II. RESEÑAS
11.
Dos aproximaciones al sector público (I).
Nuria Badenes Plá
POCAS VECES PROPORCIONA tanta satisfacción
leer un libro como Public Finance and Public Policy. El objetivo que pretendía
su autor, Jonathan Gruber, citando sus palabras
textuales, era el de "... llevar a las aulas
los temas (de las portadas de los periódicos
de todos los días) mezclando... teoría,
evidencia empírica... y aplicaciones políticas
relevantes". Gruber ha logrado esto y
mucho más, porque si bien este libro es
claramente un manual de referencia en el
ámbito académico, también supone un
apoyo básico fuera de las aulas. Nadie como
Jonathan Gruber, quien presenta una
dilatada experiencia como académico, investigador
y policy maker, podía haber obtenido
un resultado tan excelente como el
que ahora reseñamos, y es que el autor ha
sabido extraer lo mejor de cada una de sus
facetas.
Como policy maker, el autor ha trabajado
para el Tesoro estadounidense en el Departamento
de Política Económica, lo que
le ha permitido un contacto directo con la
praxis. Esto queda reflejado en Public Finance and Public Policy, y su experiencia
acumulada no hace más que mejorar el libro.
Apenas leídas unas pocas páginas, el
lector tendrá la impresión de hallarse ante
una disciplina cuyo conocimiento resulta
imprescindible en el conjunto de la Economía,
porque ante cada cuestión se le habrá
mostrado una aplicación que así lo
constata. Todas las aplicaciones prácticas
se muestran de manera concisa y didáctica,
y allá donde es necesario un conocimiento
matemático más profundo, se remite
a los apéndices.
Como investigador, Gruber ha demostrado
una productividad increíble publicando
en revistas de primer nivel mundial. Sus aportaciones no se circunscriben
a un área particular; al contrario, es posible
toparse con sus hallazgos en áreas tan
variadas como la economía de la salud en
general y el tabaco en particular, el riesgo
y los seguros (en especial las pensiones de
jubilación o el seguro de desempleo), los
sistemas fiscales y sus efectos, la protección
a la familia o el mercado de trabajo,
por citar solamente algunas. Este conocimiento
general le confiere al autor una visión
de conjunto que queda patente en Public Finance and Public Policy. No es lo
mismo escribir sobre temas que se conocen
que sobre temas que se dominan, y
por ello la tercera parte del libro, donde se
abordan todos los seguros públicos –desempleo,
salud, jubilación discapacidad–, es
especialmente brillante.
Como académico, demuestra consciencia
de que los estudiantes reclaman temas
atractivos, que tengan que ver con la problemática
del día a día, y al mismo tiempo,
enfoques prácticos. Los estudiantes se
cuestionan con frecuencia la utilidad o
practicidad de lo que estudian, y ven como
mundos alejados la teoría y la práctica.
Con esta obra queda patente que la
Economía pública es una materia que impregna
muchos aspectos cotidianos de la
vida, y que el sector público está detrás de
hechos como el que el tabaco sea cada vez
más caro, que el protocolo de Kyoto fije
niveles máximos de contaminación, que
los que se han jubilado cobren una pensión
sustitutiva de su salario, que sea obligatorio
escolarizar a los niños o que el
matrimonio nos pueda hacer pagar más
impuestos. A los profesores nos va servir
también de gran ayuda, ya que si bien los
temas tratados son los que se consideran
estándar en un curso de Economía pública,
la ordenación de los temas y la forma
de presentarlos es práctica y novedosa.
Al comparar este manual con otros utilizados
masivamente (Albi et al., 2004;
Atkinson y Stiglitz, 1988; Boadway y
Wildasin, 1986; Cullis y Jones, 1992;
Musgrave y Musgrave, 1992; Rosen, 2002),
destaca el que Public Finance and Public Policy incorpora muchos más ejemplos
prácticos y aplicaciones de política, sin
abandonar por ello el rigor en la exposición
de la teoría. Sin tratar de desmerecer
ninguno de los manuales citados, que constituyen
referencias obligadas, este nuevo es,
sin duda, mucho más ameno y atractivo.
Los 25 capítulos de este libro comprenden
todos los temas obligados de Economía
pública, abordados con una profundidad
sorprendente en "solamente" 718 páginas.
Estamos ante la excepción que confirma
la regla de que quien mucho abarca
poco aprieta. El libro se divide en cuatro
partes, la primera de las cuales se denomina
introducción, pero muy bien podría
constituir un libro independiente. En el capítulo
1, se justifica la intervención pública
y se motiva el estudio de la Economía pública,
lo cual constituye un aperitivo para
el banquete posterior. El capítulo 2, de herramientas
teóricas, repasa todo lo esencial
para poder comprender los capítulos posteriores
sin caer en lo farragoso. El capítulo
3 constituye una de las aportaciones estrella
del libro: herramientas empíricas. Se
explican aquí con sencillez pasmosa cuestiones
econométricas tradicionalmente
complejas como la diferencia entre correlación
y causalidad, variables de control,
experimentos naturales, estimadores de
diferencias en diferencias, modelos estructurales
y formas reducidas, series temporales
y datos de sección cruzada. El capítulo
4, de herramientas de análisis presupuestario,
es el que –a mi modo de ver– presenta
un tema más aburrido, y al mismo tiempo
la introducción más sugerente, citando
frases extraídas de las campañas de varios
presidentes norteamericanos acerca del déficit,
y las cifras del mismo al comenzar y
terminar sus mandatos. La segunda parte se
dedica al estudio de externalidades y bienes
públicos. El capítulo 5 presenta el problema
y las soluciones, el 6 estudia externalidades
ambientales y en salud, el 7 bienes públicos,
el 8 análisis coste beneficio. El capítulo
9, de política económica, aprovecha
que ya se han tratado los bienes públicos
para mostrar cómo la votación mayoritaria
no tiene por qué lograr asignaciones eficientes,
y engancha la explicación de reglas
de elección colectiva y comportamiento
del sector público. El capítulo 10 se destina
al estudio de gobiernos centrales y subcentrales.
El capítulo 11, de educación, cierra
la segunda parte. La tercera parte
abarca todos los temas en los que el autor
es un verdadero experto. El capítulo 12 se
encarga de explicar los seguros que provee
el sector público, detallándose en el 13 la
cobertura de las pensiones de jubilación.
Los seguros de desempleo, discapacidad y
trabajo se estudian en el capítulo 14, y los
dos siguientes abordan la cuestión de los
seguros sanitarios. Si algún defecto debo
encontrar al libro diría que lo escueto del
contenido del capítulo 17, especialmente en
su primera parte de análisis de distribución
de la renta. La última parte se dedica
a imposición en teoría y práctica. En el capítulo
18 se estudian las bases apropiadas
para gravar; en los capítulos 19 y 20 se
abordan incidencia y eficiencia de los gravámenes,
y a continuación se estudian la
imposición sobre oferta de trabajo, ahorro,
asunción de riesgos y riqueza, y empresas
en los capítulos del 21 al 24. El capítulo
25 termina con el estudio de reformas fiscales.
Incluso la presentación del libro se encuentra
al mismo nivel que su contenido.
La explicación de términos relevantes que
se presenta en los márgenes de todos los
capítulos, la separación entre las aplicaciones
y las explicaciones teóricas, así como
los apéndices, la multitud de gráficos
informativos y los chistes escogidos para
cada tema, hacen que esta obra sea muy
amena de leer. El lector va a disfrutar con
esta nueva forma de presentar el estudio
del sector público tan sugerente, sencilla,
práctica y puesta al día.