II. RESEÑAS
14.
Ernest Lluch, Economista de amplia mirada.
(Un primer inventario de su obra)
Vicent Llombart

NOT only an economist. Añeja expresión recuperada y acreditada por Mark Blaug al utilizarla para encabezar sus notas autobiográficas como historiador del pensamiento económico y para titular un posterior libro de ensayos (Blaug 1994; 1997). Traducida al castellano o al catalán, "no sólo un economista" podría valer sin duda como lema de presentación de Ernest Lluch i Martín (Vilassar de Mar 1937-Barcelona 2000). Economista, historiador del pensamiento económico y profesor en las universidades de Barcelona y de Valencia, Lluch fue además diputado en el Congreso durante once años (1977-1988), ministro de Sanidad y Consumo durante cuatro (1982-1986), rector de la Universidad Menéndez Pelayo durante siete (1989-1995) y cultivador de campos diversos del saber y de la cultura. Razones sobradas pues para afirmar que no sólo fue un economista. Ahora bien, al atribuirle ese lema pretendemos en realidad aludir, más allá de una evidente polivalencia de actividades, a dos orientaciones peculiares de su trayectoria intelectual: Lluch fue un economista distinguido como economista y al mismo tiempo fue un no economista relevante como no economista. Así es como adquiere auténtico sentido la expresión.
Naturalmente, el uso del lema no excluye desagregar las actividades de economista (docente, investigador, uno de los padres fundadores de la historia moderna del pensamiento económico en España, estudioso de la economía catalana, valenciana y española, escritor prolífico…), y también las labores de no economista (político, historiador de "las Españas vencidas" y explorador de nuevas vías federalistas, socialista ilustrado, estudioso de la cuestión vasca, investigador de la música catalana, agente editorial y cultural, asiduo partícipe en múltiples medios de comunicación…). Podríamos precisar algo más el escueto lema afirmando que Lluch fue un economista ilustrado de nuestro tiempo. Consumado especialista en el Siglo de las Luces, pronto interiorizó los valores de aquella centuria, considerándolos válidos para el siglo XX, una época también necesitada de Ilustración. La curiosidad insaciable, el principio kantiano del Sapere aude!, la perspectiva histórica y la madurez de una tradición ilustrada utilitaria y posibilista vienen a caracterizar la amplia mirada y la múltiple obra de Lluch.
La Bibliografía. En los seis años transcurridos desde su asesinato por terroristas de ETA, en la noche barcelonesa del 21 de noviembre de 2000, han aparecido sugerentes publicaciones sobre Lluch (www.fundacioernestlluch.org), pero aún no disponemos de una biografía intelectual. Quizá la amplia dispersión de sus escritos haya contribuido a demorar la terminación del inventario de su obra, sustento básico de la biografía. Pero desde hace unos meses disponemos afortunadamente de la primera bibliografía general de los escritos publicados por Lluch, gracias al impulso de la Fundación Ernest Lluch y del Consorcio de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Barcelona. La Bibliografia d’Ernest Lluch i Martín, elaborada por la bibliotecaria Núria Comas y el economista Eugeni Giral, con la colaboración de la también bibliotecaria Montserrat Galera, viene a completar los primeros catálogos de la obra académica avanzados por el propio Lluch (2001) y por Eugeni Giral (2001), a identificar las numerosas publicaciones en revistas culturales y de divulgación, y a precisar las referencias de unos 1.400 artículos de prensa. La Bibliografía se ofrece en un suntuoso volumen de diseño esmerado, tipografía innovadora y generoso formato. Excepcionales rasgos que tal vez vengan a celebrar la aparición de un catálogo largo tiempo esperado.

Una obra abundante y diversa. El interior del encarnado volumen nos presenta una bibliografía enumerativa detallada de las publicaciones académicas y no académicas de Lluch. El número total de registros incorporados es elevado, aunque sea necesaria cierta cautela sobre el significado de las cifras agregadas. Los 2.019 registros se presentan divididos en cuatro apartados: monografías (76 registros), contribuciones a monografías (180), artículos en revistas (357) y artículos en prensa (1.406). Podríamos traducir esas cifras a términos más usuales indicando que Lluch publicó unos 15 libros (sólo o en colaboración) y fue editor de otros 15; publicó también 160 artículos de investigación, unos 200 de divulgación y alrededor de 1.400 de prensa, además de prólogos (29), conferencias (19), recensiones (16), traducciones (5), y otros documentos y materiales.
Tres implicaciones iniciales se derivan de los datos bibliográficos: la abundancia de escritos, la diversidad de materias tratadas y la perseverante propensión a publicar de un autor que durante 41 años (1959-2000) no falló uno solo a la reiterada cita con la imprenta, ni siquiera cuando tuvo altas responsabilidades políticas. Puede resultar revelador reconstruir también los cinco grandes ámbitos temáticos de la obra de Lluch: 1) los escritos sobre historia del pensamiento económico; 2) los estudios de economía general y aplicada, que comprenden numerosos trabajos sobre la economía catalana, la valenciana y la española; 3) los escritos sobre política, instituciones y cultura del siglo XVIII; 4) los relativos a la política actual, al socialismo, al catalanismo y a los derechos históricos, y 5) los escritos sobre cultura, educación, música y deportes. Esos cinco ámbitos de la obra revelan de nuevo que Lluch no fue sólo un economista. No es posible evaluar ahora las aportaciones en los distintos campos; es un análisis pendiente en su conjunto, aunque existen estudios valiosos en los números monográficos de la Revista Econòmica de Catalunya (2001) y en la revista L’Avenç (2001).
Algunos problemas no resueltos. La primera cuestión, ya apuntada en los dos prólogos, se refiere a la necesidad de cubrir algunas lagunas: por ejemplo, la ausencia de las referencias a las intervenciones parlamentarias y a los discursos ministeriales, y la no identificación de los artículos en las enciclopedias. Asimismo, sería conveniente emprender en el futuro la catalogación de la abundante y dispersa correspondencia. El segundo problema alude a la ordenación de las referencias bibliográficas en los dos primeros epígrafes de "monografías" y "contribuciones a monografías".
Aunque a efectos bibliotecarios el concepto de monografía quizá pueda tener utilidad, a la hora de presentar con claridad la obra de un autor como Lluch esa vaga categoría, que elude apreciar la naturaleza y el contenido de los escritos, no parece la más adecuada. Así, las 76 "monografías" incluidas en la primera parte forman una mezcla heterogénea de libros, introducciones a libros, traducciones, conferencias, asesorías, documentos docentes o ministeriales, etc. Quizá hubiera sido más útil una ordenación cronológica de los escritos por años según la clase de publicación y la relevancia del contenido. Y el tercer problema radica en que ciertos criterios bibliográficos adoptados pueden conducir a sobredimensionar la obra efectiva de Lluch. La cuestión principal reside en el tratamiento de las diferentes ediciones de un mismo escrito. Por ejemplo, un libro de gran éxito editorial fue Desarrollo económico, publicado en 1973, con tres reediciones en castellano y tres traducciones al portugués, francés e inglés. ¿Se debe considerar como una o como siete obras?
Al adoptar la segunda opción, al menos se debería especificar que se está abultando el número de trabajos efectivos de Lluch, pues al no hacerlo aparece una cierta desmesura en los cómputos o cuadros totales, favoreciendo interpretaciones exageradas y dificultando los análisis bibliográficos comparativos. El ejemplo no es un caso aislado, existen numerosas publicaciones paralelas en catalán y en castellano y otras reediciones similares. Sin duda este problema, como los anteriores, puede resolverse en futuras ediciones de la Bibliografía que, por cierto, convendría publicar también en soporte digital de libre acceso. En cualquier caso, los problemas indicados no impiden apreciar la Bibliografia d’Ernest Lluch como un avance sustancial en el conocimiento de su obra.
Para concluir. Ernest Lluch nunca dejó de ser un hombre de las Luces y un economista de amplia mirada convencido del saludable poder de las ideas y de la relevancia de la economía –teórica, aplicada, histórica– para la vida y no sólo para la pizarra. Con sus escritos económicos y no económicos pretendió suministrar abundante combustible para que prendieran y circularan las Luces surgidas de la investigación, de la reflexión y de la deliberación crítica. Tres instrumentos indispensables para avanzar hacia una sociedad más laboriosa e igualitaria, hacia una democracia más integradora y pluralista, hacia un mundo más libre e instruido. Aspiraciones que forman la visión previa y el trasfondo de la bibliografía de Lluch. Una bibliografía –recordemos para terminar– en realidad inconclusa: su natural progresión, previsible en vista del firme auge de sus publicaciones en los últimos años, resultó truncada aquel 21 de noviembre de 2000 en que las pistolas del terror interrumpieron para siempre obra y vida de Ernest Lluch i Martín.