VI. OBITUARIO
20.
Paolo Sylos Labini: Un tributo* (1920-2005)
Alessandro Roncaglia.Traducción a cargo de Alfonso Sánchez Hormigo
PAOLO SYLOS LABINI (1920-2005) fue uno de los más grandes economistas del siglo XX, además de un ser humano extraordinario. Tras graduarse en la Universidad de Roma con una tesis sobre las consecuencias económicas de los inventos, estudió en la universidad de Harvard con Schumpeter y en la de Cambridge (Reino Unido) con Dennis Robertson. Desde los tiempos en que había estado trabajando en su tesis, Sylos estaba convencido de que la teoría tradicional (marginalista) del valor y la distribución, basada en una noción estática del equilibrio, tiene poco que decir sobre los fenómenos realmente importantes en las economías modernas, tales como el cambio tecnológico y el desarrollo (a diferencia del simple crecimiento cuantitativo). Por ello, decidió estudiar con Schumpeter, al mismo tiempo que adquirió conocimientos de primera mano sobre los economistas clásicos, particularmente Smith, Ricardo y Marx.
Muy activo en el debate económico de la postguerra italiana, contribuyó al Piano del lavoro propuesto por los sindicatos para la reconstrucción de la economía italiana, así como en materias tales como el dualismo entre el Norte y el Sur (el Mezzogiorno, todavía un problema central en la actual economía italiana y una constante preocupación para él a lo largo de toda su vida: cfr. Sylos Labini, Scritti sul Mezzogiorno, 2004). Asimismo, escribió varios artículos de corte teórico, algunos de los cuales trataban sobre la interpretación del ciclo comercial siguiendo las líneas trazadas por Marx y Schumpeter (el principal artículo, publicado en 1954 fue reimpreso en The Forces of Economic Growth and Decline, 1984); igualmente, formó parte (junto al jurista Guarino) de un equipo bipersonal, dedicado a la indagación de la industria internacional del petróleo, que se encargaría de sentar las bases de la legislación petrolera italiana.
En 1956 llegó su contribución más importante, Oligopolio e progresso tecnico (edición inglesa, Oligopoly and Technical Progress, Harvard University Press 1962). El libro, por tanto, fue publicado casi simultáneamente con Barriers to the New Competition (1956) de J. Bain. Ambos trabajos fueron entonces agrupados por Franco Modigliani en un artículo ampliamente difundido "New developments on the oligopoly front" (JPE, 1958) y fue con la versión de Modigliani como llegaron a ser aceptados como parte de la teoría dominante de las formas de mercados no competitivos. Sin embargo, con su modelo, Modigliani (gran amigo de Sylos, desde finales de los años cuarenta) privó de su contexto clásico original a la teoría de Sylos; concibiendo de esta manera la síntesis neoclásica de forma análoga a la que propuso para la teoría keynesiana con sus artículos de 1944 y 1963. Al obrar de esta manera, dejó de lado los aspectos dinámicos, que fueron desarrollados en la segunda parte del libro publicado en 1956.
La noción de oligopolio de Sylos Labini está basada en la noción de competencia de los economistas clásicos, entendida como libertad de entrada en un sector de la actividad económica. Cuando hay barreras de entrada, hay oligopolio. De este modo, el oligopolio se convierte en el caso general, mientras que los mercados competitivos (ausencia de barreras de entrada) y el monopolio (barreras infranqueables) son, excepto en casos límite, en la práctica, difícilmente apreciables. Explicar las barreras de entrada (esto es, su naturaleza y tamaño) llega a ser el objeto central de la teoría de los modelos de mercado. Mientras Bain se centró en el "oligopolio diferenciado", en el que el producto era percibido como diferenciado según la empresa que lo produjera y la inversión en publicidad generaban barreras de entrada, Sylos Labini se centró en el "oligopolio concentrado", en el que es la escala eficiente de las industrias la que representa barreras de entrada para los nuevos productores.
Incluso si los productores ya existentes obtienen una tasa de beneficios notablemente más alta que la obtenida en régimen de competencia, no entrarán en el sector nuevos productores, ya que su cuota de producción constituiría un aumento significativo de la oferta, que conllevaría una caída de los precios. Por consiguiente, las barreras de entrada dependen del tamaño del mercado, de la escala eficiente de las nuevas instalaciones y de la elasticidad de la demanda (la cual determina cuánto deberían bajar los precios dependiendo del incremento de la oferta ocasionado por la nueva fábrica), así como de la tasa de crecimiento del mercado (que determina cuánto durará la caída de los precios).
Este último elemento introduce un aspecto dinámico en la teoría, que entonces (en la segunda parte del libro) es desarrollado para contabilizar el cambio tecnológico y las implicaciones que las formas de mercado oligopolistas tienen sobre la dinámica de la economía; la fijación de precios a través del mark-up se interpreta más como una simple regla para explicar las variaciones en los precios que como una forma de alcanzar el equilibrio en éstos.
Un modelo econométrico para la economía italiana, el primero de esta clase en Italia, fue presentado en 1967 (en BNL Quarter ly Review). En él se considera una economía con tres sectores: agricultura, en la que prevalece la competencia; manufacturas, donde la regla es el oligopolio, y el sector servicios, caracterizado por una competencia monopolista. La demanda y la liquidez de la economía determinan las inversiones en manufacturas, el sector de arrastre de la economía; de ahí el proceso de acumulación y crecimiento de la economía en su conjunto como una variante del principio keynesiano de que la demanda efectiva determina el empleo, junto a un papel importante atribuido a la distribución del ingreso. Los precios en los tres sectores siguen reglas dinámicas distintas, debido a las diferentes formas de mercado. Este modelo nos aporta una idea interpretativa para analizar los problemas de la economía italiana, así como un punto de referencia para posteriores investigaciones analíticas (comprendiendo, por ejemplo, la conexión entre la fijación de precios a través del mark-up y la distribución de la renta, JPKE 1979), extendida igualmente a los análisis empíricos de otras economías.
Esta línea de investigación es desarrollada más adelante en Sindacati, inflazione e produttività (1972, edición inglesa, Trade Unions, Inflation and Productivity, Saxon House, 1974). Los salarios y los precios no se determinan en mercados plenamente competitivos, la utilización de la fijación de los precios del lado de las empresas oligopolistas interactúa con pactos sobre los salarios monetarios entre sindicatos y patronales, afectando (junto al cambio tecnológico) al curso de la distribución de la renta. Estos temas reaparecen en muchas contribuciones posteriores; una idea de la amplitud y profundidad del análisis de Sylos Labini viene recogida en The Forces of Economic Growth and Decline (MIT Press, 1984), una cuidadosa y organizada selección de sus artículos.
El libro más conocido en general de Sylos Labini entre todo el público italiano, fue su best-seller Saggio sulle classi sociali (traducido en 1974 a varios idiomas, como muchos de sus escritos, pero no al inglés), sobre las fronteras entre la economía, la política y la sociología. En su obra, Sylos Labini critica la dicotomía marxiana entre los capitalistas y el proletariado, haciendo hincapié en el papel central de las "clases medias". El libro dio origen a un vivo debate político, contribuyendo al dramático cambio de actitud del partido italiano más fuerte de la izquierda, el Partido Comunista.
La visión "smithiana" del desarrollo económico es patente en las contribuciones de Sylos Labini al tema del subdesarrollo, siendo éste el objeto de algunos libros y artículos, entre los cuales se encuentra el reciente Underdevelopment: A Strategy for Reform (CUP 2001). El acento en la gran variedad de trayectorias económicas en los países en desarrollo condujo a Sylos a proponer una estrategia basada en las reformas institucionales. Por ejemplo, recomienda para África reformas organizativas, incluyendo un programa para erradicar el analfabetismo y promover las zonas rurales e industriales.
Sylos Labini opuso a la visión del "arco voltaico" de las economías neoclásicas (de los recursos escasos a la satisfacción de los deseos de los consumidores) la espiral de la economía política clásica (donde la "espiral" es semejante al flujo circular de Sraffa, pero poniendo el acento en el desarrollo y el cambio), caracterizada por los fenómenos acumulativos. De este punto de vista surgieron muchos de sus escritos sobre el cambio tecnológico (especialmente en los años ochenta), donde propuso una "función de productividad". Aquí se plasma la idea de un "efecto de sustitución dinámica", en el que el precio relativo de la maquinaria en términos de salario afecta al ritmo de mecanización y al progreso técnico.
En todos sus trabajos, Sylos Labini concibe la economía como algo inseparable de las instituciones, las vicisitudes políticas y las virtudes cívicas. Esta compleja visión de las sociedades humanas fundamenta el origen de sus intervenciones en la política italiana, en años recientes, en oposición al gobierno de Berlusconi, denunciando la debilidad moral, la carencia de dignidad y de sentimientos cívicos dominantes entre los líderes políticos y, en general, en todo el país. Sus artículos en la prensa y sus libros han sido recibidos favorablemente por muchas personas, pero ciertamente no por aquellas que estaban en el poder, quienes temían sus duras y bien documentadas críticas, en la línea de sus maestros y amigos, Gaetano Salvemini y Ernesto Rossi. Estuvo siempre al frente de un flujo permanente de propuestas prácticas, de entre las cuales la más reciente fue el plan de apoyo a los distritos industriales.
Sus escritos reflejan su personalidad, en la que se combinaban inteligencia, pasión, cultura y moralidad de una manera única y fascinante. Sylos Labini, una auténtica fuerza de la naturaleza, fue un líder natural. Prefirió el campo de la investigación y la docencia a una carrera política, si bien consideraba la implicación en la política como un deber de todo ciudadano. Muchos economistas italianos y no italianos han sido sus alumnos y muchos más han sido influenciados por sus opiniones. Con su ejemplo, fijó un estándar de seriedad y rigor moral extraordinariamente alto en los campos de investigación, docencia y estilo de vida, unido a un intenso interés por los demás. Su humanismo será añorado por todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo.
* Alessandro Roncaglia fue discípulo y colega de Paolo Sylos Labini. Una bibliografía completa y algunos escritos de Sylos Labini están disponibles en www.syloslabini.info.