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Foto de un avión en pista

III.   ESTADO DE LA CUESTIÓN

18.
Una panorámica sobre la literatura en torno a las privatizaciones.

Pedro Durá Juez

AUNQUE PODRÍAMOS CONSIDERAR diversos precedentes, el comienzo de lo que hoy conocemos como política de privatizaciones suele situarse a finales de los setenta, con la llegada al poder del gobierno conservador en el Reino Unido. Esta política se ha constituido en una de las principales exportaciones británicas, extendiéndose, en distinto grado, por países de los cinco continentes. Aunque realicemos alguna excepción, nos vamos a centrar en los trabajos sobre privatizaciones, entendidas como el traspaso al sector privado de empresas hasta ese momento públicas, publicados en formato de libro.

El título del artículo de Kay y Thompson (1986), “Privatisation: A policy in search of a rationale”, refleja bien uno de los principales propósitos de la literatura en los primeros años de implementación de la política de privatizaciones. El importante libro de Vickers y Yarrow (1988) cumple, en parte, con este objetivo, convirtiéndose en el libro básico de referencia en lo que se refiere al análisis económico de la política de privatizaciones. A pesar del tiempo transcurrido desde su publicación, va a ser el primer libro en el que nos vamos a detener, debido a su influencia posterior. Así, una buena parte del desarrollo posterior de la literatura se realiza sobre aspectos ya tratados en esta obra, y muchas de sus ideas han sido repetidas y asumidas en infinidad de trabajos posteriores (en ocasiones de un modo demasiado mecánico, defecto en el que también se incluye el autor de esta lineas).

Foto de Margaret Tharcher, primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990

Sus cerca de medio millar de páginas están divididas en dos partes. La primera ("Perspectivas teóricas") se convirtió en la referencia sobre la racionalidad económica de las privatizaciones. En esta parte los autores utilizan diversos aspectos de la teoría económica para analizar en qué contextos se podría predecir un mejor comportamiento de la propiedad privada y en cuáles ese apoyo teórico sería débil o ambiguo. Lo interesante de esta primera parte es cómo sus resultados (algunos quizá sencillos, como el de la superioridad de la propiedad privada en contextos competitivos) se obtienen recurriendo a desarrollos teóricos muy diferentes y que, en muchos casos, habían tenido un desarrollo muy reciente (principios de los ochenta) o, incluso, estaban en pleno desarrollo. Entre estos enfoques teóricos podríamos citar, la teoría de la agencia, de los contratos e incentivos, de la elección bajo incertidumbre, de los derechos de propiedad, de la elección pública, de juegos, de la regulación y del mercado de control societario. Por tanto, quizás uno de los méritos de esta parte sea el de compilar los diversos enfoques teóricos con aplicaciones sobre las privatizaciones (dando lugar a que en ocasiones se defina la teoría económica de las privatizaciones como una tela de araña analítica).

La segunda parte es un análisis y discusión del programa británico de privatizaciones. Si estuviéramos interesados sólo en la teoría económica de las privatizaciones, sería un error seguir el consejo (que, por otra parte, recibí cuando empezaba a adentrarme en estos temas) de centrarse únicamente en la parte primera. Así, la parte segunda utiliza el programa de privatizaciones británico como una excusa para ir aplicando los conceptos teóricos desarrollados en la primera parte, e incluso va introduciendo conceptos nuevos necesarios para seguir el hilo argumental. De este modo, el libro está planteado de tal forma que no sólo la primera de sus partes serviría para seguir la segunda, sino que esta última también sería necesaria para asimilar, aplicar y, en algunos casos, extender los conceptos teóricos de la primera.

Finalmente, el libro es bastante crítico con el programa de privatizaciones británico realizado hasta el año 1987, debido a la débil atención prestada (por ejemplo, con BT y British Gas) al principal objetivo, desde un punto de vista teórico, que ellos establecen para las privatizaciones: la mejora de la eficiencia económica del sector en el que actúa la empresa. Este objetivo necesitaría de una decidida política de fomento de la competencia, y la privatización debería servir para ayudar a esta política. Parece que en las privatizaciones británicas posteriores (como el sector eléctrico o el sector del agua) se prestó más atención a los aspectos de la competencia posterior a la privatización, siguiendo en parte las recomendaciones contenidas en esta obra.

Desde una perspectiva actual, el libro de Vickers y Yarrow (1988) tiene diversas carencias teóricas, entre ellas la escasa atención prestada a la influencia de los aspectos relacionados con la credibilidad y reputación de los gobiernos en la implementación y en los resultados esperados de las políticas de privatizaciones. Con posterioridad, se desarrollan muchos de los aspectos contenidos en esta obra y se profundiza en ellos, y también se incide en otros nuevos como el comentado de la credibilidad. En todo caso, la literatura se desarrolla, en su mayor parte, a través de artículos de revistas. Un resumen de esta literatura se encuentra, por ejemplo, en Bortolotti y Siniscalco (2004), que se comenta más adelante.

Antes de pasar a libros publicados dentro de la actual década, realizamos unas breves referencias a los años noventa. Podríamos empezar citando tres trabajos. Dos de ellos son libros colectivos que, principalmente, analizan la experiencia privatizadora en diversos países no europeos –algunos tan pintorescos como Sri Lanka o Trinidad y Tobago– (Bennett, ed., 1997; OECD, 1996). El otro, es un libro de Kikeri et al. (1998), el cual, si bien es breve, es muy sustancioso, pues recoge algunas de las enseñanzas de la experiencia que se han ido recopilando en el seno del Banco Mundial. Especialmente interesantes son, por ejemplo, las consideraciones sobre las condiciones para el éxito de un programa de privatizaciones (entre ellas, la de la credibilidad) o sobre el importante papel que pueden desempeñar los gestores de las empresas públicas a veces acelerando los procesos de venta y en otras ocasiones retrasándolos (con diversas tácticas como, por ejemplo, la de argumentar la necesidad de acometer nuevas inversiones antes de proceder a la venta).

Por otra parte, en esta década surge una abundante literatura dedicada a los países en transición a una economía de mercado, en los cuales las privatizaciones tienen un destacado papel. Citamos sólo dos libros. El libro de Blanchard et al., (1993) tiene el interés derivado de que sus autores estaban teniendo un papel activo en el asesoramiento a estos países. Por ello, el enfoque de la obra, además de valorativo sobre las actuaciones adoptadas, es en gran parte normativo. Uno de los beneficios de las privatizaciones que se destaca es el de disminuir la capacidad negociadora de los ministros del ramo, que en estos países suelen actuar como conseguidores de privilegios y subvenciones para las empresas públicas que de él dependen, así como levantando barreras a la entrada de nuevos competidores en los sectores en que actúan. En el segundo, de Iatridis y Hopps, eds. (1998), un libro colectivo, se analiza y destaca la gran diversidad de situaciones entre los diferentes países del Este. En el capítulo segundo, se señala cómo uno de los principales errores de las privatizaciones estaba siendo el destacado por Vickers y Yarrow (1988) en las primeras fases del programa británico, consistente en prestar una escasa atención al desarrollo de la competencia en la fase post-privatización. Este hecho puede generar unos efectos más negativos en países que precisamente están tratando de introducir una economía de mercado.

En la segunda mitad de la década de los noventa ya ha transcurrido cierto tiempo desde el comienzo de la política de privatizaciones, y esto genera que se desarrolle una amplia literatura empírica sobre sus resultados. Sobre este tema, la referencia principal es la de Megginson y Netter (2001), libro en el que se clasifican, resumen y comparan un importante número (casi 80) de los estudios empíricos realizados (especial utilidad revisten las tablas-resumen).

Entrando ya en la actual década, realizamos un paréntesis en la línea argumental para mencionar el libro de Sclar (2000), que se refiere a la acepción del término privatización más utilizada en Estados Unidos. En este caso se refiere no a la venta de empresas, sino a la práctica de contratar con empresas privadas bienes y servicios financiados con fondos públicos. Este trabajo realiza un buen resumen de las ideas centrales de la literatura económica relevante (capítulos 1, 2 y 5) y, sobre todo, la aplica cuando analiza diversos casos de estudio con los que ilustra su argumentación. Contiene algunas ideas provocativas (por ejemplo, que desde la época de Reagan, a pesar de toda la importante corriente a favor de incrementar las contrataciones con el sector privado, la proporción de dinero público que se gasta a través de este sistema es aproximadamente la misma, en torno a la mitad) y resalta que los límites de esta política tienen su origen en razones similares a aquellas por las que las grandes empresas privadas encuentran la externalización útil pero limitada (costes de transacción, información imperfecta, comportamiento estratégico de los contratistas...). Quizás algunas de sus conclusiones se fundamentan excesivamente en alguno de los ejemplos, que, como Sclar (2000: 156) reconoce, "por sí mismos no prueban ni desaprueban nada". En todo caso, los ejemplos utilizados son útiles en su función de ilustrar las ideas teóricas y están expuestos de una manera amena. El libro finaliza con ocho reglas prácticas.

Cerrando el paréntesis, y volviendo al concepto de privatizaciones que veníamos utilizando, el libro de Schipke (2001) es novedoso, ya que intenta trasladar el énfasis de la explicación de las causas por las que se han extendido las privatizaciones hacia motivos macroeconómicos. Según su argumento, las razones macroeconómicas tendría una mayor capacidad explicativa para entender este fenómeno, y en la explicación de esta hipótesis tendrían un papel importante las razones políticas. Una debilidad del libro es su escasa profundización en las explicaciones de sus hipótesis, que, en algunos casos, podemos catalogar de superficiales (por ejemplo, cuando se explican los nexos teóricos de las privatizaciones con la tasa de crecimiento a largo plazo, o cuando analiza el ciclo político). Por eso, aunque el enfoque del libro puede tener aspectos positivos, quizá su subtítulo (The Macroeconomics of Privatization) puede parecer algo ambicioso.

Pasamos finalmente a comentar tres de los libros aparecidos más recientemente, de características muy diferentes. El primero ha sido editado por Parker y Saal (2003) y presenta las ventajas e inconvenientes de un libro colectivo. En su mayor parte (16 de sus 26 capítulos) se dedica a la descripción y el análisis de la experiencia privatizadora a lo largo del mundo. Son capítulos de utilidad muy diversa, pero que realizan una panorámica actualizada de la extensión que ha alcanzado esta política. La parte final (cinco capítulos) esta dedicada a un tema que cada vez está revistiendo mayor importancia en la literatura: la regulación de los sectores a los que pertenecen las empresas privatizadas, mientras que la primera parte (cuatro capítulos) se refiere a temas genéricos de la política de privatizaciones. Hay dos capítulos dedicados a la historia y los métodos de las privatizaciones que, quizá, sufran de ser excesivamente descriptivos. Entre los otros dos capítulos uno se centra en glosar los beneficios de las privatizaciones,mientras que el otro realiza un análisis escéptico de esta política. Quizás el segundo es más interesante, ya que el primero ofrece una reiteración de argumentos ampliamente reproducidos, aunque ninguno de los dos se introduce en los importantes matices y sutilezas de los argumentos considerados.

El libro de Bortolotti y Siniscalco (2004) tiene la utilidad de ser un libro que, en pocas páginas, realiza una buena panorámica global y actualizada de diversos aspectos de las privatizaciones, tales como: sus fundamentos teóricos, su extensión a lo largo del mundo, sus factores explicativos, los mecanismos por los que los gobiernos se reservan parte del control. Por tanto, desde este punto de vista, es una referencia útil para introducirse en la materia. Sin embargo, el autor se propone unas metas muy ambiciosas al plantear que trata de proporcionar algunas respuestas a una serie de importantes preguntas sobre las motivaciones de los gobiernos. Aunque el análisis resulta atractivo, intentando ofrecer evidencia empírica de las diversas hipótesis que plantea, los resultados conseguidos están algo lejos de los objetivos planteados.

El trabajo de la OECD (2003) complementa las obras que hemos ido comentando, ya que su propósito no es el de analizar la racionalidad de la política de privatizaciones ni la evidencia empírica de sus resultados. Por el contrario, se centra en las ideas sobre la implementación de las privatizaciones, es decir, sobre sus métodos y técnicas. Por ello, la parte primera ("Una panorámica de las políticas de privatización en los países de la OCDE") tiene una menor utilidad, y es la segunda la que reviste un mayor interés. En esta parte se realiza una descripción de diferentes obstáculos y problemas que pueden surgir en las diferentes etapas de la implementación de un programa de privatizaciones, y contiene comentarios especialmente útiles sobre diferentes aspectos (aunque, en muchas ocasiones, se echa en falta una toma de postura más clara). Por ejemplo, se puede destacar el énfasis que se pone en la credibilidad y el compromiso del gobierno para desarrollar con éxito un programa de privatizaciones (se habla de la necesidad de que se cuente con señales claras al "más alto nivel") o el tratamiento de los diversos conflictos de intereses que pueden surgir, por ejemplo, con los asesores externos o con los gestores de las empresas que van a ser privatizadas.

Concluyendo estas líneas, llega a nuestras manos el libro de Megginson (2005), que acaba de ser publicado. Se trata de un trabajo extenso (más de 500 páginas) que se centra en el análisis de la práctica de las privatizaciones y de sus resultados. El último capítulo, "Las lecciones y el futuro de las privatizaciones", es interesante no tanto por estar dedicado al futuro de esta política como por la recopilación que se realiza de las lecciones aprendidas de la experiencia (que se resumen en nueve) y también por las cuestiones que quedan sin resolver sobre las privatizaciones (que agrupa en seis bloques). El libro parece, en principio, recomendable desde varios puntos de vista, pero necesitaría de un análisis más profundo. Por tanto, podría ser un candidato para protagonizar una reseña en un número posterior de esta revista.