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EDITORIAL

Un comentario a la traducción de la última frase de la Teoría General del profesor Keynes

Juan Velarde Fuertes

Mil veces se cita el apartado V del capítulo 24, y final, de la Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero del gran John Maynard Keynes. En él, la conclusión de esta obra, en la página 384 de la edición de Macmillan, 1942, que es la que manejo, es ésta: “But, soon or late, it is ideas, not vested interests, wich are dangerous for good or evil”. La versión española, tanto de la traducción primera, del Fondo de Cultura Económica, como la más reciente, al cuidado de José Antonio de Aguirre (Ediciones Aosta, 1998) es: “Pero tarde o temprano son las ideas, no los intereses creados, los que son peligrosos, tanto para bien como para mal”. Inmediatamente surge la interrogación: ¿Por qué unas ideas son peligrosas si de ellas se deduce algo para bien?

Yo he traducido siempre de otro modo para mis citas, basándome en que “dangerous” no sólo se puede traducir como “peligroso”, sino también como “arriesgado”. Y el que crea riesgos, éstos pueden conducir al bien o al mal. Pero riesgo “no es peligro” en español. “Riesgo”, según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española es “contingencia o proximidad de un daño”. Según el Diccionario Ideológico de la Lengua Española de Julio Casares, existe analogía entre “contingencia”, “eventualidad” y “posibilidad”. “Eventualidad”, según también el Diccionario de la Real Academia Española es “hecho imprevisto, o que puede acaecer”. Por eso, la traducción más fiel al mensaje de Keynes creo que es: “Pero, pronto o tarde, son las ideas, no los intereses creados, quienes crean contingencias –o posibilidades, o eventualidades, tanto para bien como para mal”.