Libros de Economía y Empresa - Fundación Caja Duero

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II.   RESEÑAS

7.
Una salida al encuentro de nuestra realidad económica.

Eduardo Cuenca García

Libro: "El análisis de la economía española"

Después de setenta y cinco años de historia del Servicio de Estudios del Banco de España, nadie duda de su prestigio y de las aportaciones que sus componentes han ido haciendo al mejor conocimiento de nuestra realidad económica a lo largo de este periodo. En la medida en que las técnicas han ido mejorando, sus análisis han sido un referente por su calidad y profundidad.

Y es que, con el paso del tiempo, nuestras ideas sobre los temas que nos preocupan, por muy buenas que fueran, corrían el riesgo de que se estrellaran contra el duro cemento de la realidad si ignorábamos los cambios. El avance en las teorías ha contribuido, con modelos cada vez más precisos a evaluar las previsiones e incorporar un comportamiento más dinámico en los análisis, con resultados que se someten a una serie de contrastes de coherencia. A pesar de todo, debemos ser siempre conscientes de sus limitaciones.

Pues bien, este libro debería interesar a todos los que siguen los caminos de la economía, incluso el lector apresurado que tiene poco tiempo, escogiendo los capítulos que más interés le despierten. Sus páginas reflejan una visión de cómo está la economía española en estos momentos y, además, difunde y establece los métodos de análisis que utiliza en sus estudios, valorando sus fortalezas y debilidades.

Se trata de un trabajo de autoría colectiva, con una selección de los principales componentes del análisis de la economía española. Un elemento fundamental de su contenido es que subraya que hoy en día estos estudios deben llevarse a cabo teniendo muy presente su pertenencia a la Unión Económica y Monetaria, lo que supone grandes innovaciones en las prácticas analíticas tradicionales en economías con plena soberanía en el manejo de la política monetaria.

Además, en las actuales circunstancias, y ante posibles desequilibrios que se puedan presentar, es imprescindible evaluar las repercusiones que se derivan del hecho de que la política monetaria más apropiada para el conjunto del área pueda no ser coincidente con las necesidades internas de cada país; de ahí que el Banco de España tenga que estar preparado para actuar como la voz en el Eurosistema sobre los problemas de la economía española.

Otra idea que aparece subrayada es la de que en el funcionamiento de la economía española es imprescindible evaluar el influjo del entorno internacional. Nuestra pertenencia a la zona euro exige un esfuerzo especial en el análisis de los países que la componen, ya que de ellos derivan numerosas implicaciones que terminan afectándonos.

La influencia de otros factores internos como la estructura comercial y la productiva, o el grado de innovación y desarrollo tecnológico, para determinar las condiciones en las que nuestros productos acceden a los mercados internacionales son determinantes en unos mercados cada vez más disputados y concurridos.

La articulación de estos factores exógenos junto a otros internos se realiza fundamentalmente a través de las formulaciones teóricas establecidas en los modelos econométricos que se han estimado para los principales componentes de la demanda exterior.

Pero para entender dónde estamos e intentar predecir lo determinable, que no es todo, hay que conocer de dónde venimos y las tendencias que nos acompañan. Éste es otro intento enciclopédico y exitoso de este nuevo libro. En sus páginas se intenta demostrar empíricamente el salto adelante que ha dado España en los últimos veinte años. El Servicio de Estudios del Banco de España ha venido observando la evolución de la economía española, intentando, con una amplia información estadística y una continua revisión de sus hipótesis, elaborar previsiones del comportamiento de sus variables fundamentales y sus principales actividades.

Sin embargo, España arrastra dos problemas fundamentales: el paro, por la baja capacidad en la generación de empleo, por la gran amplitud en los movimientos del empleo según la fase del ciclo, la elevada temporalidad y la alta tasa sobre todo entre las mujeres; en segundo lugar, el desfase cuando se analizan los indicadores sobre tecnología y gasto en I+D, factores fundamentales para aumentar su crecimiento potencial.

También se insiste en este trabajo en que la competitividad de una economía no sólo depende de precios y costes, sino también de la productividad total de los factores, del marco institucional, la diferenciación de los productos, el fomento de las marcas, la potenciación de redes comerciales y ciertos activos intangibles relacionados con el capital técnico y humano en los que España presenta grandes carencias.

En definitiva, la posibilidad de mantener un diferencial de crecimiento a largo plazo depende de las mejoras relativas de productividad y competitividad que seamos capaces de conseguir, ya que en un área monetaria común las pérdidas relativas de competitividad sólo pueden ajustarse vía empleo y producción. Es necesario que establezcamos una referencia continua de comparación con las de nuestros socios europeos debido a que uno de los objetivos del proceso de integración es evaluar la tendencia en la convergencia real, utilizando los indicadores adecuados y tratando de identificar los obstáculos que impiden una mayor velocidad de aproximación a los países más avanzados. Convergencia, sincronía o diferenciales han pasado a ocupar el centro de atención de los análisis económicos.

La aplicación de algunas de las técnicas de análisis comparativo más relevantes ha permitido poner de manifiesto aspectos claves de nuestra economía en el contexto de la Unión Económica y Monetaria.

Por otra parte, saber que la economía española es más sensible a las fluctuaciones cíclicas que las de sus socios europeos es relevante para diseñar las políticas macroeconómicas adecuadas.

Se está avanzando también en la coordinación de las políticas económicas orientadas hacia reformas estructurales, que se centran fundamentalmente en la generación de empleo y en conseguir economías competitivas basadas en el conocimiento, donde para España se señalan algunas específicas como: aumentar la tasa de empleo femenino, reformas en las negociaciones salariales, fomentar la movilidad del empleo y aumentar la competencia en sectores como el eléctrico y el comercio minorista.

Todos estos cambios de las pautas de comportamiento de los agentes económicos en el marco de la Unión Económica y Monetaria han obligado a realizar esta reflexión profunda y de gran calado que ha asumido el servicio de Estudios del Banco de España. Se trata de la utilización de modelos estimados con datos correspondientes a regímenes distintos. Por esa razón, apuntan que en los próximos años se deberá mejorar el conocimiento de la economía nacional en el nuevo contexto y desarrollar modelos y técnicas de análisis y predicción que se adecuen plenamente al sistema actual en el que se desenvuelve.

Por lo que se refiere a la calidad de los factores productivos, entre sus carencias más notables está su déficit tecnológico, especialmente en la información y las comunicaciones. Asimismo, en el funcionamiento de los mercados destacan las rigideces en el de trabajo, que afectan al empleo, en el del suelo y el de servicios protegidos, responsables en gran medida de la inflación dual.

Pero en el seguimiento de la política económica es necesario contar con buena información estadística y utilizarla de la forma más adecuada. En este sentido, se puede afirmar que España dispone hoy de un sistema de estadísticas macroeconómicas de gran calidad; aunque se detectan algunas lagunas en aspectos sectoriales (especialmente en los servicios), en las de carácter microeconómico y las locales.

No basta con buenas estadísticas, hay que utilizarlas adecuadamente. La estadística económica es hoy una disciplina con gran rigor, cuyo dominio requiere una refinada especialización. Otro tema sería contar con series que cubran periodos de tiempo completos y de homogeneidad.

Entre todos los aspectos que se abordan en esta obra, como es lógico, se hace una mención especial al mecanismo de transmisión de la política monetaria. El hecho de que el tipo de cambio con los principales socios comerciales esté fijado irrevocablemente no significa que nuestra competitividad no se vea alterada por la evolución de los precios relativos, que varían en función del diferencial de inflación. Los movimientos del tipo de cambio del euro afectan también a la competitividad en el mercado único, ya que modifican el atractivo relativo que pueden tener en esos mercados los productos ofrecidos por países terceros.

Ésta y otras circunstancias tienden a incrementar las incertidumbres que rodean el estudio del mecanismo de transmisión de la política monetaria, dadas las múltiples dimensiones del proceso y las expectativas. Por lo tanto, son prioritarios los esfuerzos analíticos para mejorar la cualificación del mecanismo de transmisión monetaria, particularmente para un banco central y en el ámbito todavía poco explorado de una unión monetaria de numerosas y variadas economías nacionales. Parece necesario, en opinión de los autores, avanzar en la compresión y cuantificación de las interacciones de las variables financieras y reales y, en particular, en la información de carácter micro.

Una de las partes que despierta más interés en esta obra es el tratamiento que se hace de la política fiscal y de estabilización. Se pone el acento en la necesidad de conseguir un firme compromiso político de cumplir con los objetivos establecidos y aplicar los procedimientos de una manera estricta, y sin retrasos. En la medida en que el mantenimiento de unas finanzas públicas saneadas es un requisito imprescindible para alcanzar la estabilidad y las condiciones que favorezcan el crecimiento sostenido y equilibrado, el tema ocupa un lugar destacado en los trabajos del Servicio de Estudios.

En el análisis de las finanzas públicas se recogen los efectos de la política fiscal sobre la eficiencia y de las prestaciones sociales sobre el funcionamiento del mercado de trabajo.

Por su actualidad, resulta de gran interés el estudio y la preocupación del impacto del envejecimiento de la población sobre el gasto público, lo que influye en las técnicas de proyección a largo plazo y en los efectos de las reformas del sistema de pensiones, variando los de reparto o los sistemas mixtos que contengan algún elemento de capitalización.

Asimismo, sobre el sistema financiero, uno de los que ha sufrido mayores transformaciones y donde el Banco centra su mayor responsabilidad, se hace una evaluación especial. En España, una vez superada la crisis bancaria de 1978, se avanza en integrar los mercados de servicios financieros, eliminar su segmentación y facilitar las transacciones entre países.

Especialmente sensible es el capítulo dedicado al mercado de trabajo, la formación de salarios ligada a la inflación y su escasa relación con las circunstancias concretas de la empresa o de la actividad, los efectos de la inmigración (efectos sobre los salarios), la participación de hombres de edad avanzada, de las mujeres, los mecanismos de negociación salarial y las posibles alternativas respecto a la flexibilidad del empleo.

El mercado de trabajo en España se ha transformado profundamente en los últimos veinte años, creando ocho millones de puestos de trabajo, pero arrastrando graves problemas: la alta tasa de desempleo, la precariedad (uno de cada tres trabajadores) y una excesiva segmentación.

Respecto a la flexibilidad del empleo, se detectan las consecuencias y las vías de superación de los problemas derivados de la dualidad entre trabajadores fijos y temporales, y sus consecuencias negativas sobre las decisiones de invertir en capital humano y, en definitiva, la productividad. La lucha contra la temporalidad ha sido el eje de la reforma firmada en mayo de 2006, que intenta poner orden en los problemas generados con la de 1984 y no resueltos posteriormente.

El Banco de España se preocupa también por la competitividad, su capacidad para adaptarse a un entorno global cambiante y sus posibilidades de crecimiento. En su versión más tradicional, la competitividad aparece vinculada a sus resultados comerciales; sin embargo, este concepto está expuesto a críticas al quedar demostrada la ausencia de un vínculo directo entre la mejora de los precios, los costes relativos de una economía y su posición en los mercados internacionales.Al mismo tiempo, se desvelan las capacidades de las empresas para establecer mecanismos más activos de competencia mediante la diferenciación de su producto o a través del diseño y la calidad, así como la influencia de otros factores más estructurales relacionados con los aspectos tecnológicos, organizativos e institucionales.

A su vez, estos factores se encuentran estrechamente ligados a la dotación de infraestructuras y a la calidad de la formación y la educación, que permite una mejor adaptación a los nuevos conocimientos y a la tecnología.

Otros capítulos ahondan en las posibilidades estratégicas de las empresas, entendidas como un conjunto de activos intangibles, en el que, junto a la capacidad de innovación, destacan las habilidades organizativas y de gestión. Por otra parte, se considera la existencia de un entorno institucional que impulse la acumulación de capital, facilite la innovación y su difusión a todo el sistema económico y promueva una adecuada asignación de recursos.

En este contexto, según el Banco de España, cada vez es más necesario el conocimiento de las políticas microeconómicas en áreas en las que no pueden acceder los instrumentos tradicionales de gestión de la demanda agregada. La participación de España en la Unión Económica y Monetaria le ha dado más relieve a estas políticas. Partiendo de estas premisas, las políticas microeconómicas pueden contribuir a corto plazo a mejorar la adaptación de la oferta a los requerimientos de la demanda, pero, sobre todo, a largo plazo hacen posible una mejor utilización de los factores productivos y la expansión del producto potencial.

La descentralización de competencias normativas y de gastos con las comunidades autónomas y corporaciones locales, que han adquirido importancia en algunos sectores como urbanismo o comercio minorista, han acentuado el valor de la dimensión geográfica en estos estudios. No obstante, la información estadística sobre estas parcelas es muy limitada y de naturaleza muy heterogénea.

En el caso de la industria de red o red de infraestructuras, que conecta la producción de bienes y servicios con los consumidores, se cubren actividades tan diversas como electricidad, gas, transporte, telecomunicaciones, correo, etc. Estas industrias han permanecido tradicionalmente al margen de la competencia debido a que el coste fijo de la red era muy elevado. Pero los cambios tecnológicos y en la demanda han provocado transformaciones en la competencia en la red, segmentando las actividades que han tenido como consecuencia la ampliación de la oferta y el aumento de la calidad de los servicios, y que conducen a la reducción de precios.

En la medida en que la producción de las industrias de red se utilice como input de otras actividades económicas, el descenso de los precios tras la liberalización se extiende a otros sectores.

Banco de España (Madrid)

Aunque es cierto que en los análisis de los bancos centrales existen sesgos de especialización en los precios, la inflación y las variables financieras, ello no supone un obstáculo para que también se ocupen de otros temas que se puedan entender como prioritarios en una situación concreta de la economía.

En general, los mercados segmentados de productos, la amplitud y la complejidad y la ausencia de información y el carácter incipiente de algunas de estas parcelas de estudio hacen necesario continuar avanzando en la construcción de indicadores sectoriales y en el análisis del grado de regulación que éstos soportan, prestando especial atención al impacto del marco regulatorio en la formación de los precios.

La obra aporta otros trabajos que cubren: la vivienda, por sus peculiaridades; el comercio interior, en defensa del pequeño comercio; las decisiones de demanda de hogares y empresas; las privatizaciones, y el comportamiento de los hogares y las sociedades no financieras.

En definitiva, este trabajo tan atractivo aparece como una sucesión de escenas, cada una de las cuales aporta una pincelada más al conocimiento de nuestra economía. A pesar de la riqueza de los temas y su complejidad en algunos casos, su lectura es ligera, con una prosa concisa y directa, especialmente recomendable para aquellos que disfruten con la Economía y con el encanto de las previsiones.

La estructuración de sus capítulos es tan precisa que en algunas partes se hace difícil aparcar su lectura. En cada una de sus partes se buscan las raíces menos evidentes a los problemas creados y arrojan nueva luz sobre otras obras. Todas las voces se reúnen finalmente en la voz única que otorga significado a este conjunto de fragmentos dispersos.

Existen pocos trabajos capaces de ofrecer un dominio de las materias y de las formas como el que presenta este libro. Una obra madura en la que la calidad y el buen hacer de sus autores son, en mi opinión, indudables.