Libros de Economía y Empresa - Fundación Caja Duero

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II.   RESEÑAS

9.
La incidencia territorial del sector público español.

Libro: "Políticas públicas y equilibrio territorial en el Estado autonómico"

José Villaverde Castro

Desde que España se constituyó en lo que ha dado en llamarse el "Estado de las autonomías", el interés por las cuestiones de naturaleza territorial ha ido ganando enteros de forma decidida, haciéndolo el referido a las de índole económica de manera muy singular. Buena prueba de ello es la ingente cantidad de literatura que se ha producido al respecto, auspiciada por programas de investigación de instituciones prestigiosas (tales como, por ejemplo, FUNCAS, la Fundación BBVA o el IVIE) por la necesidad de conocimiento de la realidad económica de los propios gobiernos autonómicos, o por nuestra mera integración en la Unión Europea.

Dentro de esta plétora de publicaciones, aquellas que tratan de ofrecer, de forma concisa y ordenada, lo que podríamos denominar el "estado de la cuestión" sobre un aspecto determinado merecen una atención especial, pues no sólo ayudan mucho a los no iniciados en la materia a ponerse al día, sino que también son de utilidad para los especialistas, dado que les permiten sobrepasar, a menudo, el estrecho campo de su ámbito de investigación. Éste es el caso, precisamente, del libro que comentamos en esta ocasión, destinado nada menos que a poner de manifiesto cuál ha sido, hasta ahora, la incidencia territorial de las actuaciones del sector público español.

Dos cuestiones hay que considerar a la hora de evaluar un trabajo: su interés y su calidad. El interés del nuestro se justifica por su temática: teniendo en cuenta el enorme volumen de recursos que gestiona el sector público en nuestro país, el deseo de conocer los efectos territoriales que producen aquéllos parece sobradamente justificado. La calidad del trabajo, por su parte, está avalada por la trayectoria profesional de sus directores y de sus colaboradores. Ambas cuestiones hacen que, al menos desde nuestro punto de vista, el trabajo sea atractivo tanto para especialistas como para legos.

Nueve son los capítulos que configuran este libro, cada uno de ellos dedicado al análisis de un tema concreto, pero manteniendo el conjunto un hilo conductor muy claro: determinar el rol del sector público en el desarrollo regional de nuestro país. De esta manera, el primer capítulo aborda el marco legal de nuestro sistema autonómico y presta particular atención a la evolución del sistema de financiación autonómica, concluyendo, por un lado, que, pese a los avances logrados, éste ha mantenido un grado de inercia considerable y, por otro, que la autonomía y la corresponsabilidad fiscal se predican más de lo que se practican.

El capítulo segundo analiza la distribución espacial de los gastos e ingresos tributarios de las administraciones central y autonómicas, y su finalidad declarada es la construcción de un sistema territorializado de cuentas públicas que permita las comparaciones regionales y que determine el impacto de los flujos fiscales sobre la distribución regional de la renta disponible, para lo cual se calculan, previamente, los controvertidos saldos fiscales regionales. La conclusión más relevante es que el sector público ha contribuido de forma intensa a la reducción de las disparidades regionales en renta per cápita: aproximadamente un tercio de las diferencias se ha eliminado merced a la tarea desarrollada por el sector público.

En el capítulo tercero se presta atención a la forma en la que las regiones han utilizado su autonomía fiscal. Para ello, se examina, en primer lugar, el modo en que las regiones (teniendo en cuenta sus necesidades y/o preferencias) han aplicado sus recursos, lo cual implica acometer un análisis funcional del gasto, que plantea problemas de comparabilidad debido a los distintos techos competenciales de las comunidades autónomas; pese a ello, el principal resultado es que las políticas de gasto han sido bastante diferentes entre regiones. En segundo lugar, se examinan las políticas tributarias autonómicas, observándose que el margen de maniobra de los gobiernos es muy reducido y que, básicamente, ha sido empleado para reducir la carga fiscal de los residentes; esto es especialmente notorio en las comunidades de régimen foral.

Los capítulos cuatro y cinco del trabajo rompen, aparentemente, la estructura del libro, ya que se dedican a estudiar el fenómeno del crecimiento regional, primero, desde una perspectiva teórica, y después, mediante una aplicación al caso español. Así, en el capítulo cuatro se revisa lo que las teorías del crecimiento dicen acerca de los procesos de convergencia y divergencia, y se presentan, asimismo, algunas técnicas descriptivas que ayudan a entender mejor las conclusiones obtenidas más adelante: la vinculación de este capítulo con los anteriores se hace patente, sin embargo, cuando se examina el papel de la inversión pública como elemento de redistribución territorial. El estudio de la evolución económica de las regiones españolas se aborda en el capítulo cinco mediante el empleo de las técnicas antes mencionadas, obteniéndose al respecto unas conclusiones que no por conocidas dejan de ser importantes. Entre ellas cabe citar el avance en el proceso de convergencia, propiciado sobre todo por la evolución de la productividad, y el paralelo aumento de la concentración espacial de la población y la producción.

El capítulo seis centra su atención en uno de los asuntos más interesantes y controvertidos acerca del comportamiento del sector público: el impacto de la inversión pública en el crecimiento de la renta y el empleo regionales. Tras poner de relieve que las administraciones autonómicas han incrementado mucho su peso en la provisión de infraestructuras (tanto productivas como sociales) y examinar las dotaciones relativas de capital público, se calcula el impacto arriba mencionado mediante la estimación de un modelo de crecimiento y de evolución del empleo, señalándose, a continuación, cuál ha sido su aportación a la convergencia. La conclusión más llamativa es que la inversión pública contribuyó a la divergencia regional en el periodo preautonómico, mientras que tuvo una aportación sustantiva a la convergencia a lo largo del periodo autonómico (hasta 1995, año en el que concluye el estudio).

La influencia de las administraciones públicas sobre el desarrollo regional no se manifiesta únicamente en función de lo que éstas gastan por distintos conceptos, sino también en función de las políticas regulatorias que desarrollan. Dos casos evidentes de esto son los que se analizan en el capítulo siete, en el que se presta atención a las políticas industrial y comercial de las comunidades autónomas. La inexistencia de indicadores fiables del activismo de los gobiernos regionales limita mucho la posibilidad de obtener resultados concluyentes, pudiéndose señalar únicamente como tales la diversidad de políticas industriales y el carácter restrictivo de la libertad de mercado en las políticas comerciales.

Aunque interesante en sí mismo, el capítulo ocho es el que más rompe con la línea argumental del libro, ya que su objetivo es analizar la geografía del poder económico en España, sobre todo al hilo de los cambios tecnológicos y la integración de mercados que caracterizan lo que ha dado en llamarse "nueva economía". La consideración de distintos indicadores permite arribar a tres conclusiones obvias, pero importantes: que la concentración geográfica de las sedes de las grandes empresas ha ido en aumento, que esta concentración es mayor que la de la propia actividad económica y que las empresas de sectores regulados tienden a situar su sede donde está el regulador.

Para finalizar, el último capítulo presenta, como es habitual, las conclusiones más destacadas, lo cual hace de forma más sintética que en los capítulos previos. En esencia, el libro analizado presenta un panorama sencillo, pero esclarecedor, de la forma en que nuestro sector público ha incidido sobre el comportamiento económico de las regiones. Aunque un tanto desigual, tanto en el contenido de los capítulos como en el peso dado a cada uno de ellos, el libro sinteriza muy bien el "estado de la cuestión" y se lee sin demasiada dificultad, por lo que estamos convencidos de que contribuirá a que un público relativamente amplio pueda entender mejor y opinar con más conocimiento de causa sobre las interesantes cuestiones que se abordan en el mismo.