo de la Fundación Caja Duero Logotipo de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

I.   DEBATES

1.
Nuevas visiones sobre Keynes

Miguel Ángel Galindo Martín

Libro: The Economics of Keynes in Historial Context
Libro: Cambridge Companion to Keynes
Libro: Keynes´s General Theory, the Rate of Interest and Keynesian Economics

El nombre de Keynes está asociado con los importantes eventos que se han venido produciendo desde el primer tercio del siglo XX. Criticado y defendido casi a partes iguales, su figura no deja indiferente a nadie. Y no sólo desde el punto de vista económico, ya que sus ideas políticas y diversos aspectos de su vida, como por ejemplo su relación con el grupo de Bloomsbury, también son objeto de análisis e interés. Es por ello por lo que, ante algunos conflictos que se producen, su nombre se utiliza para defender o atacar alguna postura. Ejemplos de ello son que se recurriera por parte de algunos analistas a su Consecuencias económicas de la paz, para explicar las efectos o consecuencias de ciertos episodios bélicos, o que en las recientes elecciones francesas, en los debates políticos, el diputado J. L. Bourlanges exclamara ante su rival, "Es usted un discípulo de Colbert, pásese a Keynes".

Este apellido va asociado a la idea del gasto público, la inflación, el Estado del bienestar…, y se sigue empleando para defender la actuación del sector público o para criticar alguna medida económica. Desde el principio, varios economistas comprobaron la ventaja que suponía asociar sus recomendaciones al término "keynesiano" para que tuvieran una mayor difusión y aceptación.

Pero, como sucede en otros casos, nos encontramos con tres aspectos a destacar a la hora de analizar la figura de Keynes. En primer lugar, cabe cuestionarse si realmente se han seguido con más o menos fidelidad las ideas expuestas por este autor. En segundo lugar, hay que tener presente que nos encontramos con una personalidad compleja, que fue evolucionando a lo largo del tiempo, y que estuvo muy influido por su entorno y por la cultura de la época en la que vivió. Y, en tercer lugar, la gran influencia que tuvo su obra más conocida, La teoría general, que ha supuesto que no sólo interesasen las ideas económicas defendidas en ella, sino también su proceso de elaboración y los efectos que tuvo tanto en el ámbito académico como sobre la sociedad. Ello se ha visto fortalecido por el silencio que guardó Keynes ante ciertos comentarios realizados sobre su obra, tanto por detractores como por defensores, y el empeño por parte de un grupo de economistas por emplear su nombre para exponer nuevas ideas y modelos.

Todo ello, entre otras cuestiones, hace que el nombre de Keynes siga siendo objeto de atención, y que se siga analizando su personalidad y ofreciendo nuevas interpretaciones de lo que quiso decir.

Precisamente, las tres publicaciones objeto de este comentario analizan los distintos aspectos que acabamos de señalar. Se trata de publicaciones que se complementan entre sí y que se centran en ámbitos diferentes de la obra de Keynes. La que ofrece una visión más general de su personalidad y sus ideas, al analizar cuestiones no sólo económicas sino filosóficas, políticas, etc., que nos permiten conocer mejor su figura, es Cambridge Companion, editada por Roger Backhouse y Bradley Bateman. Los quince artículos que componen este libro, escritos por autores de gran prestigio, como D. Laidler, A. Leijonhufvud, D. E. Moggridge, entre otros, nos presentan una visión del Keynes economista, político y filósofo. Hay que destacar que esta colecciónde la editorial Cambridge University Press está dedicada a los grandes filósofos, por lo que no es de extrañar que algo más de un tercio de los artículos se centren en este ámbito de Keynes, que es el menos conocido por los economistas.

Por su parte, el libro de M. S. Lawlor, también en quince capítulos, proporciona el estudio del desarrollo de las ideas económicas expuestas por Keynes en La teoría general utilizando sus Collected Works, y destacando tres aspectos: la indeterminación del análisis del mercado, la influencia de la especulación en los mercados financieros y el papel de la política monetaria.

En cuanto al libro de Tily, el objetivo fundamental que persigue a lo largo de sus doce capítulos es demostrar que Keynes prestaba especial atención a la economía monetaria, y no tanto a la política fiscal. A su vez, indica que el keynesianismo no ha seguido fielmente las ideas del economista inglés, sino más bien ha sido su rival, señalando que los postkeynesianos son una alternativa más adecuada en la actualidad, en lo que se refiere al desarrollo y presentación de las ideas de Keynes.

Si nos centramos en los aspectos más relevantes de los libros que son objeto de esta reseña, nos vamos a referir básicamente a dos cuestiones. En primer lugar, a la personalidad de Keynes, y en segundo lugar, a los aspectos económicos de las ideas defendidas por este autor, que en las tres publicaciones objeto de este comentario se refieren fundamentalmente a las expresadas en La teoría general.

Por lo que se refiere a la primera cuestión, esto es, a su personalidad, hay tres ámbitos a considerar: el filosófico, el de consejero, y el económico, siendo los dos primeros menos estudiados por los economistas, aunque en los últimos años han ido apareciendo diversas publicaciones que se ocupan de ellos. Por lo que se refiere al Keynes filósofo, hay que tener en cuenta, y así se recoge en algunos de los capítulos del libro editado por Backhouse y Bateman, en concreto del 9 al 14, que Keynes al ingresar en el círculo de los "Apóstoles" conoció la obra de Moore, filósofo que rechaza el utilitarismo de Bentham y la moral convencional victoriana. Dicha filosofía supone que el comportamiento humano es racional, buscando aquellas situaciones que benefician a la colectividad. Por otro lado, también se muestran los efectos que tuvo su relación con el conocido grupo de Bloomsbury por su preocupación, al menos, por dos cuestiones. En primer lugar, cómo deberían los hombres vivir sus vidas, y en segundo lugar, cómo deberían comportarse en las sociedades en que viven.

En cuanto al segundo aspecto de la personalidad de Keynes, Lord Kaldor (1982:2) señalaba que era sobre todo un consejero económico. Ahora bien, en este ámbito, George Peden, en su artículo recogido en el libro editado por Backhouse y Bateman, considera que una gran parte de sus recomendaciones han sido malinterpretadas, lo que ha dado lugar a la aparición de algunos mitos como, por ejemplo, la asociación que se suele hacer de las ideas de Keynes con la inflación que se genera por el déficit público.

Imagen de John Maynard Keynes.

Por lo que se refiere al ámbito económico, los tres aspectos a los que se presta más atención en las publicaciones que son objeto de esta reseña son: la elaboración de La teoría general, las ideas expuestas en este libro y las implicaciones que se derivaron tras su publicación.

En este sentido, comenzando con el proceso de su elaboración, se ofrecen diversas interpretaciones que, desde nuestro punto de vista, son complementarias. En efecto, la gran mayoría de los trabajos que se han ocupado de analizar la evolución del pensamiento del Keynes se centran en el periodo que transcurre desde su Treatise, de 1930, hasta La teoría general, de 1936, mostrando la evolución de sus ideas y los "préstamos" que tomó de sus discípulos y seguidores. En cambio, Lawlor, en su libro, profundiza en las raíces marshallianas del pensamiento de Keynes. En concreto, casi la mitad del libro se dedica a mostrar lo que Marshall, los marshallianos y Keynes pensaban respecto al empleo, el interés y el dinero, mostrando asimismo el desarrollo del pensamiento de Keynes en estos temas siguiendo la teoría y metodología de Marshall. Hay que destacar también que en este libro se plantean cuestiones relacionadas con la filosofía de Keynes, su postura respecto a la especulación, a la que nos hemos referido anteriormente, así como las aportaciones de otros autores como Sraffa, Robertson y Wicksell, entre otros.

Por lo que se refiere a la conexión entre el pensamiento de Keynes y el de Marshall, hay que añadir que también el artículo de Leijonhufvud recogido en el libro editado por Backhouse y Bateman, resalta esas raíces marshallianas, señalando que, en los aspectos "micro", Keynes seguía las ideas que le había enseñado su maestro Marshall. Ahora bien, tras el fracaso de la teoría a la hora de explicar la Gran Depresión, Keynes planteó una alternativa, pero separándose de Marshall fundamentalmente en dos cuestiones: en primer lugar, el abandono del principio de continuidad, y en segundo lugar, el descubrimiento de que las leyes de moción no garantizan el pleno empleo. En definitiva, para Leijonhufvud, Keynes fue marshalliano pero fue más allá.

El segundo tema de interés en este ámbito ha sido la elaboración de La teoría general del que es objeto de atención tanto del libro de Lawlor como del de Tily, aunque hacen hincapié en distintos aspectos. Mientras que el primero se centra en el ámbito monetario, Tily se refiere a la relación entre ahorro e inversión y a la preferencia por la liquidez.

Por último, una de las cuestiones a las que más atención se ha prestado por la literatura especializada es la propagación de las ideas de Keynes. En los libros objeto de esta reseña, y en especial en los de Lawlor y Tily, se hace referencia al papel que tuvo la aportación de Hicks, consistente en la elaboración del conocido modelo IS-LM. Es sabido que, en la reunión de la Econometric Society de 1936, Harrod, Meade y Hicks elaboraron sus respectivos modelos en los que se pretendía recoger los aspectos centrales de La teoría general de Keynes. El hecho de que éste último le dijese a Hicks que no tenía que decir nada desde el punto de vista de la crítica a su modelo, se ha considerado como un espaldarazo al mismo. Una de las importantes consecuencias del modelo IS-LM es que ha servido para que el keynesianismo formulara sus ideas y para que se apartaran de lo que dijo realmente Keynes (Hutchison, 1980:36). Tanto es así que Keynes afirma en el último año de su vida que no es keynesiano. Debido a dicho modelo, se tiene una visión distorsionada de lo que realmente quiso decir Keynes. Y sus carencias han servido para criticar sus planteamientos.

Pero, como indica Backhouse en su artículo recogido en Cambridge Companion, no son tanto esas limitaciones como la aparición de la Nueva Macroeconomía Clásica, y especialmente las aportaciones de Robert Lucas, las que cuestionaron y pusieron contra las cuerdas los planteamientos keyenesianos.

En este ámbito, Tily señala, al igual que Hutchison, que, en realidad, los autores keynesianos no representan fielmente el pensamiento del economista inglés, sino que son los autores postkeynesianos los que, desde mediados del siglo pasado, siguen con una mayor fidelidad sus ideas, actualizándolas y poniéndolas a cubierto de los ataques que reciben los keynesianos por parte de otras corrientes de pensamiento. Debido a ello, se puede explicar en parte la validez que continua teniendo el pensamiento de Keynes, expuesto en sus libros más significativos.

En definitiva, se trata de libros interesantes para profundizar en un personaje tan complejo como es Keynes no sólo desde el punto de vista económico, sino también desde el filosófico y el político. La única crítica que se les puede hacer es la poca atención que se ha prestado a otros autores que ofrecieron ideas muy similares a las de Keynes y que algunos autores consideran como anticipaciones a La teoría general (Patinkin, 1982). En concreto, nos referimos a la Escuela de Estocolmo y a las aportaciones del economista polaco M. Kalecki. Por otro lado, se ha concedido, como en el caso de Tily, una gran relevancia a los autores postkeynesianos, cuando sus aportaciones no se centran sólo en las ideas de Keynes, sino que tratan de unirlas con las de Marx, entre otros, y además muchos de ellos hacen hincapié en otras obras de Keynes distintas a La teoría general y, especialmente, al motivo financiero, al que no se le presta atención en los libros que hemos comentado. A pesar de estas cuestiones, las publicaciones son de gran interés para los estudiosos del pensamiento y de la personalidad de Keynes.