II. RESEÑAS
6.
Las nuevas fronteras: Entre el cambio de paradigma y la búsqueda de una nueva síntesis
Miguel Cuerdo Mir
ES DIFÍCIL pensar en un libro que abarque todas las líneas de investigación abiertas hoy en día en una ciencia tan viva como la Economía. Del mismo modo, es difícil presentar un producto con contenidos que no se terminan de incorporar en los manuales pero que están déjà vu en los artículos de investigación. Sin embargo, el libro New Frontiers in Economics, coordinado por Michael Szenberg y Lall Ramrattan, profesores de Economía de la Lubin School of Business y de la Universidad de California, Berkeley, respectivamente, lo intenta; no tanto por querer abarcarlo en toda su amplitud como por destacar lo que ellos consideran más avanzado y prometedor.
El resultado, editado por Cambridge University Press, es heterogéneo, como no podía ser de otra manera, y también es parcial, dejando áreas prometedoras sin tratar. No obstante, es un libro necesario, interesante, bien pensado y asequible a cualquier lector iniciado en los fundamentos de la economía. Según cuentan los coordinadores, lo único que pidieron a los autores de los ensayos es que minimizaran el contenido matemático a favor de un nivel más descriptivo. Quizás, quien mejor resume su contenido es el Nobel Paul Samuelson en el prólogo: la economía es una disciplina que va cambiando, dos pasos hacia delante y X hacia atrás, y en esa evolución, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, y desde la perspectiva de los profesores y estudiantes del MIT, ha ido produciendo economistas llamados a sí mismos keynesianos como Solow, Modigliani o el propio Samuelson –"I might", escribe– y, en posteriores generaciones, discípulos "neokeynesianos" "neoneokeynesianos" o "keynesianos antiKeynes" que "están a años luz de la macro que yo aprendí en la Universidad de Chicago". De alguna forma, el sesgo del libro está en considerar que es posible una nueva síntesis a partir de los problemas abordados y las soluciones avanzadas. Por eso, su lectura deja el poso de que la Economía ha sido capaz de avanzar cuando los economistas han atendido a la economía del desequilibrio, han modelizado con agentes heterogéneos y han visto mercados menos eficientes de lo que los modelos del equilibrio, con información perfecta y determinados supuestos de comportamiento, predicen.
Por lo tanto, el libro solamente pretende analizar algunas fronteras y lo hace con coherencia. El problema de estas nuevas fronteras científicas está estrechamente relacionado con las cuestiones más tradicionales de la filosofía de la ciencia. Los coordinadores de este volumen lo saben y, con el fin de orientar metodológicamente estos ensayos "fronterizos", abordan en su Introducción, el asunto de los paradigmas científicos y su evolución en el caso de la Economía, aunque finalmente, y después de todo lo que ha llovido en el siglo pasado, no optan claramente entre un cambio de problemas en el cinturón protector del programa científico neoclásico, en el sentido de Lakatos, o un cambio de paradigma científico a la Kuhn por incapacidad para resolver las crecientes "anomalías" que le surgen al programa. Sí que señalan la capacidad de los economistas para generar hipótesis auxiliares sin tocar el núcleo duro. Por eso, la mayoría de los ensayos estarán referidos a casos extremos como los de los nuevos supuestos psicológicos sobre preferencias y comportamiento de los agentes o la aparición de la experimentación de laboratorio en Economía o la propia teoría de juegos; sin olvidarse de la nueva política macroeconómica o las nuevas teorías del desarrollo. Pero, al mismo tiempo, le hacen un importante hueco al enfoque de la información en la teoría de los precios de la mano de Stiglitz, quien no ha dudado en hablar de cambio de paradigma.
Con el asunto metodológico pospuesto para mejor ocasión, los editores consideran oportuno dividir el texto en cuatro bloques diferenciados que no se corresponden con una separación tradicional macro, micro, sino más bien con bloques de problemas que han preocupado especialmente a los economistas en las últimas décadas. En un primer bloque, se aprecia un interés por aclarar qué es lo que está cambiando en la teoría de los precios con las aportaciones procedentes de la información, el behaviorismo y la valoración de activos. En un segundo bloque han considerado oportuno incluir dos ensayos sobre política macroeconómica y economía pública, con el fin de revisar los sustantivos cambios que ha habido en esta materia en las últimas tres décadas. Un tercer bloque está referido a la cuestión del desarrollo económico y del comercio internacional. El último bloque lo dedican a dos extensiones de la economía política de permanente y renovado interés, como es todo aquello referido a cuestiones concretas del marco institucional legal que conforma parte del conjunto de las claves explicativas del comportamiento de los agentes en una economía concreta.
La primera parte arranca con un survey del Nobel Joseph Stiglitz sobre la incorporación de la información a la Economía en las últimas décadas –Information economics– y su creciente influencia entre los economistas. Para Stiglitz se trata de un cambio de paradigma científico, e intenta probarlo en cuarenta páginas mediante una revisión muy sintética de las principales aportaciones que desde los teóricos de la información imperfecta han ido configurando esta alternativa paradigmática. El propio Stiglitz lo resume perfectamente: "una pequeña suma de información imperfecta podría tener un gran efecto sobre la naturaleza del equilibrio", y los modelos de equilibrio competitivo no contemplan esa posible existencia. Estaba tan asumida en estos modelos la cuestión de información perfecta que ni se molestaron en explicitarla, y los modelos avanzaron en su expresión matemática obviando las características de la información, pero cuando la información es imperfecta, los mercados pueden no ser eficientes. Por eso, en opinión de Stiglitz, son incapaces de explicar mejor muchos fenómenos reales. Han sido, por ejemplo, la inclusión de la información asimétrica en la teoría del capital humano o el desarrollo de la teoría de los salarios de eficiencia los que han ayudado a una mejor comprensión del mercado de trabajo: en equilibrio, las empresas pagan salarios por encima de los salarios de reserva y fijan precios por encima de los costes marginales, porque hacen falta incentivos para mantener la reputación. También una mejor comprensión de la información rectifica hipótesis como la tradicional teoría de que no importa que las empresas incrementen su capacidad financiera a través de endeudamiento o de acciones en ausencia de distorsiones fiscales, lo que tiene su extensión en una u otra concepción de la política financiera de apoyo al desarrollo económico; se niega la inexistencia de "velos corporativos" que impidan manejar diferentes niveles de información a propietarios y a gerentes. Vale la pena leerlo, aunque solamente sea como guía de lectura de la economía de la información, en un orden cronológico en el que va poniendo cada uno de los hitos conseguidos, citando a otros economistas con los que decidió hacerlo.
La primera parte del libro continua con un ensayo de mucho interés de Matthew Rabin, en el que repasa la evolución de la nueva economía behaviorista. Se trata de un enfoque integrador, pero a partir de la consideración de que existe una "estrecha concepción de la naturaleza humana" que ha dominado en el paradigma neoclásico. Las referencias a los trabajos del Nobel Daniel Kahnemann y de Amos Tversky, a partir de su teoría prospectiva del riesgo (Kahnemann y Tversky, 1979), marcan la evolución de esta escuela de economía. Por resumirlo de alguna forma, consideran que la explicación estándar de la concavidad de la función de utilidad esperada para explicar actitudes frente al riesgo no se ajusta a lo observado cuando los agentes muestran un mayor descontento por una pérdida monetaria que por una posible ganancia de la misma cuantía. A partir de aquí, su teoría prospectiva de preferencias sesgadas, de leyes de pequeños números o, en general, de la reivindicación de una economía "psicológicamente" más realista que la actual.
Cierran esta primera parte sendos capítulos de Peter Bossaerts y John Campbell sobre las diferentes implicaciones que está teniendo la teoría de la valoración de activos –Asset pricing theory– desde dos perspectivas diferentes y a cual más interesante. Bossaerts relata la evolución de la literatura de los experimentos de laboratorio en mercados financieros. No cita en ningún momento al Nobel Vernon Smith (1962), precursor de estas técnicas, quizás porque Bossaerts considera absolutamente prescindible la literatura de experimento de laboratorio en los mercados de utilities o para aquellos casos en que no existen mercados. En todo caso, su revisión le permite concluir que los experimentos de laboratorio demuestran la validez de la teoría de la valoración de activos en aquello que le es sustantivo, es decir, que los mercados tienden a valorar los activos de modo que los rendimientos esperados son proporcionales al nivel de riesgo agregado. Campbell, en su ensayo, lo que hace es una revisión de dos aspectos de la teoría de valoración de activos que han centrado buena parte de esta literatura. Se trata del llamado equity premium puzzle de Mehra y Prescott (1985), es decir, por qué es tan alto el rendimiento real medio de las renta variable en relación con el tipo de interés real medio a corto plazo y del llamado equity volatility puzzle de Shiller (1981), esto es, por qué es tan alta la volatilidad de los rendimientos de la renta variable en relación con la volatilidad del tipo de interés real medio a corto plazo. Después de un magnífico desarrollo teórico, y revisados empíricamente estos dos rompecabezas, invita a la reflexión sobre el efecto del nivel de aversión al riesgo de los inversores y de los inesperados niveles de rendimiento de las acciones en los últimos años y, en general, con factores que afectan al riesgo en modo distinto a cómo se venía caracterizando éste tradicionalmente.
La parte II se centra en cuestiones macroeconómicas mucho más conocidas y debatidas. Así, en su trabajo, Perry Mehrling nos da algunas pistas de por qué las autoridades monetarias siguen, con cierto éxito, la ecuación de la Regla de Taylor para conseguir una política monetaria basada en un objetivo de inflación a medio plazo, dándole mucho peso al tipo de interés y su "control", como si los policy makers hubieran llegado a un nivel de profundización que la teoría monetaria no ha sido capaz de encontrar. En otro orden de cosas, James Poterba revisa las nuevas tendencias en el estudio de la economía del sector público, especialmente en aquellos aspectos dinámicos que pueden explicar mejor cómo los impuestos y el gasto –educación, seguridad social– afectan realmente al comportamiento del consumidor y de la empresa, alejándose de los análisis basados en la incidencia "instantánea" de este tipo de acción pública.
La parte III gira en torno a dos cuestiones no menores. Por una parte, Bagwell y Staiger nos proponen una reflexión general y una descripción de la evolución teórica que han tenido los acuerdos del GATT o de la actual OMC, a partir de modelos de equilibrio general y de la actuación de los gobiernos, mostrando lo exitoso que ha sido este tipo de acuerdo multilateral, basado en la reciprocidad y en reglas de cumplimiento de los acuerdos, con el fin de evitar resultados no deseados de la bilateralidad dirigida por decisiones del tipo dilema del prisionero. Por otra parte, Debraj Ray, autor de uno de los mejores manuales al uso de economía del desarrollo, nos propone una revisión descriptiva y desigual de los nuevos enfoques en economía del desarrollo, especialmente en aquellos análisis que intentan alejarse de la hipótesis de la convergencia en el crecimiento económico y pretenden, más que buscar la "primera causa" del desarrollo, encontrar la "causa original" cargada de "efectos mariposa".
Por último, un número creciente de economistas se está dedicando a investigar sobre derecho y economía, como un campo especializado que da una mayor perspectiva a la ciencia económica. En este volumen se introducen dos ensayos. Uno, desarrollado por Garfinkel y Skaperdas, relacionado con la teoría del conflicto y las nuevas reflexiones sobre la concepción del propio interés en economía, a través de un modelo de distribución del producto que parte de una indefinición de derechos de propiedad y lo deja a expensas de un determinado nivel de conflicto que admite distintas soluciones y combinaciones. El otro, escrito por Alan Sykes, de corte más tradicional en la disciplina de lo que en Norteamérica se llama Law and Economics, gira en torno a cuestiones como el antitrust, el análisis económico de los delitos –hasta dónde puede sustituir una multa a una pena de cárcel–, de lo razonable y factible de más leyes internacionales o de los niveles de aseguramiento de los agentes.
En definitiva, un libro variopinto diseñado para acercarnos a algunas de las tierras movedizas de la dinámica económica, del equilibrio múltiple o del desequilibrio, donde los agentes son heterogéneos y los mercados no son eficientes porque les falta información o porque la buscan en exceso.