II. RESEÑAS
5.
Competitividad de la empresa industrial española.
César Camisón Zornoza
CONSTITUYE YA UN TÓPICO hablar de
los problemas competitivos de la empresa
española, empleando como argumentos hechos
incontestables: su atraso tecnológico,
su escasa inversión en I+D+i, su reluctancia
a penetrar en los mercados exteriores, su
reducido tamaño, por no citar su obcecación
en la competencia basada en costes.
Pero la reflexión serena y sosegada sobre la
competitividad de la empresa española requiere
no abundar en estos lugares comunes
ni en discursos panegíricos inflamados
de la oratoria política, sino investigaciones
profundas y contrastadas que diagnostiquen
el estado actual de nuestro tejido empresarial,
permitan interpretar mejor sus
respuestas ante la dinámica de cambios que
afronta la empresa industrial moderna y
aporten ideas útiles para el diseño de estrategias
públicas y privadas atinadas. El libro
cuya reseña aquí ofrecemos es una pieza de
gran interés en esta dirección.
El análisis de las características, las estrategias,
las políticas y los sistemas de gestión
de la empresa española responde a inquietudes
intelectuales fundamentales de
un especialista en el campo de la empresa
y su gobierno. La empresa hispana es un
campo de estudio excelente para contrastar
y enriquecer las ideas extraídas de la
reflexión teórica, por ser una realidad desconocida
en muchos puntos. En singular,
esta población urge de investigaciones sobre
su proceso de adaptación a los cambios
de los mercados y de las condiciones
competitivas internacionales, siendo el
análisis de los procesos de innovación inseparable
del debate internacional impulsado
desde principios de los años 90 sobre
las bases microeconómicas de la competitividad.
De ahí que el objetivo principal
de estudio para la dirección estratégica y
la economía de las organizaciones se haya
centrado en una cuestión controvertida:
las razones del éxito o del fracaso de las
organizaciones.
Sin embargo, la convergencia de la investigación
española sobre la competitividad
y el éxito empresariales, aunque imprescindible
para el bienestar colectivo, ha
sido ralentizada por diversos problemas
que lo han hecho durante décadas un tema
vidrioso.A los problemas de conflictos
de visiones y objetivos se añaden otras dificultades,
relativas más bien a la perspectiva
de análisis, al propio concepto y a la
disponibilidad de datos para su prognosis
empírica. Una consecuencia indeseable de
este estado de cosas es el atraso del conocimiento
existente sobre la competitividad
de la empresa española respecto a la
disección de la competitividad nacional.
Comentar el proceso de cambio de la
empresa española no es tarea fácil. La
Economía dispone de un amplio arsenal
de indicadores especialmente diseñados
para capturar los agregados que son su objeto
central de interés. Las finanzas disfrutan
de ricas bases de datos contables y
bursátiles. En cambio, la administración de
empresas no goza en igual medida de instrumentos
semejantes. Los estados contables
son una fuente débil a la hora de analizar
las características internas de una
empresa, puesto que prescinden de los activos
intangibles que precisamente serán
los recursos estratégicos más importantes
de la empresa por ser su fuente de competencias
distintivas. Es por ello por lo que
se necesitan otros instrumentos más adecuados
para aproximarnos a la realidad de
los recursos y capacidades de todo tipo
poseídos por dichas empresas. No podemos
obviar la creación relativamente reciente
de nuevos sistemas de datos para una aproximación
al conocimiento de la empresa española, tanto por el INE como por la Encuesta sobre Estrategias Empresariales de la
Fundación SEPI. Sin soslayar su interés,
tienen un problema para el análisis microeconómico
de la competitividad: nos dan
datos de manera global y agregada, con los
problemas de generalización que ello conlleva
en una disciplina donde importan
mucho más las diferencias que las medias.
La segunda gran barrera ha sido ideológica.
El estudio de la empresa y sus formas
y métodos de gobierno ha sufrido una
marginación casi absoluta hasta mediados
de la década de 1980. No es sólo que, por
increíble que parezca a cualquier observador
internacional procedente de naciones
desarrolladas, nuestras titulaciones en dirección
de empresas adolecían de ausencias
dolorosas de formación en materias
críticas, como gestión de los recursos humanos
o gestión de la calidad (que, dicho
sea de paso, nuestros ilustres legisladores y
expertos tampoco tuvieron a bien considerarlas
áreas fundamentales de obligado seguimiento
para los licenciados en administración
y dirección de empresas hasta
hoy), sino que incluso los propios departamentos
de economía de la empresa estaban
mayoritariamente especializados en finanzas
y operaciones, con muy pocos
investigadores consagrados a los problemas
de la dirección general, la organización o la
estrategia de empresa. Además, la empresa
española tuvo que afrontar la gran crisis
económica internacional de los años 70-80
en un clima de progresivo deterioro del
concepto y de la visión de empresa y de
empresario. En algún otro escrito he recordado
que algún comentarista económico
escribió acertadamente, a principios de los
años 80, que este deterioro llegó a exhibir
síntomas de virulenta alergia empresarial,
al menos durante los primeros años de la
transición política.
Afortunadamente, el último decenio del
pasado siglo ha presenciado un enderezamiento
de este complicado panorama, tanto
en el ámbito del pensamiento como en el
de la información. Un resultado meridiano
ha sido el ascenso meteórico de los investigadores
enfocados hacia la investigación
empresarial. Desgraciadamente, la modernización
ideológica no ha ido acompañada
suficientemente por la transparencia informativa.
La academia en economía y administración
de empresas ha sentido así la necesidad
de desarrollar estudios empíricos
ad hoc sobre aspectos de la vida empresarial
excluidos de la estadística pública. Sin
ánimo exhaustivo, merecen una mención
especial estudios como los de García Pérez
de Lema, dir. (2002), Camisón (2001, 1997)
y De Pablo y Rodríguez, dirs. (1996). Desarrollando
y perfeccionando esta senda, el
proyecto de investigación dirigido por el
profesor Emilio Huerta, con la colaboración
de otros investigadores de la Universidad
Pública de Navarra, supone un hito
en el conocimiento de la empresa española.
El rigor con que se ha abordado la investigación,
así como la propia extensión
de la muestra manejada (965 establecimientos
industriales de 50 o más trabajadores),
lo hacen un modelo ejemplar para
el trabajo empírico en el campo.
La investigación entronca directamente
con la literatura internacional consagrada
al análisis de los procesos de transformación
de la empresa occidental, frente a la
dinámica de cambios cuasi revolucionarios
o radicales que su entorno está plasmando,
suscitada en la mayoría de países industrializados
desde principios de los años 90.
Sumándose a los ya seminales trabajos de
Chandler y al multinacional proyecto sobre
el proceso de cambio en la industria
del automóvil dirigido por Womack, Jones
y Ross en el MIT, Osterman y Dertouzos
en Estados Unidos, Ackroyd y Procter en el
Reino Unido, Morita, Porter, Takeuchi,
Sakakibara, Abegglen y Stalk en Japón, entre
otros, han aportado valiosos estudios
para reconocer las pautas de cambio que la
empresa occidental ha debido de asumir,
extendiendo nuevas prácticas y sistemas
de gestión de las personas y los procesos.
El objetivo genérico del proyecto ha sido
desarrollar un estudio interdisciplinar
del proceso de innovación tecnológica y
organizativa de la empresa hispana, que
permita calibrar el capital organizativo y
humano de que dispone. Para ello, se investigan
las iniciativas y prácticas que la
empresa industrial nacional está desarrollando
en tecnología y organización del trabajo
para mejorar su capacidad de competir.
La innovación organizativa se estudia en
cuatro ámbitos: tecnología, calidad, recursos
humanos y arquitectura organizativa.
El libro detalla la limitada penetración
de estos sistemas avanzados y de las mejores
prácticas de gestión en la empresa española,
desvelando pues las debilidades y
riesgos que aún penden sobre su futuro
competitivo. La interpretación que los autores
hacen sobre la dinámica de cambio
de la empresa industrial española apunta
que es aún modesta y lenta, planteando serias
incertidumbre sobre su éxito en la
adaptación al entorno. No obstante, la investigación
reconoce igualmente la heterogeneidad
de la población manufactura española,
concretando una taxonomía en
tres modelos organizativos: empresas atrasadas
(22%), empresas en transición o experimentación
que han avanzado en alguno
de los cuatro elementos antes citados
(54,8%), y empresas avanzadas que están
incorporando estrategias innovadoras en
todos los ámbitos y que superan claramente
en desempeño al resto (23,3%). Las empresas
con sistemas avanzados de gestión
se peculiarizan por focalizarse simultáneamente
en el coste, la calidad y el servicio,
incorporando activamente nuevas tecnologías
y sistemas de gestión de la calidad; por
organizaciones poco jerárquicas, más horizontales
y abiertas al intercambio de información,
por promover políticas de recursos
humanos que incentiven el aprendizaje
continuo, el trabajo en equipo y la participación,
y por concertar relaciones de cooperación
con proveedores y clientes.
Las lecciones extraídas del conocimiento
disponible con el estudio permiten entresacar
ejemplos de gran valor para la dinámica
de la competitividad empresarial.
El libro supone un test para ejercicios de benchmarking por las empresas industriales
españolas, que permita desarrollar sobre esta
base estrategias más sólidas de mejora de
su posición competitiva. La prognosis es
asimismo una contribución de base para el
diseño de políticas públicas de mejora de la
competitividad, que permitan remover las
barreras internas y externas a la organización
que están frenando el ritmo de adopción
por la empresa industrial española de
las innovaciones organizativas identificadas
como buenas prácticas de gestión.
No puedo terminar esta reseña sin loar
el esfuerzo de la Fundación BBVA en el
avance y la difusión del conocimiento económico
en España, fruto maduro del cual es
el proyecto de investigación cuyos resultados
se plasman en el libro comentado. El
programa de ayudas a la investigación económica
de esta institución es una iniciativa
ejemplar que ojalá más organizaciones secunden.
El bienestar social de las futuras generaciones
depende, en cierto grado, de que
instituciones con poder para apalancar la
creación de conocimiento sobre la gestión
de la empresa española empiecen a comprender
que también es obra social ayudar
al estudio de cómo mejorar la generación de
riqueza, pues, al fin y a la postre, la sostenibilidad
del progreso cultural y artístico en
una sociedad avanzada se cimenta en la
multiplicación de excedentes y en el desarrollo de los mercados,más que en acciones
de mecenazgo.
Del mismo modo, ojalá que las lecciones
aprendidas de esta investigación conciencien
a quienes competa de la necesidad de
diseñar planes de estudio que forjen auténticos
hombres de empresa, conocedores de
las modernas filosofías y técnicas de gestión,
entre ellas las innovaciones organizativas
que están marcando el rumbo de la competitividad
hoy en día: gestión de la tecnología
y la innovación, gestión de la calidad, gestión
de los recursos humanos, estrategias
competitivas, comportamiento organizativo
y dirección internacional no pueden ser materias
cuya inclusión en las titulaciones de
administración de empresas se dejen al albur
de las mayorías en las comisiones de reforma
internas a cada Universidad, sujetas a
criterios bien distantes de la excelencia académica
y de la necesidad social. El punto en
que nos situamos, de reforma y armonización
de los sistemas y títulos universitarios
en el ámbito europeo, hace este libro singularmente
oportuno como material de reflexión
para este reto.